En Sevilla, Francisco Valiente acaba de morir. A su velatorio acuden sus amigos y sus enemigos. Acuden a despedirse del más vivo de los sevillanos finalmente muerto.
Entre los asistentes al velorio se encuentran la esposa y la cuñada del fallecido. La viuda, Morgana, viste de rojo para celebrar el evento y la cuñada, Alma, sufre la pérdida de su gran amor. Entre las dos nos contarán una historia que se remonta a más de treinta años atrás, cuando siendo niñas conocieron a quien las dejaría marcadas para siempre: Francisco.
Pero no solo ellas serán las narradoras de esta conmovedora historia, el propio finado contará desde el ataúd su vida y sus sentimientos.
Francisco creció al otro lado del puente, ese que cruza el río que separa los que tienen más de los que no tenían. Él estuvo en la orilla equivocada y siempre soñó con formar parte de la otra, donde los poderosos hacen y deshacen a su antojo. Su anhelo es aún mayor cuando se enamora de Alma, una niña perteneciente a una familia de alcurnia donde los apellidos pesan como una losa y se convierten en un lastre difícil de llevar.
Pero Alma es una prisionera de su rango, de todos los adornos y las obligaciones que lleva a cuestas su familia; unas cadenas ajenas que no la permiten elegir: “su vida era una especie de teatro en el que todos los actores sabían su papel de memoria y ni por equivocación osaban cambiar”.
Cuando Francisco es consciente de que nunca podrá tener a Alma jura convertirse en lo que odia y anhela a partes iguales. Y lo consigue, llega a lo más alto desde lo más bajo, gracias a su encanto, a su físico y a su desmesurada ambición. Le demuestra al mundo que se puede ser grande habiendo nacido ínfimo.
Consigue la admiración de Sevilla, se rodea de nobles y poderosos que buscan su favor, cientos de bellas mujeres mueren por ser suyas. Consigue todo menos a lo único que desea, a Alma.
Para estar cerca de su verdadero amor se casa con la hermana del esposo de Alma, con Morgana, una mujer hermosa, deseada por muchos, pero que es despreciada por Francisco, a quien amaba con locura. Ese dolor de saberse rechazada la aniquila y la convierte en esclava del odio. Un odio que la vuelve un ser ruin y despreciable: “Tu odio es tu propio asesino; un parásito hambriento creado por ti del que no puedes huir. Te acompaña todos los segundos de tu vida.”
Y mientras Alma vive la vida que otros han elegido por ella y Morgana se cuece en su propio resquemor, Francisco se dedica a conquistar a cuantas mujeres se le ponen por delante, tanto mujeres casadas y aburridas, como jovencitas que aún creen en el príncipe azul. Por fastidiar a Morgana adquiere una rara afición: compra un pavo real cada vez que conquista una virgen. Así en su jardín llegan a vivir 5989 de estas aves que se convierten en el símbolo de este sinvergüenza y en la envidia de media ciudad.
En medio de todas estas historias se encuentra la frustración que nos invade cuando somos conscientes de que hay oportunidades que solo se presentan una vez en la vida y que cuando las dejamos pasar ya no hay vuelta atrás.
“Dejamos pasar lo bueno pensando que todavía vendrá algo mejor… y así vamos… Si por un segundo nos dejaran ver nuestro futuro, cuántas cosas atraparíamos al instante, cuántos aciertos florecerían. Pero nos tocó aprender a base de errores; de darnos contra la pared creyendo encontrar en ella la salida.”
Ángela Becerra, dentro del género del realismo mágico, nos introduce en un mundo fantástico donde todo es posible, incluso que el muerto participe en su propio velatorio. Una historia llena de humor, ternura, reflexiones sobre las oportunidades perdidas, escenas de sexo contadas sin tapujos pero sin caer en la obscenidad. Y sobre todo una historia muy, pero que muy bien escrita.












