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26 de diciembre de 2016

Memorias de un sinvergüenza de siete suelas

   En Sevilla, Francisco Valiente acaba de morir. A su velatorio acuden sus amigos y sus enemigos. Acuden a despedirse del más vivo de los sevillanos finalmente muerto.

   Entre los asistentes al velorio se encuentran la esposa y la cuñada del fallecido. La viuda, Morgana, viste de rojo para celebrar el evento y la cuñada, Alma, sufre la pérdida de su gran amor. Entre las dos nos contarán una historia que se remonta a más de treinta años atrás, cuando siendo niñas conocieron a quien las dejaría marcadas para siempre: Francisco.

   Pero no solo ellas serán las narradoras de esta conmovedora historia, el propio finado contará desde el ataúd su vida y sus sentimientos.

   Francisco creció al otro lado del puente, ese que cruza el río que separa los que tienen más de los que no tenían. Él estuvo en la orilla equivocada y siempre soñó con formar parte de la otra, donde los poderosos hacen y deshacen a su antojo. Su anhelo es aún mayor cuando se enamora de Alma, una niña perteneciente a una familia de alcurnia donde los apellidos pesan como una losa y se convierten en un lastre difícil de llevar. 

   Pero Alma es una prisionera de su rango, de todos los adornos y las obligaciones que lleva a cuestas su familia; unas cadenas ajenas que no la permiten elegir: “su vida era una especie de teatro en el que todos los actores sabían su papel de memoria y ni por equivocación osaban cambiar”.

   Cuando Francisco es consciente de que nunca podrá tener a Alma jura convertirse en lo que odia y anhela a partes iguales. Y lo consigue, llega a lo más alto desde lo más bajo, gracias a su encanto, a su físico y a su desmesurada ambición. Le demuestra al mundo que se puede ser grande habiendo nacido ínfimo.

   Consigue la admiración de Sevilla, se rodea de nobles y poderosos que buscan su favor, cientos de bellas mujeres mueren por ser suyas. Consigue todo menos a lo único que desea, a Alma.

   Para estar cerca de su verdadero amor se casa con la hermana del esposo de Alma, con Morgana, una mujer hermosa, deseada por muchos, pero que es despreciada por Francisco, a quien amaba con locura. Ese dolor de saberse rechazada la aniquila y la convierte en esclava del odio. Un odio que la vuelve un ser ruin y despreciable: “Tu odio es tu propio asesino; un parásito hambriento creado por ti del que no puedes huir. Te acompaña todos los segundos de tu vida.”

   Y mientras Alma vive la vida que otros han elegido por ella y Morgana se cuece en su propio resquemor, Francisco se dedica a conquistar a cuantas mujeres se le ponen por delante, tanto mujeres casadas y aburridas, como jovencitas que aún creen en el príncipe azul. Por fastidiar a Morgana adquiere una rara afición: compra un pavo real cada vez que conquista una virgen. Así en su jardín llegan a vivir 5989 de estas aves que se convierten en el símbolo de este sinvergüenza y en la envidia de media ciudad.



   En medio de todas estas historias se encuentra la frustración que nos invade cuando somos conscientes de que hay oportunidades que solo se presentan una vez en la vida y que cuando las dejamos pasar ya no hay vuelta atrás. 

“Dejamos pasar lo bueno pensando que todavía vendrá algo mejor… y así vamos… Si por un segundo nos dejaran ver nuestro futuro, cuántas cosas atraparíamos al instante, cuántos aciertos florecerían. Pero nos tocó aprender a base de errores; de darnos contra la pared creyendo encontrar en ella la salida.”





   Ángela Becerra, dentro del género del realismo mágico, nos introduce en un mundo fantástico donde todo es posible, incluso que el muerto participe en su propio velatorio. Una historia llena de humor, ternura, reflexiones sobre las oportunidades perdidas, escenas de sexo contadas sin tapujos pero sin caer en la obscenidad. Y sobre todo una historia muy, pero que muy bien escrita.








25 de agosto de 2016

La corona maldita

       En 1700 accede al trono de España Felipe de Borbón, duque de Anjou, cuando el último rey de la dinastía de los Austrias, Carlos II, muere sin descendencia. Esto provocó la llegada de los borbones a la monarquía española y una guerra por la sucesión, pues había otros pretendientes al trono español.

   En cualquier caso la corona se la quedó el francés y reinó con el nombre de Felipe V.

    La historia arranca en el año 1714, cuando se acaba de casar con su segunda esposa, Isabel de Farnesio, la Parmesana. Esta mujer será co-protagonista de la novela pues su fuerte carácter y su gran ambición jugarán un papel importante en el reinado de este monarca. 

   A Felipe V se le llamaba el Animoso, por sus bruscos cambios de humor, tan pronto estaba exultante de alegría como caía en la más absoluta desesperación. Y es en esta cuestión donde la autora hace especial hincapié: en la enfermedad mental del rey. 

    Porque Felipe V era un enfermo mental. Ahora, y a tenor de los síntomas descritos por los cronistas de la época, se cree que sufría un trastorno bipolar. No soy psiquiatra, pero yo creo que este señor tenía algo más. Los comportamientos de los que hizo gala son los de una persona completamente desquiciada, no sólo los de alguien que tiene cambios en el estado de ánimo: se creía que era una rana, recibía a los embajadores en camisón, descuidaba la higiene llevando la misma vestimenta durante semanas, se negaba a cortarse las uñas de los pies -lo que le llevó a no poder caminar-, creía que la ropa blanca irradiaba luces que le iban a matar, y decía a todo el que quisiera escucharle que él estaba muerto y que era un fantasma. Ese pobre hombre estaba como una regadera -y era un poco cochino-.

Felipe V de España

   Si hubiera sido un simple mortal, este personaje sería digno de conmiseración, pero el problema es que el destino, la mala suerte, o como se lo quiera llamar, le deparó llevar las riendas de un país y nada más y nada menos que durante más de cuatro décadas. Será que me puede mi ideología, pero me resulta inconcebible que se pueda tener -y mantener- a un orate como gobernante por el mero hecho de poseer sangre azul. En una democracia también llegan locos al poder pero como mucho se les aguanta cuatro años, hasta las siguientes elecciones (o hasta las de más adelante, eso depende del electorado).

   En descargo de Felipe V hay que decir que él nunca quiso gobernar. Siempre se mostró reacio a ocupar el trono de un país que le era extraño, pero su abuelo -Luis XIV, el rey Sol- así lo dispuso y obedeció. Además, su mujer, Isabel de Farnesio, no le permitió abdicar una segunda vez -para los que anden un poco cojos en Historia de España recordaré que en 1724 abdicó en su adolescente hijo Luis, pero éste falleció ocho meses después por lo que volvió a recuperar la corona-. Además su reinado fue el más largo de la monarquía española, 46 años, y eso que no quería gobernar: ¿no quieres caldo?, pues toma tres tazas.

   Para tener sus facultades mentales tan mermadas hay que reconocer que durante su reinado se pueden destacar varios logros significativos: modernizó las estructuras del Estado y fue un gran promotor de las Artes (creó la Biblioteca Nacional y la Real Academia Española de la Lengua). Parece ser que su locura no le impidió elegir bien a sus ministros -aunque tuvo un par de equivocaciones con dos de sus gobernadores que supusieron graves pérdidas en prestigio y dineros para el pueblo español-. 

Palacio de La Granja de San Ildefonso, lugar de recreo de Felipe V y donde fue enterrado.
   Se podría pensar que todo esto que cuento se lee en la novela, y se pensaría bien. Pero la intención primera y única de la escritora es ahondar en el estado mental del monarca. Sí es cierto que la demencia que padeció fue destacable, pero estar hablando durante más de trescientas páginas sobre lo mal que tenía la cabeza Felipe V es demasiado. 

   Como reseñé más arriba, Isabel de Farnesio es protagonista junto a su esposo, y podemos asistir a la impotencia que siente ante la enfermedad de su cónyuge y cómo la obsesión de éste por dejar de gobernar puede dar al traste con los ambiciosos proyectos que tiene la italiana para sus propios hijos -para los cojos en Historia: uno de ellos llegó a ser rey, el tercero de los Carlos-.

Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V

   Además, y no sé por qué, no conseguí conectar con ningún personaje. La manera de narrar me hizo asistir 'desde lejos' al desarrollo del argumento. Me pareció un estilo plano y, en algunos momentos, aburrido. Y eso que la autora inserta a lo largo de la narración escenas de sexo más que explícitas, porque otra de las 'manías' del rey loco era la de mantener relaciones sexuales a todas horas. Parece ser que era lo único que le sacaba de su apatía -estar loco no implica necesariamente ser tonto-.

   Una novela curiosa por los episodios que se relatan entre los ataques de histeria del monarca y los ataques de furia e impotencia de su mujer. Una novela que no me enganchó en ningún momento y que a punto estuvo de hacerme enloquecer a mí también, pero de aburrimiento.




   


4 de noviembre de 2013

Castillos de cartón

    Tres estudiantes de Bellas Artes, dos chicos y una chica, unidos por su amor a la pintura se convierten en amigos/amantes. Un trío donde cada uno aporta a la relación algo que los otros dos necesitan. Así pasan toda la carrera en una vorágine, sin ser muy conscientes de que están viviendo los años más felices de sus vidas. Pero el frágil equilibrio de tan peculiar idilio se acaba rompiendo por los celos y la envidia.
    Es un relato sobre la nostalgia por la juventud pasada, por los sueños que no se convirtieron en realidad, por las oportunidades perdidas, por lo que hubiera podido ser y no fue. Y todo narrado con la maestría característica de Almudena Grandes.

Kirke  


24 de octubre de 2013

El amante de Albión

 
 Este libro me fue sugerido por una escritora que, además de escribir muy bien, me demostró con su consejo que también sabe recomendar buenos libros.
   Es un relato erótico, ese estilo que ahora está tan de moda, pero atención a los que se aficionaron a este tipo de lecturas con otros libros más famosos, porque éste está en las antípodas de otros con muchas sombras y pocas luces. Nada que ver con  esos best-sellers.
   Lo primero que lo diferencia de estos libros más vendidos es que está muy bien escrito, sólo la prosa ya es un placer, independientemente de otros placeres que tan bien describe. Lo segundo es la protagonista, una mujer con la cabeza muy bien amueblada, además se hace una reflexión muy interesante de cómo compaginar feminismo y sumisión en el sexo.
    A todo esto hay que añadirle una buena dosis de humor que aumenta la calidad del texto. Genial.

Kirke  


28 de abril de 2013

Cincuenta sombras de Grey

 
   Aprovechando el estreno de la adaptación de la novela a la gran pantalla he reescrito y ampliado esta reseña que escribí después de leer el libro de marras.
    Mucho se ha escrito sobre Grey y sus sombras, ríos de tinta a favor y en contra. Hasta estudios socio-psicológicos se han desarrollado a cuenta del fenómeno desatado. La polémica ha sido tal que ni para describir el argumento hay unanimidad. Para unos es un moderno y urbano relato de hadas, para otros una combinación de historia romántica y juego erótico de alto voltaje. Puestos a poner diferentes puntos de vista aquí viene el mío: una chica medio tonta babeando por un individuo que está muy bueno pero es arrogante y manipulador hasta la exasperación.  No sé qué cuentos de hadas habrán leído algunos o qué entienden otros por juegos eróticos de alto voltaje porque esos conceptos yo no los he encontrado en ningún momento en la lectura.
   Sí que estoy de acuerdo en que la novela trata de masoquismo, sobre todo -y como ya se ha dicho acertadamente en algunos foros- el que practicamos los que nos decidimos a leer la novela porque la redacción es pésima, con algunas perlas que son dignas de folletines de medio pelo (aún tengo grabado en el cerebro lo de la diosa que llevo dentro baila merengue con algunos pasos de salsa) y los diálogos penosos (ese nena con el que Grey se refiere a Anastasia me ha producido urticaria).
   Tengo varias amigas con las que 'discuto' por causa de esta novela; a ellas les encantó. En esas discusiones entienden que me ofenden las prácticas que se describen y no es cierto. Aunque lo del amo y la sumisa me chirría un poco no me escandaliza ni mucho menos, allá cada uno con lo que le guste, lo que me desagrada es -aparte de la mala redacción- que muchas mujeres se vean reflejadas en la protagonista, una ilusa que se deja llevar por la quimera de cambiar a su pareja. Si tu pareja no te gusta, cámbiala, pero por otra.
   Si el fanatismo que ha provocado la novela se basa en la 'novedad' de relatar explícitamente relaciones sexuales me parece que quien cree esto no ha leído mucho. No soy una experta en novela erótica pero así, a bote pronto, se me ocurren un par de ellas que hablan de sexo sin tapujos y además están muy bien escritas, Memorias de un sinvergüenza de siete suelas o El amante de Albión, en estas se puede disfrutar con las escenas que se relatan y también con la escritura, esto último para mí fundamental cuando me pongo a leer.
    En fin, no sé qué le han visto a este libro para que tenga tanta aceptación.  El éxito de esta novela es para mí tan inexplicable como la audiencia de Gran Hermano.


Kirke  




Hada verde:Cursores
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