Leer, el remedio del alma

Leer, el remedio del alma
Imagen creada por Ilea Serafín

28 de abril de 2013

Cincuenta sombras de Grey

 
   Aprovechando el estreno de la adaptación de la novela a la gran pantalla he reescrito y ampliado esta reseña que escribí después de leer el libro de marras.
    Mucho se ha escrito sobre Grey y sus sombras, ríos de tinta a favor y en contra. Hasta estudios socio-psicológicos se han desarrollado a cuenta del fenómeno desatado. La polémica ha sido tal que ni para describir el argumento hay unanimidad. Para unos es un moderno y urbano relato de hadas, para otros una combinación de historia romántica y juego erótico de alto voltaje. Puestos a poner diferentes puntos de vista aquí viene el mío: una chica medio tonta babeando por un individuo que está muy bueno pero es arrogante y manipulador hasta la exasperación.  No sé qué cuentos de hadas habrán leído algunos o qué entienden otros por juegos eróticos de alto voltaje porque esos conceptos yo no los he encontrado en ningún momento en la lectura.
   Sí que estoy de acuerdo en que la novela trata de masoquismo, sobre todo -y como ya se ha dicho acertadamente en algunos foros- el que practicamos los que nos decidimos a leer la novela porque la redacción es pésima, con algunas perlas que son dignas de folletines de medio pelo (aún tengo grabado en el cerebro lo de la diosa que llevo dentro baila merengue con algunos pasos de salsa) y los diálogos penosos (ese nena con el que Grey se refiere a Anastasia me ha producido urticaria).
   Tengo varias amigas con las que 'discuto' por causa de esta novela; a ellas les encantó. En esas discusiones entienden que me ofenden las prácticas que se describen y no es cierto. Aunque lo del amo y la sumisa me chirría un poco no me escandaliza ni mucho menos, allá cada uno con lo que le guste, lo que me desagrada es -aparte de la mala redacción- que muchas mujeres se vean reflejadas en la protagonista, una ilusa que se deja llevar por la quimera de cambiar a su pareja. Si tu pareja no te gusta, cámbiala, pero por otra.
   Si el fanatismo que ha provocado la novela se basa en la 'novedad' de relatar explícitamente relaciones sexuales me parece que quien cree esto no ha leído mucho. No soy una experta en novela erótica pero así, a bote pronto, se me ocurren un par de ellas que hablan de sexo sin tapujos y además están muy bien escritas, Memorias de un sinvergüenza de siete suelas o El amante de Albión, en estas se puede disfrutar con las escenas que se relatan y también con la escritura, esto último para mí fundamental cuando me pongo a leer.
    En fin, no sé qué le han visto a este libro para que tenga tanta aceptación.  El éxito de esta novela es para mí tan inexplicable como la audiencia de Gran Hermano.


Kirke  




Hada verde:Cursores
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