Este relato es el resultado de un ejercicio propuesto en el taller de escritura al que pertenezco. El tema, en esta ocasión, era "Puntualidad" y esta gamberrada es lo que me ha salido. Disculpad la broma.
LA HORA DEL PLANETA
En la relojería «La hora del planeta» reina el caos. Varios operarios corren de un lado al otro mientras que, desde el despacho del director general, don Minuto Exacto, se oyen unos gritos furibundos.
—¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Esto es un desastre! ¡Reunión en el
taller principal ahora mismo! —grita don Minuto con el rostro enrojecido por la
furia.
Todos los trabajadores y mandos intermedios se van a una espaciosa sala donde, sobre miles de mesas llenas de piezas de relojería, se montan los relojes de todo tipo que rigen el tiempo en la Tierra. Clepsidras, relojes de arena, de sol, atómicos, múltiples utensilios capaces de medir el tiempo se encuentran desperdigados por el inmenso taller.