Leer, el remedio del alma

Leer, el remedio del alma
Imagen creada por Ilea Serafín

18 de mayo de 2018

Abandonados I (Reseñas a medias)


Hace meses que mi ritmo de publicación de reseñas literarias ha descendido considerablemente. Esto es debido, en parte, a mi participación en un curso de escritura que ha hecho aumentar mi producción de relatos propios en detrimento de la lectura y su posterior reseña. Mi reciente viaje a Venecia y la crónica que nació de él también tiene parte de culpa. Pero no todo es debido a estas razones. Hay una mucho más importante y es que últimamente mi tino a la hora de elegir buenas lecturas es nefasto, es tan mala la opinión que me merecen que abandono su lectura antes de acabarlos. No doy una, la mayor parte de los libros que selecciono para leer son unos rollos de campeonato.

Me he parado a reflexionar sobre ello. ¿A que puede ser debido esto? Tengo varias explicaciones.

1-   Que me he vuelto mucho más crítica y ahora no soporto lo que antes me parecía soportable.
2-   Que me he vuelto más impaciente y no tengo aguante para proseguir con una lectura y darle la oportunidad de que se enderece según avanza el argumento.
3-   Que elijo a tontas y a locas y me muevo por impulsos a la hora de decidir leer un libro, sin pararme y analizar bien qué es lo que me hace atractiva una lectura.

Sea como fuere, el caso es que llevo un buen número de libros que no he terminado. 

Cuando escribo una reseña me gusta ser sincera y avisar si el libro tiene alguna pega. Como un aviso a los navegantes yo advierto de lo que hay. Pero esto lo hago cuando el libro lo he terminado. Si no lo acabo tengo presente que es posible que al final la cosa se haya arreglado. Pero he estado reflexionando, y creo que en el caso de los abandonos también debería avisar, aunque de una manera más sucinta. Y aquí estoy, con la recopilación de los libros que en los últimos meses me han decepcionado tanto que ni siquiera me han dado ganas de terminarlos. En estas no-reseñas explico por qué me decidí a abandonar la lectura.


Las tres muertes de Fermín Salvochea - Jesús Cañadas.

1873, recién instaurada la Primera República, Fermín Salvochea tomó posesión del cargo de alcalde de Cádiz. Siguiendo su espíritu anarquista, adoptó una serie de medidas polémicas que le granjearon la simpatía de los pobres al mismo tiempo que la animadversión de las clases pudientes y del clero.
1907. Fermín Salvochea, legendario alcalde de la ciudad de Cádiz, fallece en extrañas circunstancias. Ese mismo día, Juaíco, un barbero viejo y borracho, decide contarle la historia de Salvochea a su hijo Sebastián.
1873. El joven Juaíco empieza a trabajar para Fermín Salvochea durante su primera semana como alcalde. Una muerte en un burdel los embarcará en una aventura llena de misterios, magia negra y venganza más allá de la tumba.
1907. Un enigmático teatro de los horrores ha llegado a Cádiz. Brutales asesinatos se suceden en los callejones de la ciudad. Sólo Sebastián y sus amigos podrán encontrar la verdad tras la historia de Juaíco y proteger Cádiz del mal antiguo que anida en sus entrañas."

Esta sería la sinopsis del libro y no me negaréis que se presenta interesante. Bueno, pues no lo fue, al menos durante el primer tercio del libro (insisto que no lo terminé). Una de las cosas que no me gustó es que no entra en materia ni a tiros. La famosa muerte de Fermín Salochea “en extrañas circunstancias” no se cuenta durante el primer tercio del libro, y el tal Juaíco le cuenta a su hijo de todo menos cómo murió el alcalde.

El lenguaje empleado es demasiado almibarado y rebuscado con algunos adjetivos que yo creo ya están en desuso desde hace varias décadas. Fallos garrafales como citar la famosa Canción del pirata de Espronceda y decir “por cien cañones por banda” (no son cien, son diez; si un barco lleva cien cañones por banda, serían un total de doscientos, y ese barco se hundiría sí o sí, a no ser que sea el Titanic en cuyo caso se hundiría igual pero no por culpa del peso).

Con estas premisas ya iba yo pensando en dejar la lectura hasta que en la historia aparecieron grifos, y no me refiero a los instrumentos por los que sale el agua, sino a esos seres mitológicos mitad águila, mitad león. Lo que me faltaba. Así que dejé el librito por ser una payasada absurda, que tendrá su público, no lo niego, pero entre el que yo no me encuentro.

Polvo eres - Nieves Concostrina.

En este libro se cuenta la manera de morir de deteminados famosos cuyo deceso resultó algo fuera de lo normal. “No importa que sean santos, mandamases, escritores o músicos: algunos personajes no descansan ni después de muertos. Estas amenas y por momentos desternillantes páginas nos cuentan sus innumerables peripecias a la hora de morir o después de su deceso”.

El término “desternillante” del que escribió la sinopsis no coincide con el mío. Vamos a dejarlo en “graciosillo”. Se utilizan expresiones demasiado coloquiales, y aunque esta obra se cataloga en algunos foros como de “divulgación” yo creo que titular algunos capítulos como “Carlos I de España, el pejiguera de las tumbas” o “El botellón fúnebre de Nerón” me parece bastante vulgar y falto de respeto (vaya por delante que yo no soy monárquica). Además, esos titulares son llamativos pero no se corresponden para nada con la historia que subyace debajo.

No estoy en contra de la divulgación de cualquier tipo, pero si para llamar la atención del respetable público hay que acudir a expresiones chavacanas, casi que mejor dejar la cultura en los libros “serios” y dejarse de chorradas.

La sinfonía del tiempo - Álvaro Arbina.

La sinfonía del tiempo es una emocionante historia de amor, una gran saga familiar y una poderosa intriga histórica. Un fascinante viaje a los tiempos del acero y el carbón, de los edificios de hierro y cristal, de los avances industriales y científicos, de la desigualdad social y el refinamiento burgués

Así es parte de la sinopsis de esta novela. Una vez más, los que escriben las sinopsis tienen conceptos que no coinciden con los míos sobre algunas palabras. “Emocionante historia de amor” para mí fue una edulcorada, ñoña e insulsa historieta digna de un telefilm o de un culebrón, pero de los malos.

Si a esto le añadimos que la sintaxis en algunos párrafos los volvía ininteligibles por las frases tan retorcidas o que el librito tenía más de quinientas páginas… no dudé ni un momento en cerrarlo sin terminar.

El llanto de la isla de Pascua - José Vicente Alfaro.

Un arqueólogo español entra a formar parte de una ambiciosa excavación que pretende arrojar un poco más de luz sobre los numerosos enigmas que todavía hoy persisten en torno a la Isla de Pascua. Un crimen atroz y la sospecha de hallarse ante un descubrimiento antropológico sensacional, le situarán en el centro de una conspiración de la que se acabará convirtiendo en involuntario protagonista”.

Esta es la sinopsis, no voy a valorar el lenguaje empleado porque no quiero enrollarme. Solo decir que la novela está llena de saltos en el tiempo, desde la actualidad al pasado (año 1195 a.C.). Cuando se trata de la actualidad la presentación de los personajes y la manera de contarlos me pareció plana y bastante insulsa. Cuando narra lo que está pasando hace más de treinta siglos la cosa es tan difusa y tan rara (hasta donde leí no averigüé si estaba hablando de extraterrestres) que me costó centrarme. Tanto me dispersé que decidí dejarlo y quedarme sin saber cómo se construyeron los famosos moais de la isla de Pascua.

Las hijas del capitán - María Dueñas.

Esta es la última novela de María Dueñas. Con ella pretendí deshacer el empate que tengo con esta autora. ‘El tiempo entre costuras’ me gustó mucho, pero ‘Misión Olvido’ no me gustó nada. Así que este iba a ser el libro que inclinaría la balanza en un sentido u otro. Lo hizo. Y lo hizo de una manera mucho más rápida de la que se podría esperar tratándose de un tocho de mas de seiscientas páginas. Si fue rápido es porque no pasé de las primeras doscientas hojas.

La trama puede parecer interesante, pero en realidad a mí no me lo pareció. Las páginas se suceden una tras otra y la historia no avanza. Pasan muchas “cositas” pero en realidad no pasa ninguna “cosa”. Hay paja por un tubo. Describir el trayecto de una de las protagonistas a través de un Nueva York nocturno relatando calle por calle su itinerario a mí me resultó aburrido e innecesario, tan solo se explica esta maniobra si la autora quiere demostrar su maravilloso conocimiento de esa ciudad, algo que a mí me trae al fresco porque no tengo intención de visitar Nueva York en un futuro próximo y si lo hago me dedicaré a utilizar un mapa y no su novela.

Lo que leí me pareció insulso, ñoño y con poca chicha. No discuto que la cosa se enderece al final, pero si el argumento se pone interesante solo en la última etapa no entiendo a qué viene aburrir al personal con un principio más lento que un chotis.

Y hasta aquí mis abandonos. Tengo más, pero los publicaré más adelante. Por hoy, basta.

De todas formas vaya esta publicación como pre-aviso o explicación a otras reseñas que se basarán en re-lecturas. Después del éxito que estoy teniendo con algunas novedades cada vez soy más propensa a repetir con lo que ya leí y me gustó; con lo seguro.




26 comentarios:

  1. ¡Hola! También ando con poco tiempo para leer y no tengo ninguna reseña nueva. Y lo de las relecturas es muy sano, sobre todo cuando andamos tan "bloqueadas" por los libros.
    El libro de Jesús Cañadas sonaba interesante y es una pena que nunca vaya al punto. Con respecto a "La sinfonía del tiempo", a mí también me pasa eso de no coincidir con el criterio de "emocionante historia de amor". "Las hijas del capitán" me llamaba la atención (estuvieron promocionándolo mucho en mi país) pero si no se trata de nada más que un paseo por Nueva York, paso XD Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Yani
      María Dueñas tiene su público y hay muchos lectores a los que les ha gustado Las hijas del capitán, a mí me pareció pesado y no seguí, eso no quiere decir que el libro sea malo, sino que no coincide con mis gustos.
      Eso mismo se puede decir de los demás libros que aparecen aquí, yo expongo los motivos por los que abandoné su lectura, aunque puede que a otro tipo de lector lo que a mí me parece un rollo sea un entretenimiento. Sobre gustos no hay nada escrito.
      Al igual que tú, yo también creo que releer libros que nos gustaron mucho es un buen remedio para ese bloqueo que se da cuando no acertamos al elegir lecturas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. En mi caso es muy difícil que abandone una lectura, muy truñosa tiene que ser, pero el año pasado hubo una que tuve que dejar porque era eso o convertirme en la Bella durmiente 2.0. Entiendo perfectamente el motivo que te llevó a dejar la novela de Arbina, pues esa prosa tan recargada me lastró toda la lectura. En cuanto al libro de la Dueñas...me has dejado muerta porque es mi actual lectura (que conste que he pasado ya la escena en que la hija mediana va a hacer de camarera donde tu sabes y ha de retornar a casa andando las tropecientas manzanas que la separan de ella, pero esta parte la leí casi en diagonal). Ya te contaré cuando la acabe...
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Marina.
      Tú eres muy fuerte y no abandonas una lectura. Yo soy más débil y tengo poca paciencia, además con todos los libros que tengo esperando eso de aguantar hasta el final algo que no me convence se me hace mucho más difícil.
      Ya me contarás si el último de Dueñas se endereza o no. A mí el argumento (hasta donde leí) me pareció endeble y ese paseo por todo Nueva York de la hermana mediana lo vi como un relleno más para estirar una historia que me parece algo pobre. Pero, claro, yo no he leído la novela entera. Puede que la cosa se arregle más adelante, esperaré tu reseña.
      Un besote, guapa.

      Eliminar
  3. Lo que me ha llamado la atención Paloma, es la última de Dueñas, no me lo esperaba y mira que me quede con buen sabor con "El Tiempo entre Costuras", me gusto mucho y ya había pensado en comprarme esta última pero leyéndote mejor va a ser que no, porque si es un paseo por Nueva York, ciudad que no niego que me gustaría visitar, pero que mi miedo y terror al avión, va a ser que no, si ya dos horas lo llevo muy mal ocho como que no, en fin que no la compró desde luego.
    En cuanto al resto, tomo muy buena nota para no molestarme en leerlas. Besos y buen fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Tere.
      Ten en cuenta que la novela de Dueñas no la terminé. Como le comento a Marina, puede que el argumento se vuelva interesante más avanzada la novela. Pero a mi entender, que una historia tenga tanta introducción es signo de que el autor quiere llegar a un número determinado de páginas. Siempre he pensado que una buena historia si se puede contar con menos palabras mejora mucho.
      El tiempo entre costuras a mí me gustó también mucho, pero Misión Olvido no me gustó nada.
      Un besote.

      Eliminar
  4. Te analizas demasiado quiérete
    analizarse hace que uno nunca sea totalmente feliz.
    Estas creciendo viviendo disfrútate
    gracias por compartir lo que sientes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola.
      Me dedico a la investigación por lo que analizar es innato en mí, lo llevo en los genes. Además, no creo que sea malo y mucho menos un impedimento para ser feliz, todo lo contrario.
      Un saludo.

      Eliminar
  5. Pues te diré que leyendo tu entrada y la sinopsis me han entrado muchas ganas de leer "Las tres muertes...". Tiene muy buena pinta.
    "Las hijas del capitán" la tengo para leer. Como a ti, me gustó "El tiempo entre costuras" y nada "Misión olvido". De esta me atrae el tema, pero como me canse la dejo rápido.
    Yo también tengo rachas de malas lecturas, pero últimamente estoy teniendo mucha suerte o mucho acierto para lo que es mi gusto.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Rosa.
      No creo que te gustara el de Fermín Salvochea, el libro derivó (al menos hasta donde yo leí) en una novela de corte juvenil con elementos fantásticos (como barcos voladores y cosas así). Era una mezcla de La cajita de rapé y El Señor de los Anillos. Un pastiche que a mí no me gustó.
      Un beso.

      Eliminar
  6. Me parece una idea genial el sentido que le has querido dar a este escrito. De hecho, yo mismo podría hacer lo mismo con bastantes películas que abandoné sin llegar siquiera a la mitad del metraje, así que los tostones nos acechan por la literatura y el cine, ja,ja,ja. También es cuestión de rachas y sobre todo creo que el punto número uno que citas es el más acorde a tu visión más exigente. Respecto a los libros que has citado, me ha llamado bastante la atención por sentirme identificado contigo, el tema de los "grifos", yo cuando empiezan ya con eses delirios, pues apaga y vámonos. Con respecto a Nieves Concostrina la suelo escuchar en la radio con sus pasajes de la historia, pero desconocía la existencia de este libro. En definitiva, creo que lo mejor de estas lecturas fallidas es que pueden dar lugar a entradas o reseñas con un punto de humor e ironía que se te dan tan bien. Un beso Paloma y buen fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Miguel.
      A mí me gusta mucho la literatura fantástica, pero cuando es "totalmente" fantástica. Por ejemplo, El Señor de los Anillos es una historia estupenda. Pero cuando mezclan, cuando empieza la historia de manera "normal" y de repente te empiezan a salir cosas raras es cuando me descoloco y siento que me han querido engañar.

      Leí una buena reseña del libro de Concostrina por parte de un seguidor suyo en la radio. Nunca la he oído y no puedo opinar de cómo es su programa radiofónico. El libro deja mucho que desear, posiblemente el cambiar de formato, de las ondas al papel, haya sido mala idea. Pero para estar segura debería primero oírla.

      Con las películas no tengo tan poca paciencia, al fin y al cabo son, como mucho dos horas o tres; pero también he abandonado el visionado de alguna cuando estoy en casa (cuando estoy en el cine aguanto y no me voy por no molestar y porque me da mucha rabia los ocho euros de la entrada).
      Gracias por tu comentario y buen fin de domingo.
      Un besote.

      Eliminar
  7. Son un buen montón de libros los que te has dejado a medias, Paloma, y tal y como nos lo cuentas, motivos no te faltan. Yo no conozco ninguna de las novelas que no-reseñas, así que no puedo opinar, pero sí creo que cuando algo te aburre o te parece malo de solemnidad, no es inteligente andar perdiendo el tiempo. ¡¡Con todo lo que bueno que nos queda por leer!!. Ni sirve de nada ni tú lo necesitas, pero yo te apoyo jajajaja.

    Por cierto, de la última novela de María Dueñas sí que había leído una reseña positiva. Ahora me pones en la duda... :P

    ¡¡Un beso grande, guapa!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Julia.
      Como le comento a Tere, María Dueñas tiene su público y es muy entusiasta. Yo no me encuentro entre sus 'fans'. Puede que dejó el listón muy alto con El tiempo entre costuras y todo lo que ha escrito después empalidece a mis ojos. En Las hijas del capitán, hasta donde yo leí, vi falta de argumento, de una historia sólida, pero eso es una percepción mía. Con argumento, o sin él, María Dueñas sigue escribiendo de manera muy fluida y ágil.
      Un besote grande, guapa.

      Eliminar
  8. Hola, Paloma. A mí me ocurría exactamente igual que a ti. Incluso alguna novela de la que guardaba un buen recuerdo, en su segunda lectura (algo que muy pocas veces suelo hacer) me decepcionó, lo cual me hizo pensar que, como tú, me había vuelto más exigente. Ciertamente, desde que seguí un taller de escritura, no solo aprendí a escribir un poco mejor sino a saber leer, a fijarme en esos detalles que a mucha gente se les pasa por alto. Hay quien lee "a bulto", se fija solo en el argumento y no repara en el estilo ni en la coherencia de esa historia (lo mismo ocurre en el cine). Quizá no llego a tu nivel en la "caza de gazapos", pero sí me entretengo mucho más en prestar atención a cómo se dicen las cosas y no solo en lo qué se dice. Lo que ya no sabría decir es si este mayor rigor es también el culpable de que haya ido empeorando mi opinión sobre un autor a lo largo de sus obras. ¿Seré yo el exigente o bien la calidad de ese autor ha ido menguando? Con María Dueñas se ocurrió igual: "Tiempo entre costuras" me gustó mucho, pero "Misión olvido" me decepcionó. Esta última novela ya no la pienso leer, aunque he estado tentado de hacerlo. Tu crítica, a la que le doy total credibilidad, me acaba de convencer.
    Hasta hace poco era incapaz de dejar una novela a medias, por obstinación y por pensar que quizá al final acabaría mejorando y compensando el hastío. "Dispara, yo ya estoy muerto", de Julia Navarro fue un ejemplo de ello. Sus 900 páginas se me hicieron interminables y a punto estuve de abandonar, a pesar de que el argumento me interesaba por su valor histórico (las novelas con un fondo histórico me gustan mucho), así que me empeciné en saber cómo acababa. La verdad es que el último capítulo me resarció del esfuerzo realizado y todo por un giro inesperado en torno a la protagonista. De todos modos, ahora tiendo a huir de las novelas excesivamente largas porque suelen estar atiborradas de paja y esto me irrita.
    Menos mal que os tengo a vosotras, las blogueras "reseñadoras", para evitar caer en la decepción, pues las sinopsis suelen ser muy engañosas, hábilmente escritas para que el comprador muerda el anzuelo. Gracias a vuestras críticas me he salvado de más de un disgusto. Aun así, siempre existe y existirá el peligro de caer en la trampa.
    Por muy famoso que sea un autor, no está obligado a "parir" obras de larga duración. Existe un refrán catalán (supongo que tendrá su equivalente castellano) que dice que "en el pot petit hi ha la bona confitura" (en el bote pequeño está la buena confitura). Claro que también podría recurrir al "lo bueno, si breve...". Para que una obra de más de 600 páginas te enganche no solo tiene que estar bien escrita sino estar desprovista de paja, ir al grano y resultar amena y ágil.
    Vaya un rollo que he soltado, pero es que este es un tema que me resulta muy interesante.
    Un abrazo de un lector agradecido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Josep Mª.
      Vaya por delante, de rollo nada. Me encanta que os explayéis.
      Yo también creo que me he vuelto más exigente desde que hago el curso de escritura. Ahora veo fallos que antes me pasaban desapercibidos, como que un personaje se presente de una manera u otra, la utilización de determinados adjetivos o los diálogos poco creíbles (esto ya lo analizaba yo mucho antes del curso).
      No he leído el libro que citas de Julia Navarro, pero a tenor de lo que cuentas yo me pregunto si merece la pena "aguantar" casi novecientas páginas para llegar a un final muy bueno. Por muy bueno que sea ese final, si el llegar a él ha sido un tostón yo creo que eso es un fallo del escritor, que no ha sabido "repartir la emoción". Estoy de acuerdo contigo en que los libros que exceden las 500-600 páginas suelen tener mucha paja y se podrían resumir perfectamente. Pero no soy quien para criticar a esos escritores porque yo pico (o piqué mucho en el pasado), aquí donde me ves me leí toooodos los libros de la serie de Canción de Hielo y Fuego de Georges RR Martin, a unas novecientas páginas por libro y... solo me gustó el primero!!!
      Creo que el símil al refrán catalán que citas sería "Las buenas esencias se guardan en frascos pequeños" aunque hay una contrarréplica que dice "Y los venenos también". De todas formas, en el curso que estoy realizando se insiste mucho en que una vez escrita una historia es conveniente repasarla y comprobar si hay párrafos que sobran por innecesarios. Yo, siempre que lo hago acabo borrando casi la mitad.
      Ahora soy yo la que se ha enrollado porque a mí también me resulta un tema muy interesante.
      Un beso.

      Eliminar
  9. Hola Paloma lo cierto es que algunas de las novelas que has dejado a medias las tenía apuntadas y es que el marketing hace muy bien su trabajo.
    Me ha costado años conseguir dejar a medias un libro pero una vez que decidí que el tiempo era escaso y muchos los libros que me interesaban para andar dando oportunidades a libros que me aburrían fue fácil y ahora si un libro no me gusta, lo aparco. A algunos les doy una segunda oportunidad, Creo que los libros tienen su momento y a veces me gusta pensar que son ellos los que eligen cuándo es su momento y son esos libros que sigues recordando, que te emocionan al pensar en ellos y que no te importa releer.
    Gracias por la sinceridad que siempre es buena para aligerar esas listas de pendientes.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Conxita.
      Completamente de acuerdo en que cada libro tiene su momento. Y por esto, a veces, me da miedo volver a leer un libro que me gustó mucho pues quizás en esa segunda lectura no me guste tanto (ya me ha pasado alguna vez). Pero también me ha ocurrido al contrario. El ejemplo más patente lo tuve con Cien años de soledad, la primera vez me pareció insufrible y las siguientes una maravilla.
      Siempre que hago reseñas me centro en lo que un libro me ha hecho sentir, y por tanto eso está sujeto a mi propia percepción. Lo que a mí me resulta aburrido puede ser entretenido para otros y viceversa. Simplemente cuento lo que "a mí" me ha parecido un libro, sin maquillaje de ningún tipo.
      Un besote grande, guapa.

      Eliminar
  10. No hay nada peor que una historia que se estanca y no avanza, donde el autor o autora olvida que se escribe para contar una historia y no para dejar plasmadas en el papel palabras más o menos bonitas. En mi opinión el modo de escribir debe estar supeditado a la trama y no al revés, y hay muchos escritores que caen en este error, consiguiendo escritos de lo más aburrido e intrascendente, aunque eso sí, algunos de ellos muy bien escritos. Y no quiero decir con esto que las formas no sean importantes, al contrario por mucho que tengas una buena historia, no serás capaz de llegar a tus lectores si no sabes escribirla bien. Pero la escritura es sólo una herramienta que si no tienes nada detrás se queda sólo en eso.
    Me ha sorprendido lo de Concostrina porque la escucho habitualmente en la radio y me gusta como cuenta las cosas, aunque coincido en que a veces intenta hacerse un tanto la graciosilla y le sale el tiro por la culata. No obstante no estoy de acuerdo en lo de la falta de respeto a ciertos personajes históricos, el respeto hay que ganárselo y la mayoría de reyes que hemos sufrido han mirado más por sí mismos que por sus súbditos, no esperen pues el reconocimiento de sus descendientes.
    Debo decir que yo también con los años me he vuelto más exigente y no tolero ya ciertas cosas en un libro, y el relleno innecesario es algo que se está poniendo cada vez más de moda. Quizás por eso en los últimos tiempos me decanto más por el relato corto.
    Un abrazo, Paloma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Jorge.
      Has descrito perfectamente en qué consiste escribir una novela: contar una historia y utilizar una forma de escribir adaptada a esa historia. Para mí, primero es lo "que" quieres contar y luego tienes que saber "cómo" contarlo. Si uno de esos dos pilares falla la novela se cae. Nada más y nada menos.
      Como le comento a Miguel, supe del libro de Concostrina por una reseña de un seguidor suyo de la radio. No la he oído nunca, así que no puedo comparar estilos, pero la forma de contarlo en el papel a mí no me resultó graciosa. Cuando hablo de "falta de respeto" me refiero a que al hablar de hechos históricos determinadas formas de expresión me parecen vulgares y fuera de lugar. Yo puedo burlarme de un personaje histórico tomando unas cañas con los amigos, pero si escribo un libro de divulgación (así se presenta el libro en algunos foros) creo que hay que tener un poco más de cuidado. Pero esa es mi opinión.
      Me parece que a mí también me está pasando un poco como a ti. Cada vez me gustan más los relatos cortos, un género que hace años no me gustaba nada. Ahora soy más consciente de la pericia que se esconde detrás de una historia completa contada en pocas páginas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  11. Tenía al menos dos de las nombradas en el objetivo de lecturas posibles, y ya me desinflaste el globo de la ilusión que tenía por hacerlo. Je,je.
    Gracias por el aviso, aún teniendo presente que los gustos de cada lector son diferentes, creo que en este caso coincidimos bastante con los peros que pones a las citadas obras. Algo que ya sobre el terreno no las hace atractivas.
    Besos y gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Javier.
      Ya sabes que cada un cuenta la feria según le fue en ella. Por ejemplo, el libro de María Dueñas está teniendo una buena acogida, pero está claro que yo no me encuentro entre los lectores satisfechos.
      Es cuestión de gustos. Como siempre recalco, mis reseñas son las impresiones que un libro me ha dejado, eso no quiere decir que el libro sea muy bueno o muy malo, tan solo que me ha gustado o no.
      No obstante, la única manera de salir de dudas es leyendo tú mismo. Yo solo aviso y el que avisa no es traidor, ja, ja, ja.
      Un besote.

      Eliminar
  12. ¡Hola por fin, Paloma! He dejado de leer al llegar a Las hijas del capitán porque estoy con él. No puedo negarte que me intriga por qué lo has abandonado pero temo que me sugestionaría.
    Los otros no los conozco pero tratándose uno de más de quinientas páginas, otro solo graciosillo, y luego el de los cien cañones por banda....pues ves, ya estoy decidida a ni siquiera intentarlo.

    Creo que, como tienes tanto leído, ya eres más selectiva, y ojo, lo digo como un piropo. Ya me gustaría a mí...
    Lo que sí tengo claro es que no trago nada que no me convenza bastante prontito.

    Un beso, compi mía.

    Pd: Tenemos algo pendiente, no me olvido...A ver si retomo esto con más asiduidad que últimamente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Chelo.
      Sé que tú perteneces a ese público fiel a María Dueñas, y puede que te guste la novela. A mí no me enganchó. El libro está muy bien escrito pero el argumento me pareció flojo, al menos en las cien primeras páginas. Puede que se enderece al final, pero a mí me faltó paciencia.
      Eso que tenemos pendiente ya saldrá adelante, sabes que "mi parte" está hecha hace tiempo, ja, ja, ja, pero no te lo tomes como una obligación porque esto es entretenimiento, nada más.
      Un besote grande, compañera.

      Eliminar
  13. Yo antes no abandonaba ninguna lectura, pero ahora, con todo lo que tengo pendiente, si una novela no me gusta la dejo, e intento leer lo que creo que seguramente me gustará, aunque siempre hay sorpresas, pero bueno últimamente soy bastante selectiva. De María Dueñas no he leído nada, siempre ha sido mi autora pendiente, pero es que no sé si va a ser un poco comercial para mi gusto. Aunque algunas novelas comerciales sí me gustan, pero no sé, hay algo que me echa para atrás.
    Me he reído mucho con tus cálculos de los cañones por banda!!!
    Supongo que errores hay siempre, pero como hemos comentado alguna vez, los hay pasables, los hay graves, y los imperdonables!!! Cada vez pienso que se revisan poco las novelas publicadas!
    Muy buena entrada, no sólo hay que hacer reseñas positivas, de hecho, me ha hecho gracia tu entrada porque yo también tenía en mente hacer una de "novelas abandonadas".
    Un besote guapísima!!!! feliz noche :*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, María.
      Dicen que en las editoriales hay un cargo que consiste en revisar y corregir esos fallos que comentas, y yo no entiendo que corregir un libro tenga que ser una tarea de otro que no sea el propio autor. De hecho, una de las veces que un escritor novel me pidió que leyera su novela para reseñarla, le hice ver que el texto estaba lleno de errores gramaticales y me contestó que como había sido una autopublicación no tuvo dinero suficiente para contratar a un corrector. ¡Me quedé alucinada!
      Me alegra saber que esta entrada con reseñas a medias te ha sido útil. Habrá más porque, por desgracia, estos últimos meses he abandonado bastantes libros.
      Un beso muy grande, guapa.

      Eliminar

Hada verde:Cursores
Hada verde:Cursores