12 de octubre de 2018

"Los perros duros no bailan" - Arturo Pérez-Reverte


Teo y Boris ‘el Guapo’ han desaparecido. Entre sus amigos se especula qué puede haber pasado y uno de ellos, apodado ‘El Negro’, un ex-campeón de lucha ya retirado de las peleas, decide indagar e ir en su busca. Tras interrogar a varios testigos que vieron a Teo y a Boris antes de desaparecer, el Negro da con sus paraderos, pero conseguir liberarlos del lugar donde se encuentran resultará una tarea difícil y peligrosa.

Según esta pequeña sinopsis la última novela de Pérez-Reverte se podría considerar policíaca (por lo de las pesquisas y eso), y no sería desacertado. Pero hay un elemento que hace de esta historia algo más que un novela de este género, y es que los protagonistas no son humanos: son perros.

Teo es un teckel, Boris un lebrel ruso y el Negro una mezcla de mastín español y fila brasileño. Mientras Teo tiene como dueña a un apacible viejita y Boris pertenece a una familia adinerada que le cuida y mima con visitas asiduas al veterinario y a peluquerías caninas, el Negro vive en la calle por su pasado cruel y triste como luchador, las cosas no le fueron muy bien pero es un tipo duro, o mejor dicho, es un perro duro.

Con estas premisas se inicia una aventura original con tintes de novela negra y cierto humor.

A través de las pesquisas del Negro para averiguar dónde se encuentra su amigo Teo nos sumergimos en el submundo de las peleas de perros. Un mundo despiadado donde solo hay dos alternativas para los que las protagonizan: matar o morir. Cual si fueran gladiadores se cuenta detalladamente en qué consiste la vida de esos pobres animales cuando son elegidos para este menester.

Con crudeza y sin paliativos se nos muestra la sanguinaria afición de apostar y disfrutar con el espectáculo de ver a dos animales destrozarse a dentelladas. No sé si el autor ha estado presente en alguna sesión de tan lamentable pasatiempo, pero desde luego uno se siente, incómodamente en mi caso, espectador de primera fila por lo bien que lo describe.

Además, dar voz a las víctimas hace que la historia llegue más al corazoncito de quienes no nos divertimos con el sufrimiento de un ser vivo (sea el ser vivo irracional o no, y estoy pensando también en los combates de boxeo).

He leído bastantes reseñas sobre este libro y en casi todas ellas se destaca un punto negativo por lo políticamente incorrecto de algunos pasajes. En concreto, hay un capítulo titulado “Los perros somos machistas” y algunos han querido ver ahí una apología del machismo. No soy para nada defensora de quienes se creen superiores por ser machos, pero creo que las críticas son excesivas, aunque es cierto que algunas frases son bastante desafortunadas, como cuando un perro dice que es machista “a mucha honra”. O cuando se dice “las perras prefieren los golfos a los caballeros”, claro, que como se refiere a las perras en el sentido literal, o sea, las caninas, pues no sé cómo piensan esas criaturas, pero creo que si lo que se quiere es extrapolar a las mujeres (sin entrar en el concepto ‘perra’ en el sentido figurado porque me llevaría mucho tiempo y mala baba), me atrevería a decirle al autor que vive anclado en un mundo paralelo que nada tiene que ver con la realidad femenina, al menos la realidad en la que vivimos la mayoría de las féminas. Yo prefiero un caballero mil veces antes que a un golfo; me considero lo suficientemente inteligente para ver las ventajas de esta preferencia y sé que la mayoría de mis congéneres tienen esa misma inteligencia. Por favor, dejemos los clichés manidos y obsoletos.

No obstante, y sin entrar en polémica en la postura ante este tema por parte del autor, yo creo que se han cargado demasiado las tintas en ello y tampoco es para tanto. Además, para polemizar ya se basta y sobra el propio Pérez-Reverte, que él solito ya sabe hacerse enemigos por todas partes.

Para mí hay otros puntos negativos en esta obra, sin necesidad de meterse en camisa de once varas. Por ejemplo, cae en errores cuando intenta expresarse como si fuera un perro. En algún momento, el protagonista perruno llega a comentar que no entiende lo que dicen los humanos pero sí sabe lo que piensan por sus actitudes; también comenta que se entera de lo que pasa viendo las fotos en los periódicos o las imágenes en la televisión. Todo esto llega a crear situaciones algo increíbles y que denotan lo difícil que es ponerse en la piel de un perro sin que se note que detrás está un humano. Me explico: en un pasaje se dice “olía a testosterona y adrenalina, o a lo que diablos olamos los perros machos cuando enseñamos los dientes”. Esta ignorancia odorífera es comprensible, lo que no se comprende es cómo un perro sabe de hormonas. En otro pasaje se hace un símil con el gladiador Espartaco y yo me pregunto cómo saben de la existencia de ese personaje, aunque cabe la posibilidad de que vieran en la tele la película de Kirk Douglas o la serie de TV "Spartacus". No sé, creo que la cosa no se sostiene en algunos momentos.

Otro factor que me ha lastrado la lectura ha sido la gran cantidad de razas perrunas que se citan. En honor a la verdad, este problema solo es responsabilidad mía y no del autor.  La única cultura canina que poseo se limita a lo que aprendí viendo “Lassie”, “Rin Tin Tin” y “101 dálmatas” por lo que suelo confundir un caniche con un pomerania y eso se traduce en que si tengo problemas con estas razas tan habituales, cuando me hablan de ‘teckel’, ‘borzoi’, ‘boyera de Flandes’ (aluciné con este nombre), ‘sabueso rodesiano’ o ‘setter irlandés’, es como si me hablaran de las piezas de un motor de avión, es decir, no me entero de nada.

Debido a esta mi ignorancia perruna hube de acudir a las imágenes de Google para hacerme una idea de los personajes que por la novela pululan, de manera que creo invertí más tiempo en esas búsquedas que en la propia lectura de la novela.

De todas formas, la novela tiene algunos pasajes muy buenos. Hay un par de situaciones realmente cómicas que me hicieron soltar carcajadas y en un capítulo se reflexiona, muy someramente, sobre la vida acomodada y lo fácil que es doblegarse a cambio de un plato de comida. Pero con todo y con eso, la novela me decepcionó. Es muy corta, poco más de cien páginas, y la historia es simple y poco trabajada, con un final predecible y algo ñoño.

Esta es una novela más del Pérez-Reverte que no me gusta: un Pérez-Reverte descafeinado que escribe una novela de poca envergadura y que se embolsa sus dineritos (supongo) por un trabajo de un par de meses (supongo). Cuando leo este tipo de obras es cuando echo de menos al Pérez-Reverte que me enamora, el que escribe novelas como ‘Hombres buenos’ o ‘El asedio’, historias trabajadas, con un argumento complejo y con personajes con muchos matices y no el sempiterno ‘tipo duro con una historia triste detrás’ como sería el caso del protagonista de esta mini-novela, el Negro.

Esta ya es la tercera novela en la que me encuentro a ese Pérez-Reverte no deseado (las dos anteriores fueron Falcó y Eva). Supongo que será cuestión de esperar y algún día llegará la obra que, al igual que me pasó con ‘Hombres buenos’, me reconcilie con este autor y me vuelva a enamorar. El que la persigue, la consigue.



15 comentarios:

  1. El tema es, sin duda, si no interesante, cuando menos original. He leído muy poco a Pérez-Reverte, y debo admitir que lo que leí (hace mucho) me gustó, pero desde hace algún tiempo su personalidad y su ideología ha podido más en mí que su calidad como escritor. Sé que esta actitud quizá no es seria, no tiene nada de literaria y mucho menos de objetiva, pero qué quieres qeu te diga, cuando una perosna me cae fatal no me apetece leer nada salido de su pluma. Igual me ocurre con Sánchez Dragó. Soy así de malo, maniático o rencoroso, jeje.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Josep Mª.
      Te entiendo perfectamente, hay escritores que tienen un perfil tan marcado que nos influye a la hora de leerlos o no. Pero hay que intentar relegar esa sensación, aunque reconozco que no es fácil, porque, de lo contrario, evita que disfrutemos de algunas joyas literarias.
      Pérez-Reverte escribe siempre bien, pero hay novelas en las que desarrolla un talento muy bueno y ahí es una gozada leerlo. En otras, como esta, solo se limita a contar una historieta (bien escrita, eso sí) y nada más.
      Yo conseguí dejar mis prejuicios (y me costó lo mío) con Cela y pude disfrutar de joyas como La colmena.
      Desde luego, si te animas con don Arturo, no lo hagas con esta novela, ja, ja, ja.
      Un beso.

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  2. Tengo una objeción a algo que dices en la reseña y es que si el autor se hubiera tenido que ceñir a lo que un perro sabe, piensa o recuerda, no podría haber escrito la historia. Primero, porque no creo que la mente canina dé para tanto y segundo, porque dé para lo que dé, un humano no tiene conocimiento de ello. Cuando las novelas están protagonizadas por animales ("Rebelión en la granja", "La colina de Watership" o la misma Alicia y su conejo que siempre llegaba tarde), hay que humanizarlos, hay que meterse en su piel de la única manera que sabemos y podemos que es como seres humanos.
    Por lo demás, a mí tampoco me gustan mucho esas novelas en que los protagonistas son animales. Prefiero a los humanos y por eso no me he animado con esta a pesar de haber leído buenas reseñas. Creo que en eso coincido más contigo.
    Respecto a lo políticamente correcto y su tiranía, estoy hasta el moño de ello. No he leído la novela, y no sé si lo que Pérez Reverte hace me parecería o no machista, pero es que de seguir lo políticamente correcto solo se podría escribir feelgood; todos los personajes tendrían que ser correctos, amables y educados; no habría personajes machistas, ni homófobos, ni violentos... y por consiguiente, la crítica ¿adónde iría? Una cosa es ser machista y otra poner personajes machistas en una novela. Y lo digo como opinión general, puesto que esta no la he leído.
    ¿Sabes que ha salido la tercera parte de la serie "Falcó"? Aún no he leído la segunda.
    Un beso.

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    1. Hola, Rosa.
      Sé que ponerse en la piel de un animal es complicado, pero creo que Reverte se enfangó él solo cuando dijo eso de que los perros no entienden lo que dicen los humanos para luego mostrar cosas que no se sostienen.
      Respecto a lo de políticamente incorrecto yo también creo que nos la estamos cogiendo con papel de fumar llegando al absurdo. Lo de machista o no, pues que haga lo que quiera con sus personajes, de hecho remarco que a mí no me parece que sea para tanto.
      Lo que sí me molestó (y no demasiado, la verdad) es esa idea tan absurdamente arraigada en algunos hombres de que a las mujeres nos gustan lo "malotes". No digo yo que a algunas les pongan esos tipos, pero hacerlo norma... me parece injusto y alejado de la realidad. Yo conozco a muchas mujeres y a ninguna le van los golfos, ¿seré yo que soy rara y frecuento círculos anormales?
      La tercera parte de Falcó puede que la lea, como será tan corta como las otras dos (o eso supongo) no me llevará mucho tiempo y así voy recogiendo los flecos que va dejando el autor para que te enganches a la trama, pero estoy pensando en esperar a que salgan dos o tres entregas más y leérmelas de un tirón como si fuera una novela de verdad, de las largas y con cuerpo.
      Besos.

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  3. Hola Paloma mira es un alivio ver que no aumentaré mi lista de pendientes con este libro. Y sí Pérez Reverte se vale él solito para buscarse enemigos, parece que adora generar polémica y claro ahora que muchos tienen la piel muy fina, el jaleo está servido.
    Estoy con Rosa que ahora estamos rozando lo absurdo y es que ni siquiera la literatura se libra de tanta hipocresía como tenemos, la literatura tiene que ser libre para contar lo que quiera y de la manera que quiera, al menos esa es mi opinión. Me he acordado de Oscar Wilde cuando defendió su obra ante las insinuaciones sobre su inmoralidad y homosexualidad No hay ningún tipo de obra inmoral simplemente los libros están bien o mal escritos.
    Besos

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    1. Hola, Conxita.
      Tienes razón en que la literatura debe ser libre y cada uno escribir sobre lo que quiera, pero ahora tenemos tanto miedo a eso que se llama "apología"... y nos volvemos locos. Yo creo que en lugar de tener miedo a "apología" deberíamos temer no tener criterio propio y dejarnos llevar por lo que dicen unos u otros. En fin, no quiero hacer demagogia que esto es solo una novela, ni más ni menos.
      Al hilo de lo que dijo Wilde, la novela está bien escrita pero la trama me parece algo simplona y predecible, en cualquier otro autor tendría un pase, pero sabiendo de lo que es capaz Pérez-Reverte esta deja un regusto amargo porque él sabe escribir argumentos mucho mejores.
      Un besote, guapa.

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  4. Muy buena reseña Paloma con una visión crítica muy trabajada y muy valiente al tratarse de un autor tan importante. Supongo que para poder describir las peleas de perros, el autor casi por obligación profesional debería haber asistido a alguna de ellas, sin que por ello las justifique, sino como medio para documentarse. Respecto a lo que comentas de los errores en trasladarse al mundo animal, pues si son errores lo son, y por mucho Reverte que sea haces bien en señalarlos. Respecto al machismo implícito o sin llamarlo así, lo que quiera que esté haciendo el autor, me suena a la provocación en la que vive instalado y espero que no quiera trasladar a tapadillas pensamientos de un pasado infausto. Creo que tiene mucho más talento y haría bien en dedicarse a escribir profundo que es lo que mejor sabe hacer.
    Besos y feliz fin de semana.

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    1. Hola, Miguel.
      Puede que tengas razón en lo que el autor ha querido provocar, algo que siempre se le ha dado muy bien y que en este país es muy fácil porque estamos a la que salta.
      Opino igual que tú, sería más provechoso que dejara las provocaciones, al menos a la hora de escribir ficción, y se trabajara un poquito más las historias, que sabe y puede hacerlo.
      Gracias por la visita y por tus palabras.
      Buen fin de semana largo ;)
      Un abrazo.

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  5. Hola, Paloma:
    Leí "Los perros duros no bailan" y como tú considero que no es el mejor Pérez Reverte el que asoma por ahí. Pese a esto creo que es una interesante novela que se coloca muy en la línea cervantina de las novelas ejemplares, concretamente en la titulada "El coloquio de los perros". Cervantes ponía en boca de los perros Cipión y Berganza opiniones sobre los humanos que nunca podría haber expresado un hombre o una mujer, so peligro de ser detenido. Igual hace Pérez-Reverte aquí pone en boca de toda una galería perruna expresiones que si hubiera colocado en bocas humanas los vigilantes de lo políticamente correcto jamás le habrían admitido. Creo, como dice Conxita, que si algo distingue a las Artes (la literatura es una de ellas) es la libertad y que no debemos confundir lo inventado de lo que existe en la realidad. Por otra parte quien lee novelas no aplica a la realidad lo que allí lee; si así fuera las novelas de asesinatos terribles, de terror inasumible y tal serían insoportables y no, hay una legión de seguidores de estos géneros. Pues lo mismo creo que hay que hacer con esta historia aunque la escriba un personaje polémico en la vida real.
    Besos y buen puente

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    1. Hola, Juan Carlos.
      Me puse a leer esta novela gracias a tu reseña que me la dio a conocer y aunque no es el mejor Pérez-Reverte, no me arrepiento porque su narrativa nunca defrauda, otra cosa es la historia poco trabajada.
      En cuanto a lo que dicen o dejan de decir los personajes de una novela tienes razón que son libres de expresarse como quieran, pero como estamos últimamente muy sensibles con algunos temas, algunos ven fantasmas donde no los hay. De todas formas, el capítulo "Los perros somos machistas" yo no creo que haya sido gratuito, ahí don Arturo ha querido tocarle las narices a ese público que le tiene ganas y con esa actitud provocadora (tan propia de él) ha desviado la atención, (o la ha centrado, no estoy segura del objetivo final) de una novela que no tiene demasiada calidad.
      Evidentemente, que alguien presuma de ser machista no es admisible, que lo haga un perro... pues vale, aunque una cosa es decir algo políticamente incorrecto y otra denunciar. Si el objetivo de Reverte con ese dichoso capítulo era denunciar, yo no pillé qué denunciaba realmente, yo tan solo vi provocación (para algunos, que a mí no me pareció que fuera para tanto, como ya pongo en la reseña).
      Yo seguiré, polémicas aparte, esperando otro novelón como Hombres buenos. Paciencia.
      Un besote.

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    2. Por cierto, el pasaje del "cigüelo" que reseñaste en tu publicación, me pareció desternillante. Y cuando "lo de Boris" se me saltaron las lágrimas con sus lipotimias y "sus problemas".

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  6. No leo mucho a Reverte, a este libro le eché un vistazo cuando salió, me pareció entretenido. Poco más. Juan Carlos ha hecho referencia a Cervantes, yo recuerdo otro libro de Paul Auster protagonizado por un perro: Tombuctú (la novela, el perro se llama Mister Bones), que me gustó mucho. Es también una novela corta, sentimental, en la línea del autor. Si sigues con la temática perruna, te lo recomiendo.
    Respecto al tópico del que hablas, yo creo que su origen es un trauma adolescente, entre los que hay más ejemplos de este tipo de "atracciones", la guapa de la clase con el chico mayor y malote, ya sabes. Al menos, yo sigo escuchando a los chavales quejarse de esto. Lo que pase con los perros ya no lo sé, jaja.
    Un abrazo.

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  7. Que quiere sque te diga, Arturo Pérez Reverte,últimamente día si y día también esta envuelto en polémicas y la verdad un escritor metiéndose en polémicas no se yo si me apetece leerlo.
    Por otro lado, si encima la novela le falta gancho pues no se que decirte y además habla del machismo, o lo deja caer como aquel no quiere la cosa, deduzco, para crear también polémica pues no se, lo que se dice atraerme pues no me atrae de modo que me parece que va a ser que no.
    Y no eres rara no, a mi tampoco me van los golfos, prefiero todo un caballero faltaba más.
    Un besote.

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  8. Este autor escribe muy bien, pero no es de mi gusto por las polémicas que incita cada vez que lo leo. Paso de esta novela perruna. Un abrazo.

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  9. Hola Paloma,
    El argumento original sí que es. Pero leyéndote a ti, no me apetece nada de nada leerlo a él.
    Y estoy contigo y el resto de comentarios, creo que la polémica anda cercana y puedo ver que en cierta manera está empezando a comerse al autor. No hay que ser remirado, pero tampoco veo bien que la exposición sea siempre tan negativa.
    En fin, creo que estoy bajo los efectos de un (gripazo) je, je, je
    Un besote, guapa.

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