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1 de diciembre de 2017

Félix Lope de Vega y Carpio


El protagonista de este mes de diciembre en Poemas y Cantares es Lope de Vega.

Félix Lope de Vega y Carpio nace en Madrid el 25 de noviembre de 1562. Es hijo de un bordador de Cantabria que se fue a la capital del reino buscando trabajar en la corte, aunque la versión del propio Lope dice que la verdadera razón de la llegada a Madrid de su padre fue una aventura amorosa, su madre fue a rescatarlo y se reconciliaron, siendo Lope el fruto de esa reconciliación. 

Lope es un niño precoz, lee latín y castellano y compone versos con cinco años; con doce escribe comedias. Pero todo esto lo cuenta él y teniendo en cuenta que a lo largo de su vida se caracterizó por una gran egolatría, este testimonio hay que tomarlo con muchas reservas.

Estudia para ser sacerdote en la Universidad de Alcalá pero su talante juerguista le impide conseguir el sacerdocio y ni siquiera el grado de bachiller. Se gana la vida como secretario de nobles y gente influyente en la Villa y Corte. De esta manera se codea con los poderosos, pero siempre desde un plano inferior pues él no deja de ser un sirviente.

Se enamora y se lía con una actriz, Elena Osorio. Esta sería la primera de una larga lista de amantes. El padre de Elena era el director de la compañía de teatro en la que trabajaba. Lope escribe varias comedias para esta compañía. Pero el progenitor de la actriz decide que es más provechoso que su hija se encame con un noble, sobrino de un cardenal, que con un escritorucho de tres al cuarto. Es entonces cuando un despechado Lope despliega toda su artillería de mala leche y se dedica a difundir una serie de libelos donde la pobre Elena y su padre no salen bien parados.

Por este motivo Lope acaba preso, pero una vez cumplida la condena vuelve a las andadas y esta reincidencia le cuesta ocho años de destierro de Madrid. En este periodo se casa con Isabel, la hija de un pintor de la corte, y se alista en la Gran Armada. Vuelve derrotado de la desastrosa campaña en costas británicas sin pena ni gloria, algo que le dejará una huella imborrable y será causa de vergüenza y motivo de cierto complejo de inferioridad ante otros autores que tuvieron un pasado militar mucho más glorioso –léase Cervantes y su participación en la victoriosa batalla de Lepanto–. 

Con treinta y dos años enviuda de Isabel cuando esta muere de sobreparto. La viudedad le dura cuatro años pues se casa con Juana, una mujer poco agraciada física e intelectualmente pero hija de un rico comerciante, lo que dio lugar a muchos chismes entre sus allegados pues todos pensaron que en su matrimonio el único amor que existía era el que tenía Lope al dinero. El otro amor, el físico y espiritual, Lope lo encontraba fuera de su hogar.

Porque Lope además de escribir comedias y poemas también se le da muy bien enamorar y enamorarse. Son muchas las amantes que tiene a lo largo de su vida. También es padre de muchos hijos, quince entre legítimos y bastardos –aunque hay autores que elevan este número a diecisiete–. Entre todas las amantes que Lope tiene, y mantiene, destaca la actriz Micaela de Luján por ser la madre de Marcela, la única descendiente que siguió los pasos literarios de su padre y a la que esta sección le dedicó una publicación hace meses (Sor Marcela de San Félix).

Siempre se ha hablado de la gran productividad literaria de este escritor (3000 sonetos, tres novelas, cuatro novelas cortas, nueve epopeyas, tres poemas didácticos, y varios centenares de comedias) y que le procuró el sobrenombre de Fénix de los ingenios. Dicen que su desbordante imaginación le llevó a escribir con un ritmo frenético. Otros autores, más pragmáticos, explican esta alta productividad en la necesidad de mantener a tantas amantes y tantos hijos. 

Lope se sabe rodear de los poderosos y a su sombra consigue prebendas y elogios. Es secretario del duque de Sessa, un personaje muy influyente en la corte. Además, sus comedias son celebradas por el público y se convierte en un escritor famoso y aclamado. Una auténtica celebrity de la época fue nuestro Lope.

Es famosa la guerra de celos y piques profesionales que mantuvo con Cervantes, pero con quien realmente se llevó mal fue con Góngora. El estilo literario tan retorcido y difícil de comprender de este último llevó a Lope a cuestionar su validez –si un texto, por muy bien escrito que esté, no se entiende, en realidad no sirve para mucho–. Góngora contraatacó alegando que el estilo de Lope era demasiado vulgar. Mientras, Quevedo –que también se llevaba fatal con Góngora– se puso de parte de Lope. Y entre medias, Cervantes con su Quijote andaba a lo suyo y metiendo cizaña con unos y con otros. Cosas de los genios y sus egos.

Aunque hay que reconocer que de todos ellos el que mejor se lo montó fue Lope de Vega. Ganó sus buenos dineros y vivió a todo tren.
Fachada posterior y jardín de la vivienda de Lope de Vega

Interior de la vivienda
Pero entre tanto éxito Lope sufre una crisis espiritual y se hace sacerdote. Porque en la vida de este celebrado escritor no todo son parabienes. El destino se muestra cruel con él y sufre varias desgracias familiares.

Su esposa Juana enferma y fallece al dar a luz, además, uno de sus hijos muere siendo casi un niño. Decide tomar los hábitos para recogerse y hacer examen de conciencia. Esta sería la versión oficial. La versión chismosa dice que toma los hábitos para evadir la justicia de algunos maridos enfadados por tener ciertos aditamentos en la cabeza a causa de los cortejos de Lope con sus mujeres.

Ya sabemos que la gente chismosa suele ser malintencionada pero a veces acierta con sus maledicencias porque el hecho es que Lope, siendo ya sacerdote, sigue teniendo amantes. De hecho se amanceba con otra mujer, Marta.

Pero las desgracias siguen en la vida privada del famoso escritor. Marta se vuelve loca y muere varios años después de iniciar su relación con Lope. Uno de los hijos que tiene con Micaela de Luján se ahoga en Venezuela. Uno de sus nietos, el hijo de su única hija legítima, muere como soldado en la campaña de Milán. De los quince hijos que Lope tiene tan solo uno le sobrevive: Marcela, la monja que vive recluida en un convento de clausura tan solo a unos metros de la vivienda de su padre.  

Lope muere en Madrid el 27 de agosto de 1635, tiene setenta y dos años. Sus restos no están en una tumba individual, al igual que ocurrió con los de Cervantes, se encuentran en una fosa común, en este caso de la iglesia de San Sebastián sita en la calle Atocha. 


Lope, por su inquina hacia Cervantes, no me cae simpático. Siento una predilección especial por el autor del Quijote y me dejo llevar por mis sentimientos. Pero hay que reconocer que Lope de Vega escribía muy bien. He asistido a la representación de muchas de sus obras de teatro y siempre he salido encantada con el verbo de este autor. Fuenteovejuna, La dama boba, El perro del hortelano son obras que he visto en los últimos meses y son auténticas maravillas. Las cosas como son.

Muchos son los versos que Lope compuso, tanto por separado como en sus comedias, por lo que es difícil elegir. Me he decidido por unos versos que hablan de lo que es sentirse enamorado, algo que el autor conoció muy bien pues se enamoró muchas veces si atendemos al número de amantes que tuvo.

 Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Félix Lope de Vega (1562-1635)

Amar es un sentimiento maravilloso, pero en ocasiones nos da zozobra, angustia y todo ese cúmulo de sensaciones que tan bien expresa Lope. Ese estar feliz y triste al mismo tiempo, esa inquietud que nos desbarata es lo que hace creer que el cielo en un infierno cabe.




1 de noviembre de 2017

Rafael Alberti


En este mes de noviembre que hoy comienza el protagonista de Poemas y Cantares es Rafael Alberti.

Rafael Alberti nace el 16 de diciembre de 1902 en el Puerto de Santa María (Cádiz). Su familia proviene de italianos que recalaron en España para dedicarse al negocio vinícola.

Sus estudios los realiza en colegios religiosos pero la disciplina de este tipo de centros no le sienta bien al díscolo Alberti por lo que, con catorce años, es expulsado por mala conducta. Nunca terminó el bachillerato.

Con quince años se trasalada a Madrid con su familia. La vocación artística de Rafael comienza a manifestarse con la pintura. Pero en 1920 al morir su padre, Rafael escribe sus primeros versos inspirado por este luctuoso evento.


Sus delicados pulmones le obligan a trasladarse a la sierra de Guadarrama y allí, lejos del mar que le vio nacer, escribe los poemas que forman “Marinero en tierra” y por los que recibiría el Premio Nacional de Poesía en 1925.

Cuando se restablece de su afección pulmonar regresa a Madrid y entabla amistad con García Lorca, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego en la famosa, y ya centro de reunión para mentes luminosas, Residencia de Estudiantes.

La mala situación económica por la que pasa, añadida a la salud endeble que tiene, junto a una pérdida de la fe le llevan a un estado de semi-depresión. Escribe en esta época sus versos más siniestros.

Pero la política viene a salvarlo. Participa en revueltas estudiantiles durante la dictadura de Primo de Rivera y se implica en la instauración de la Segunda República. Se afilia al Partido Comunista de España (PCE).

En esta fase Alberti entiende la poesía como un arma más poderosa que cualquier fusil para cambiar el mundo.

Durante la Guerra Civil española forma parte de la Alianza de Intelectuales Antifascistas (en este grupo también se encuentra Miguel Hernández y Luis Buñuel). En principio es una asociación cultural pero con actividades políticas donde se hacen llamamientos a la oposición al fascismo. Es en esta etapa cuando Alberti reprocha a algunos intelectuales su poco o nulo interés en combatir dicho fascismo, y entre estos intelectuales está Miguel de Unamuno, al que pone de vuelta y media en su sección de la hoja semanal El mono azul con un artículo titulado “¡A paseo!”.

En estos años de confrontación bélica Alberti tuvo un papel controvertido y aún hoy es motivo de polémica. Sus detractores le acusan de 'señorito comunista, disfrazado con un mono obrero' y lindezas de este estilo. Lo peor es que también le acusan de participar en las purgas políticas.

En el año 2009 un religioso redentorista, Antonio Hortelano, en su lecho de muerte acusó a Alberti de torturas, 'metía a los prisioneros en cabinas de teléfonos con las paredes electrificadas con alta tensión'. De difundir estas declaraciones se encargó el escritor Alfonso Ussía, de ideas políticas completamente opuestas a las del poeta. Además, Ussía tiene un contencioso con Alberti, pues le hace responsable de la ejecución de su abuelo, el escritor Pedro Muñoz Seca. Cuando el dramaturgo estaba preso en una checa por sus ideas monárquicas y católicas, un hermano de Rafael y amigo del prisionero intercedió por él ante Alberti pero sin éxito pues Muñoz Seca fue fusilado en Paracuellos del Jarama.

Pero los defensores de Alberti aducen que siempre militó por ‘el tratamiento humano del enemigo, a pesar de los fusilamientos y los bombardeos franquistas’. Como siempre que se trata este denigrante episodio de nuestra historia patria las versiones son opuestas y, posiblemente, interesadas. Bien pensado, cuando se trata de esta época y cuando se trata de cualquiera otra las versiones siempre son interesadas, no hay más que ver dos noticiarios de dos cadenas de televisión distintas para ver cuánta diferencia hay en la forma de contar un mismo hecho.

Donde sí parece haber consenso es en reconocer que Alberti colabora en la evacuación de los fondos del Museo del Prado para preservar este patrimonio de los bombardeos que la capital de España sufre durante la guerra.

Durante todo el conflicto emplea el arma que mejor maneja, la poesía, y escribe varios versos para incitar a la resistencia en un Madrid asediado.

La guerra termina y Alberti pertenece al bando perdedor. Se exilia en Francia pero las autoridades de aquel país lo consideran un comunista peligroso y se va a Sudamérica. Supongo que esa peligrosidad se basaría en que este personaje se dedica a escribir y vieron en esa actividad un alto riesgo. La pluma es más mortífera que la espada.

Tras pasar por Argentina y Chile, recala de nuevo en Europa, concretamente en Roma. Cuando Franco muere regresa a España. Es diputado por el PCE pero por poco tiempo, renuncia a su escaño para dedicarse a la pintura (afición que no abandona nunca) y a la poesía.

Su labor como poeta es reconocida con galardones muy prestigiosos, como el Premio Cervantes, el Premio Roma de Literatura o el Premio Lenin de la Paz. También le conceden el Premio Príncipe de Asturias, pero debido a sus fuertes convicciones republicanas renuncia a él. Además de buen poeta es muy coherente, algo que no suele abundar mucho, como la buena poesía.

Muere el 28 de octubre de 1999 en el mismo lugar que le vio nacer, tiene noventa y séis años.


Hay varias poesías conocidas de este autor pero me parece que la más famosa es la versionada en forma de canción por Serrat (posteriormente también por Ana Belén): La paloma. Dado que yo me llamo igual creo que es obligado que sea este poema el que aparezca en la publicación.

Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur,
creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el mar era el cielo
que la noche la mañana.
Que las estrellas rocío,
que la calor la nevada.
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón su casa.
(Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama.)
Rafael Alberti (1902-1999)



Dejando las bromas aparte (en otra publicación, “Mi nombre”, hacía alusión a las chanzas que sufrí en el colegio por culpa de ese ‘se equivocó la paloma, se equivocaba’) me parece una poesía llena de significado. Esa desorientación que sufre la protagonista del poema es ahora mismo el estado en que muchos de nosotros nos encontramos, al menos yo. 

Confundir el trigo con el agua, el mar con el cielo o el calor con la nieve lo estoy viviendo con especial crudeza estos días. Los últimos meses mi país se ha sumergido en un sinsentido digno de una opereta de tres al cuarto o de los sueños delirantes de unos locos dementes. 

Ando confundida y desnortada, aunque no me importaría ir al sur si allí encuentro un poco de sensatez y cordura para no equivocarme más y centrarme un poquito, que falta me está haciendo. Que falta nos hace a muchos, no solo a mí.





1 de octubre de 2017

Carolina Coronado

Retrato de Carolina Coronado por Federico Madrazo, óleo sobre lienzo, Madrid, Museo del Prado

La protagonista de este mes de octubre, tan otoñal y tan romántico, en Poemas y Cantares es Carolina Coronado.

Carolina Coronado nace el 12 de diciembre de 1820 en Almendralejo (Badajoz). Su familia tiene un buen nivel económico y es de ideas progresistas. A pesar de este progresismo Carolina es educada como cualquier niña de su época –cualquier niña que puede recibir educación– por lo que aprende a coser y a tocar algún instrumento –arpa y piano– para que pueda deleitar a las amistades en las reuniones sociales.

Con dieciocho años y en plena guerra carlista toma partido por el bando de la reina Isabel II, definiéndose Carolina así como revolucionaria. Personalmente, definirse como revolucionario y apoyar a un rey –en este caso, una reina– no me parece muy coherente; aunque teniendo en cuenta que en el otro bando el pretendiente al trono era Carlos de Borbón, un defensor a ultranza del más rancio absolutismo, puede que lo de revolucionaria por apoyar a Isabel tuviera sentido.

Donde también demuestra su talante revolucionario, y para mí más acorde con este término, es con su postura antiesclavista. Participa junto a Concepción Arenal en la Sociedad Abolicionista de Madrid y defiende a capa y espada la abolición de la esclavitud en todos los países en general y en la colonias españolas en particular.

Con veintiocho años una ‘enfermedad nerviosa’ la deja medio paralítica y es cuando los galenos le prescriben ‘tomar aguas cerca de Madrid’ –la ciencia médica en aquella época estaba en mantillas–. Por este motivo se traslada a la capital y así llega a conocer al que sería su marido. Se casa con el secretario de la embajada de Estados Unidos en Madrid. Tiene tres hijos, un niño y dos niñas, de los cuales solo sobrevive una de las niñas. 

Mientras vive en Madrid su casa es la sede de tertulias literarias a las que acuden escritores y políticos de talante revolucionario como Castelar –este sí que era antimonárquico, de hecho participó activamente en la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II–.

Precisamente en estos años convulsos de destronamientos parciales –se fue la reina Isabel pero vino el rey Amadeo– Carolina se va a vivir a Portugal. Allí vive modestamente pues la fortuna que había amasado su marido se invirtió en uno de los negocios más ruinosos de la época: el tendido de un cable submarino que pretendía unir Europa con Estados Unidos (se quería establecer comunicación telegráfica para acortar el tiempo de envío de mensajes, pero el cable se deterioró rápidamente y solo duró tres semanas). 

Carolina sufre de catalepsia. Esta afección suele aparecer en cuadros de esquizofrenia y psicosis, pero en el siglo XIX se consideraba una especie de falsa muerte (el enfermo se queda momentáneamente paralizado y sin sensibilidad). Según las crónicas, esta poetisa “muere” varias veces y esto hizo que se obsesionara con la posibilidad de que la enterraran con vida. Esta obsesión se extendió para con sus allegados: embalsamó el cadáver de su marido y se negó a enterrarlo, refiriéndose a él –una vez fallecido– como ‘el hombre de arriba’ o ‘el silencioso’. Recordemos que la catalepsia es un síntoma de psicosis.

Carolina muere –de verdad– en Lisboa el 15 de enero de 1911. Tiene noventa años.

Dicen que esas “muertes” que tuvo condicionaron mucho su talante romántico. Personalmente, creo que esa enfermedad condiciona más para escribir relatos de terror que poesías de amor. Pero es innegable que Carolina tiene muchos aditamentos muy propios de la época en que vive.

Se la compara con Rosalía de Castro y con Bécquer. El caso es que yo apenas había leído nada de ella, y si soy sincera me sonaba más su nombre porque es el de una calle relativamente cercana a mi domicilio.

Con motivo de esta publicación sí que leí varios de sus versos y me quedo con el soneto que a continuación expongo. En él se expresan las dudas de quien es motivo de un escrito y está sometido a la pluma y el escrutinio del escritor. 

¿Mi vida, Carolina, escribir quieres?
Deja por Dios tan peregrina idea
que podrás sólo hacer que el mundo vea
en vez de lo que soy lo que tú eres.

Digno de ti será lo que escribieres
a tu alma harás brillar en tu tarea,
mas nunca harás que el juicio exacto sea
de cómo yo he cumplido mis deberes.

Mi vida por ti escrita, amiga mía,
un poema completo sólo fuera
hijo del corazón y fantasía,

Donde con gran vergüenza yo me viera
cual debiera haber sido o ser debía
y no cual soy o he sido en mi carrera.

Carolina Coronado (1820-1911)

En estos momentos que se cuestiona el periodismo como una herramienta para manipular por lo distorsionador que puede resultar la manera de contar las cosas me ha parecido esta poesía muy apropiada.

Evidentemente una cosa es la poesía y la ficción literaria donde el escritor tiene la potestad de escribir como le plazca, porque para eso tiene su propia imaginación, y otra cosa es la información verídica donde el periodista tiene la obligación de ser riguroso, porque para eso (se supone) estudió en la Universidad.


1 de septiembre de 2017

Ramón María del Valle-Inclán


   Con la vuelta a la normalidad traigo de nuevo una sección que quedó aparcada mientras estaba inmersa en mi tesis doctoral: Poemas y Cantares. El protagonista de este mes de septiembre es Valle-Inclán. También aprovecho para anunciar que a partir de ahora complementaré algunas publicaciones con vídeos realizados por mí (una de las ideas que me han venido este verano de desconexión).

   Ramón María del Valle-Inclán (en realidad se llamaba Ramón José Simón Valle y Peña) nació en Villanueva de Arosa (Pontevedra) el 28 de octubre de 1866, aunque otra población cercana, Puebla del Caramiñal, también se disputa el honor de ser el lugar de su nacimiento. El propio escritor zanjó la pelea afirmando que nació en un barco cuando atravesaba la ría de Arosa que discurre entre ambas localidades.

   Su familia era de ascendencia hidalga venida a menos. Tras una preparación académica en el hogar y en un instituto de Pontevedra, inicia los estudios de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela. Pero le gusta más asistir a las tertulias literarias en los cafés que a las clases en las aulas. Tras repetir curso varias veces abandona la Universidad y se va a Madrid.

   En Madrid las tertulias literarias están en pleno apogeo y él se hace un hueco gracias a su ingenio. Empieza a colaborar en diferentes revistas publicando cuentos y algunos artículos. También se aficiona a la zarzuela.

   Con 26 años viaja a México, allí trabaja como traductor de textos en italiano y francés. Aunque su estancia en ese país no llegó a un año dejó huella. Participa en un duelo y en una pelea bastante sonada en Veracruz. Cuando regresa a España se instala en su Pontevedra natal donde vuelve a participar activamente de las tertulias literarias. Recién llegado de México exhibe una imagen peculiar: se cubre con un poncho mexicano (que más tarde cambiaría por una capa), lleva polainas blancas y una larga barba. 

   Vuelve a Madrid con casi 30 años al conseguir una plaza de funcionario del Estado. Se ve envuelto en diferentes escándalos (se bate en duelo y resulta herido). En las tertulias madrileñas, a las que tan aficionado es, conoce a Pío Baroja, Azorín y Jacinto Benavente. Los cafés de Madrid le conocen por su lengua vivaz y malintencionada, por su costumbre de monopolizar las conversaciones y por su querencia por la gresca. En uno de estos cafés, el Café Nuevo de la Montaña, sito en la Puerta del Sol, se pelea con un periodista, éste le rompe un brazo, uno de los gemelos se le clava produciéndole una herida que se gangrena y acaba en amputación. 

Placa conmemorativa de la pelea donde perdió un brazo. Hoy, en ese lugar se emplaza una tienda selecta de teléfonos móviles norteamericanos.

   Con 33 años es ya famoso con el mote de “El manco”. Este suceso no le impidió volver a los cafés a seguir vociferando y metiéndose con todo quisque. 

   La beligerancia de este peculiar personaje era legendaria. Cuentan que un día se cruzó en la Carrera de San Jerónimo (muy cerca del malhadado café de la Montaña) con Unamuno y Baroja. Estos tres escritores se llevaban fatal entre sí por celos y envidias literarias, lo que explica que estuvieran durante un buen trecho de esta calle andando e insultándose mutuamente a voz en grito. Debió de ser todo un espectáculo (bochornoso).

   Este gusto por la confrontación tuvo su lado positivo. Durante la convalecencia de una herida en un pie causada por un disparo escribe Sonata de otoño. 

   Con cuarenta años se casa con una actriz de teatro doce años más joven. Tienen seis hijos. Mientras ella va de gira teatral él ejerce de director artístico. Cuando no está de gira, reparte su vida entre Galicia y Madrid.

   Al inicio de los años 20 y coincidiendo con un empeoramiento de su salud, Valle Inclán empieza a utilizar el término “esperpento” que según él mismo definió “es una modalidad que busca encontrar el lado cómico en lo trágico de la vida”.

   Tras su paso por diferentes países participando en distintas iniciativas de corte semi-político (viaja al México revolucionario, a La Habana y Nueva York) emprende un proyecto ambicioso: El ruedo ibérico, una especie de episodios nacionales que narren los avatares históricos desde el reinado de Isabel II hasta la pérdida de las colonias de ultramar, pero solo escribe tres novelas.

   Cuando Primo de Rivera llega al poder, en 1923, se opone abiertamente al dictador y deja patente su parecer en cafés y tertulias, llegando a ser detenido en varias ocasiones. Monta uno de sus numeritos con escándalo incluido, en el estreno de una obra de teatro y como se niega a pagar la multa es encarcelado durante quince días.

   A pesar de intentar durante toda su vida recuperar los títulos nobiliarios que tenía su familia, es un firme defensor de la República (paradojas que tienen los genios), se presenta como diputado del partido de Lerroux pero no sale elegido. Al mismo tiempo es nombrado caballero de la Orden de la Legitimidad Proscrita por el carlista Jaime de Borbón (más paradojas geniales).

   Tras veinticinco años de matrimonio, su mujer le pide el divorcio, repartiéndose la custodia de los hijos pues él no puede pagar la manutención de todos ellos. Se marcha a Roma como director de la Academia Española de Bellas Artes con los tres hijos cuya custodia tiene. Corre el año 1933 y en España el ambiente político está enrarecido.

   En 1934 regresa a España y su salud no es buena. Se va a vivir a Santiago de Compostela y allí fallece el 5 de enero de 1936, tiene sesenta y nueve años y su entierro consiste en una ceremonia civil por expreso deseo del finado que dejó escrito: “No quiero a mi lado ni cura discreto, ni fraile humilde, ni jesuita sabiondo”.



   El poema que traigo se titula “Los pobres de Dios”. Durante años oí a mi abuela materna recitar los últimos cuatro versos y siempre creí que era una canción popular, hasta que ya adulta descubrí que era el final de un poema de Valle Inclán -aunque realmente es de Rosalía de Castro, pues estos últimos versos los tomó el poeta, se cree que como homenaje, prestados de su paisana-. Nunca pensé que mi abuela conociera esta poesía (o, en su defecto, la de Rosalía de Castro), y lo malo es que cuando supe el origen real de esas estrofas ya era tarde para preguntarle dónde las aprendió. Aquí traigo la poesía completa. 

Por los caminos florecidos
va la caravana de los desvalidos,
ciegos, leprosos y tullidos.
No tienen albergue en la noche fría,
no tienen yantar a la luz del día,
por eso son hijos de Santa María.
El polvo quema sus llagas rojas,
sus oraciones son congojas:
van entre el polvo como las hojas.
Van por caminos de sementeras,
caminos verdes entre las eras,
en donde cantan las vaqueras.

COMO CHOVE MIUDIÑO,
COMO MIUDIÑO CHOVE,
POL'A BANDA DE LAIÑO,
POL'A BANDA DE LESTROVE.

Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936)

   Una poesía dedicada a los que vagan sin rumbo, a los que no tienen dónde ir porque nadie los acoge. Ayer fueron ciegos, leprosos y tullidos, hoy son refugiados de guerras lejanas, siempre, ayer y hoy, vagando, siempre rechazados por sus semejantes. Hay cosas que nunca cambian, como la crueldad humana. 

   Y mientras nosotros miramos para otro lado, los pobres de Dios vagan mientras “chove” (llueve), bajo la lluvia, bajo nuestra indolencia y nuestra indiferencia.









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1 de diciembre de 2016

Concepción Arenal


Poemas y Cantares se despide de este año 2016 con una mujer, Concepción Arenal.

   Concepción Arenal nace el 31 de enero de 1820 en Vigo (Pontevedra). Su padre es un militar de ideas liberales que le trajeron muchos problemas con el régimen absolutista de Fernando VII, de hecho muere a consecuencia de la tuberculosis que contrae en una de sus estancias en prisión.

   Huérfana de padre a los nueve años, Concepción se va a vivir con su madre y hermanas a Cantabria, a la casa de su abuela paterna, allí recibe una férrea educación religiosa que la dejará marcada para siempre. Cuando Concepción tiene catorce años se va a Madrid y estudia en un distinguido colegio para señoritas.

   Terminados los estudios acordes para una mujer de la época Concepción quiere ir a la Universidad, en concreto quiere estudiar Derecho pero no se lo permiten. Esto no es un obstáculo, pues se disfraza de hombre y así asiste como oyente a las clases. Pero su identidad se descubre y gracias a la intercesión del rector le hacen un examen que pasa exitosamente para así poder estar presente en las clases.

   Con veintiocho años se casa con un abogado pero este muere de tuberculosis nueve años después. Viuda y con dos hijos se traslada a Potes (Cantabria) y allí funda un grupo femenino para ayudar a los pobres. Comienza así una actividad que caracterizará a esta gran mujer: la ayuda a los más necesitados.

   En 1863 se convierte en la primera mujer que obtiene el título de Visitadora de Cárceles de Mujeres, pues entre sus obras de beneficencia las mujeres son su principal objetivo. Unos años después funda una sociedad que se dedica a construir casas asequibles para obreros. 

   Muere en Vigo el 4 de febrero de 1893 a la edad de 73 años.


   Concepción Arenal fue consciente de la situación de inferioridad en que se encontraban las mujeres de su época –en el ámbito político, en el social, en el educativo y en el laboral– y se posicionó luchando por la emancipación de la mujer. 

   Ella sabía que mejorar las condiciones laborales de la mujer era un paso importante para su inserción en la sociedad como un miembro de pleno derecho. La Revolución Industrial demanda más mano de obra barata y esto lleva a la participación de la mujer en el mercado laboral aunque esta participación suscita recelos por parte de los trabajadores masculinos que consideran denigrante tener una esposa asalariada. 

   Si luchó por la igualdad de condiciones laborales para las mujeres hizo lo mismo con la educación. Fue una defensora a ultranza de la educación, especialmente de la de las mujeres obreras.

“Si la educación hace del sujeto una persona con cualidades esenciales generales no debe haber diferencias en la educación del hombre y de la mujer”

   Siempre pensó que educar era el mejor vehículo para desterrar las desigualdades sociales y para conseguir un marco social y legal más justo.

   Su obra principal es en prosa pero tiene una serie de fábulas con una carga importante de moraleja –algo propio de las fábulas– y hoy traigo aquí una de ellas: La pera verde y podrida.

Iba un día con su abuelo 
paseando un colegial
y debajo de un peral
halló una pera en el suelo.
      Mírala, cógela, muerde;
mas presto arroja el bocado,
que muy podrida de un lado
estaba y del otro verde.
  Abuelo, ¿cómo será,
decía el chico escupiendo,
que esta pera que estoy viendo
podrida, aunque verde, está?
      El anciano con dulzura
dijo: vínole ese mal
por caerse del peral
sin que estuviera madura.

Lo propio sucede al necio
que, estando en la adolescencia,
desatiende la prudencia
de sus padres con desprecio;
al que en sí propio confía
como en recurso fecundo
e ignorando lo que es mundo
engólfase en él sin guía.
Quien así intenta negar
la veneración debida
en el campo de la vida
se pudre sin madurar .

   Concepción Arenal (1820-1893)

   Creo que esta poesía expresa muy bien esa preocupación de la autora por la educación. 

   No tener la preparación necesaria y bajar del árbol antes de tiempo solo nos puede deparar que estemos muy verdes para afrontar la vida, pudriéndonos en el suelo por no saber madurar.







1 de noviembre de 2016

Tirso de Molina


   El protagonista para este mes de Noviembre en Poemas y Cantares es Tirso de Molina.

   Fray Gabriel Téllez –más conocido por su pseudónimo Tirso de Molina– nace en Madrid el 24 de marzo de 1579.

   Procedía de una familia muy humilde que trabajaba para un noble. Con 21 años ingresa en la Orden de la Merced y toma los hábitos un año después. Con 27 años se ordena sacerdote.

   En la Universidad de Alcalá de Henares conoce a Lope de Vega y se convierte en su discípulo más leal. Él siempre se consideró un “lopista” a la hora de escribir obras de teatro.

   De hecho, al igual que su maestro, se aficionó a escribir comedias siendo este el motivo de continuos desencuentros con las autoridades religiosas. Aunque también escribía sobre temas religiosos, sus sátiras y comedias le llevaron a un retiro forzoso en un monasterio de Aragón.

   Viaja a Santo Domingo cuando tiene 37 años, y durante tres ejerce de profesor de teología en la universidad de allí. Los conocimientos sobre la Conquista que en esa isla adquiere le servirán posteriormente para ambientar algunas de sus obras.

   En 1618 se instala en Madrid. Unos años después unas nuevas comedias publicadas le mandan al destierro. En esta ocasión recala en Sevilla. Pero Tirso no se amilana y sigue escribiendo. Tanto es así que se llega a sugerir que le excomulguen por profano y reincidente.

   Los enfrentamientos con miembros de su propia Orden lo llevan nuevamente al destierro, concretamente a Cuenca. Después de varios destinos, a cual más solitario y remoto, recala en Soria, en el Convento de Nuestra Señora de la Merced. Muere en Almazán (Soria) en 1648 con 68 años.


   Aunque a Tirso de Molina se le conoce como dramaturgo he decidido que sea el poeta protagonista de este mes de Noviembre porque fue el creador del mito de Don Juan con El burlador de Sevilla y convidado de piedra (aunque hay eruditos que cuestionan esto lo daré por sentado, no voy a entrar en obras anteriores a esta en la que ya se habla del mismo personaje). Para mí –y creo que para mucha gente de mi generación– Don Juan está estrechamente relacionado con el día de difuntos (día que se celebra mañana).

   Hace un año por esta fecha, publiqué los versos del “otro” Don Juan, el de Zorrilla (José Zorrilla). Siempre que estudiaba en el colegio y en el instituto las dos versiones de este controvertido personaje, me llamaba la atención lo diferente de la historia, aunque en principio se presente tan parecida. 

   Si en la versión de Zorrilla don Juan es redimido por el amor de una de sus víctimas, doña Inés, en la de Tirso don Juan es mandado a los infiernos por el padre de otra de ellas, doña Ana de Ulloa. Espero no haberle destripado a nadie el final de las historias con este párrafo, pero creo que a estas alturas ya todo el mundo conoce las dos obras de teatro –y si no es así ya va siendo hora–.

   Por esos dos finales tan distintos, a mí me parecen las dos obras completamente diferentes. La de Zorrilla es romántica y ensalza el amor como un arma poderosa que puede cambiar al más crápula de los individuos. En cambio la pieza de Tirso de Molina es una historia de venganza y castigo; el burlador ha de ser condenado y debe pagar sus faltas. Y es a ese respecto que aquí pongo varios versos de los que se pueden leer –o escuchar si se ve la representación– en esta fantástica obra:

Adviertan los que de Dios
juzgan los castigos grandes
que no hay plazo que no llegue
ni deuda que no se pague.

   Don Juan a lo largo de la pieza dice a menudo “Cuán largo me lo fiáis”, es una expresión a la que recurre cuando le advierten de los castigos que le esperan cuando muera. Él se siente joven y ve aquello del infierno muy lejos.

Mientras en el mundo viva, 
no es justo que diga nadie
qué largo me lo fiáis
siendo tan breve el cobrarse.

Y por último los versos dichos ya al final de la obra por don Gonzalo de Ulloa, padre de Ana (digamos que la equivalente a doña Inés en la versión de Zorrilla).

Aquéste es poco
para el fuego que buscaste.
Las maravillas de Dios
son, don Juan, investigables,
y así quiere que tus culpas
a manos de un muerto pagues,
y así pagas de esta suerte
las doncellas que burlaste.
Ésta es justicia de Dios,
quien tal hace, que tal pague.

    Como yo no soy demasiado romántica –o eso dicen los que me rodean– a mí me gusta más la historia del burlador de Sevilla. Esos versos lapidarios –nunca mejor dicho– de don Gonzalo me ponen la carne de gallina.  Además, de un año a esta parte a esas estrofas en concreto les pongo voz y cara –la de Eduardo Velasco– pues asistí a la representación de esta obra en el Teatro Español, y si bien la puesta en escena aún me provoca pesadillas (si queréis saber por qué, pinchad aquí), la declamación de los versos de Tirso fue perfecta.

   Quizás mi predilección por esta primera versión de don Juan se base menos en mi falta de romanticismo y más en mis ansias de venganza. Y es que una servidora está más que harta de ver cómo viven en la impunidad tantos mangantes y estafadores. Aunque sea ficción la historia de Tirso, me gusta mucho el final, por ejemplarizante y por la descarga de frustración que me supone.

  Es bueno saber que el que la hace, la paga. 






1 de octubre de 2016

Gabriel Celaya



   El protagonista de este mes para Poemas y Cantares es Gabriel Celaya. Quiero dedicar esta entrada a Juan Carlos Galán, pues fue él quien me presentó a este poeta en una de sus publicaciones. No es que no conociera a Celaya anteriormente, supongo que debí de leer algo de él en el instituto pero, si soy sincera, no recordaba nada. Gracias a Juan Carlos he redescubierto a este gran poeta.

    Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta nace en Hernani (Guipúzcoa) el 18 de marzo de 1911. 

    Con once años, y por problemas de salud, pasa unos meses en El Escorial (Madrid); durante esa convalecencia se dedica a leer y nace su amor por la literatura.

   Por imposición paterna estudia Ingeniería Industrial en Madrid. Corre el año 1928. Se aloja en la Residencia de Estudiantes, y además utiliza la misma habitación que fue anteriormente ocupada por Dalí y por Lorca. En esta residencia conoce a Lorca, Buñuel, Ortega y Gasset, Unamuno y Juan Ramón Jiménez entre otros. No es de extrañar que viviendo en semejante compañía se inclinara por la literatura y le gustara más leer y escribir que diseñar máquinas.

Residencia de Estudiantes

   En 1936, cuando estalla la Guerra Civil Española, lucha en el bando republicano. Un año después, cuando cae Bilbao en mano de los rebeldes, es hecho prisionero y permanece en un campo de concentración en Palencia. Ese mismo año se casa con la mujer que le daría dos hijos.

   Durante varios años trabaja en la empresa familiar e intenta compaginar su creación artística con esta actividad. No solo escribe, también le gusta dibujar. 

   En 1954 se separa de su familia y dos años después abandona la empresa familiar para dedicarse por entero a la poesía. Es entonces cuando se traslada a Madrid.

   En la capital se implica en movimientos de protesta. En 1966 recibe una multa de 50.000 pesetas –una fortuna en aquella época– por participar en una asamblea de estudiantes en la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid.

   Se presenta, en 1977, como candidato al Partido Comunista de España en las primeras elecciones legislativas después de la muerte de Franco.

   El 18 de abril de 1991 muere en Madrid a la edad de 80 años. Sus cenizas fueron aventadas en Hernani y en San Sebastián según sus deseos.


   Como he comentado anteriormente no recordaba nada de Celaya. Para mí es un nombre con el que me confunden a menudo cuando tengo que dar mis datos. Resulta que me apellido Celada, y a veces mi apellido es mal registrado adjudicándome el del famoso poeta.

   Sin embargo, hace unas semanas leí unos preciosos versos que me gustaron mucho. Pertenecen al libro Cantos íberos y la poesía se titula La poesía es un arma cargada de futuro.

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, 
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, 
fieramente existiendo, ciegamente afirmado, 
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente 
los vertiginosos ojos claros de la muerte, 
se dicen las verdades: 
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas 
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, 
piden ser, piden ritmo, 
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto, 
con el rayo del prodigio, 
como mágica evidencia, lo real se nos convierte 
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria 
como el pan de cada día, 
como el aire que exigimos trece veces por minuto, 
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan 
decir que somos quien somos, 
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. 
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo 
cultural por los neutrales 
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. 
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren 
y canto respirando. 
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas 
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, 
y calculo por eso con técnica qué puedo. 
Me siento un ingeniero del verso y un obrero 
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta 
a la vez que latido de lo unánime y ciego. 
Tal es, arma cargada de futuro expansivo 
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada. 
No es un bello producto. No es un fruto perfecto. 
Es algo como el aire que todos respiramos 
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo 
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. 
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. 
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Gabriel Celaya (1911-1991)

   Para mí esta poesía es un canto a la rebeldía, al inconformismo y una llamada para exigir lo mismo para todos. Fue escrita en una época reivindicativa del escritor, en la que denunciaba el elitismo que caracterizaba a la poesía; él ansiaba una poesía universal, a la que pudiera acceder todo el mundo.

    Aunque su obra es mucho más que política y denuncia, en este poema en concreto veo reflejada una soterrada indignación, una rabia contenida que impele a la lucha, que incita a tomar partido y mancharse.

   Vivimos momentos de incertidumbre: el futuro se presenta difuso y la situación política es inestable. Esta tesitura provoca, en muchas personas, apatía e indiferencia ante el devenir social. En cambio, a otros nos anima a implicarnos más, a ser responsables y a actuar en consecuencia.

  Yo soy de las que opinan que si hay algo que me afecta directamente y no me gusta, debo intentar cambiarlo. Cuando siento en mí a cuantos sufren, cuando veo que estamos tocando fondo, quiero provocar nuevos actos y calcular qué puedo hacer. 

   Leer esta poesía de Celaya me ratifica en esa idea.




1 de septiembre de 2016

Poemas y Cantares. Primer Año.


  Hoy la sección Poemas y Cantares celebra su primer cumpleaños. Esta sección nació de mi incultura para con la poesía. Siempre fui un poco inepta con este género, me cuesta mucho trabajo entenderla y captar toda la belleza que encierra. Así que me decidí a escribir sobre poetas comentando algunos de sus poemas y, de paso, pulirme un poco.

   Esta sección tuvo una breve presentación el 20 de agosto de 2015, aprovechando el aniversario de la muerte de Federico García Lorca -que fue el día anterior-, expliqué mi intención y hoy ya ha transcurrido un año del inicio del proyecto.

   Durante estos 12 meses han pasado ilustres maestros de la poesía, desde los clásicos hasta los más modernos. Las mujeres también tuvieron su hueco y su momento reivindicativo. Por la sección ha habido poesías de amor, de aventura, de soledad, de nostalgia, de muchos sentimientos. 

  El caso es que esta sección me dio la oportunidad de captar mejor la sensibilidad que encierran algunos poemas y conocer las vidas de quienes los crearon. Pues al publicar cada entrada tuve que documentarme al respecto y así pude averiguar datos que desconocía y que me ayudaron a comprender mejor la obra de estos genios.

   Pero no solo he aprendido a valorar este género sino que he contado con la valiosa aportación de los que por aquí habéis pasado y que, con vuestros comentarios, me habéis ayudado a que esta sección fuera mucho mejor. Por eso, además de celebrar el primer cumpleaños de Poemas y Cantares, también quiero daros las gracias a todos los que habéis leído y comentado las publicaciones.

¡Muchas gracias!  

    Como la experiencia ha sido positiva y sumamente enriquecedora me propongo seguir indagando sobre más poetas y continuaré publicando más poemas y cantares. También espero contar con vuestro paso por esta habitación del blog.


Glosario Poemas y Cantares 2015-2016

2015
Septiembre  - Rosalía de Castro
Noviembre - José Zorrilla
Diciembre - Jorge Luis Borges
2016
Agosto - Pablo Neruda
Ediciones Especiales
Presentación - Federico García Lorca
Aniversario muerte de Cervantes - Miguel de Cervantes


Hada verde:Cursores
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