Mire, señor agente, a ese hombre no le aguantaba nadie, las cosas como son. Yo no fui el único que se enfadó con él, había muchos que le tenían ganas y algunos eran gente de postín. Que no digo yo que eso sea suficiente para matar a nadie, pero si su muerte es sospechosa busque en las altas esferas, no entre los que todos los días teníamos que aguantarle. Porque era un petardo, sabe usted. Un auténtico coñazo de tío y disculpe por hablar así de un muerto, pero las cosas claras y el chocolate espeso.