14 de abril de 2018

Claveles sobre la acera


El sábado había amanecido con un sol radiante, después del duro y largo invierno esos tímidos rayos de sol eran muy bienvenidos.
Greta miró por la ventana hacia el cielo azul y luego sonrió.
—Karl, ¿qué te parece si nos tomamos un café en el Kiepenkerl?
—No, café no, sabes que no es bueno para tu tensión. Además a ti te gusta muy cargado y luego vienen los sustos. Si quieres, vamos después de comer, pero te tomas una infusión.
—Está bien, me tomaré una infusión. ¡Qué cascarrabias eres!
Greta y Hans decidieron celebrar la llegada del primer día real de primavera acudiendo a una de las terrazas de la ciudad.

Serenarme. Tengo que serenarme. ¿Cómo me voy a serenar? No puedo consentir que me traten así. Esos idiotas de la oficina no hacen más que cuchichear a mis espaldas. Siempre me miran mal, y se ríen de mí en cuanto me doy la vuelta. Sé que le cuentan cosas de mí al supervisor. Todo mentira. Me tienen envidia y quieren que me vaya. Puede que lo haga. Pero no se lo voy a poner fácil. Antes se van a enterar de quien soy yo.
¡Vamos, imbécil! Arranca ya, el semáforo se puso en verde hace un rato. Son todos unos estúpidos.

Tras recoger meticulosamente la mesa donde habían comido una ensalada con salchichas y unas chuletas de cerdo, Hans se dirigió al dormitorio para cambiar el cómodo chándal que siempre llevaba en casa por unos vaqueros y un suéter de algodón. Mientras, Greta se daba un poco de colorete en las mejillas, aunque las dos copas de Rioja que se había tomado ya le habían coloreado naturalmente los mofletes. Normalmente no tomaban vino en las comidas, pero esa botella había sido un regalo que Helga les había traído de sus vacaciones en España.
—Podríamos ir a bailar esta noche, cielo. Este sol me pone de buen humor y me anima mucho.
—Creo que el responsable de tu ánimo no es el sol, sino el contenido del regalo de tu amiga Helga —respondió Hans mientras miraba a su mujer con una sonrisa pícara.

Menuda panda de cretinos. No saben trabajar, si no fuera por mí nada funcionaría en la oficina. No saben nada, se olvidan de los plazos y luego vienen las reclamaciones a mí. Yo no fui el culpable de aquella demanda, fueron ellos. Pero no lo ven. No. No lo ven, no lo ven. Solo saben cotillear y vaguear. Y cuando algo sale mal las culpas al imbécil, al de siempre. No quieren reconocer que soy precisamente yo quien mantiene el funcionamiento de la empresa. Si no fuera por mí... Pero ya se enterarán, ya. Cuando ya no esté allí se darán cuenta y me echarán en falta. Pero entonces ya será tarde.

A Greta le gustaba mucho el sol. En Münster no se veía muy a menudo, pero en cuanto aparecía lo aprovechaban bien. Por eso envidiaba a Helga. Siempre que le hablaba de sus habituales estancias en España se ponía verde de envidia. Envidia de la sana, pero envidia. Cómo le gustaría disfrutar del clima mediterráneo. Hans y ella ya habían contemplado la posibilidad de comprar una casita allí, cerca de alguna playa; tenían algunos ahorros y hasta habían empezado a consultar en una inmobiliaria.

Nadie me conoce, nadie me entiende, ni esos listillos de los psicólogos que cobran una fortuna por hacer que te escuchan durante media hora. O los médicos, lo único que saben es recetar pastillitas de muchos colores. ¡Qué sabrán ellos! Yo no estoy loco, soy excepcional. Sé cosas que nadie sabe, entiendo muy bien lo que está pasando, veo cosas que los demás no saben ver. Me doy cuenta de lo que pasa, pero los demás no. Yo no estoy loco. Los demás están ciegos. Pero pronto verán, se enterarán de quién soy yo.

Otro de los regalos que Helga trajo de España fue una maceta con claveles rojos. Cuando Greta los vio lo primero que pensó fue que no iba a conseguir que sobrevivieran. Pero gracias a los cuidados de Hans, que era un estupendo jardinero, la planta no solo había resistido el duro invierno alemán, sino que había conseguido florecer aún más. Greta apreciaba mucho esa maceta, estaba prendada de la vistosidad de esas bonitas flores. Por eso, cuando Hans se acercó con dos claveles que había podado de la planta, frunció el ceño.
—¡Oh, no! ¿Por qué los has cortado? Las flores donde mejor están es en la tierra y vivas.
—Quedan aún muchos, y me apetecía regalártelos. Póntelos en la chaqueta —contestó Hans.
Con los dos claveles en la solapa de su chaqueta de punto, Greta se agarró del brazo de su marido y salieron juntos a sentarse en la terraza de su restaurante favorito.

No puedo más. No soporto sus miradas, no tolero más sus críticas, su tono lastimero cuando se dirigen a mí, como si fuera un pobre desgraciado. Lo dejo. Me voy. No lo aguanto. Es todo culpa de ellos. Pero antes se van a enterar, pagarán por lo que me han hecho.
Quítate de en medio, idiota, cruza de una vez, yo no pienso frenar. Maldito tráfico, no se puede circular, en cuanto sale un rayo de sol todos a la calle, como si fueran lagartos. ¡Que se tomen sus cafés en su casa y dejen libre el paso, joder!

Mientras Greta y Hans tomaban sus bebidas sentados en una de las mesas más cercanas al borde de la acera que tenía el Kiepenkerl, oyeron gritos y el ruido de unos golpes metálicos. Cuando Hans levantó la vista de su taza vio un coche que se abalanzaba sobre ellos, antes de que los golpeara brutalmente solo tuvo tiempo de coger la mano de Greta en un vano intento de salir de allí.

Después de que los sanitarios terminaran de llevarse las víctimas del atropello múltiple, uno de los policías encargados de fotografiar la escena vio dos claveles rojos tirados en el suelo. El rojo de los pétalos destacaba en el pavimento gris, un rojo muy diferente al de la sangre que se encontraba por todas partes. Si no fuera por la tragedia que se acababa de producir al policía le hubiera resultado una fotografía muy bonita: claveles sobre la acera.

Este ejercicio ha sido el último del curso. En él se nos pedía que tomáramos una noticia de un periódico y contáramos una historia con alguno de sus personajes. Supongo que, a estas alturas ya sabéis qué noticia utilicé como base argumental, no obstante, al final pongo un enlace. 
A modo de despedida y recapitulación del curso quise utilizar varias de las herramientas que he aprendido a lo largo del mismo: historias cruzadas, diálogos, presentación de personajes, monólogo interior, etc. Ya me contaréis qué os ha parecido este relato como colofón.

NOTA: Si os creíais que ya os habíais librado de mis relatos, estáis equivocados. Me he apuntado a otro bloque de tres meses, así que aún me vais a tener que aguantar una buena temporada. 
Disculpen las molestias.

29 comentarios:

  1. Kirke, me ha gustado el colofón. Al principio me liaba un poco, intuía que eran dos historias cruzadas, pero no veía la relación. Luego todo ha quedado claro. ¡Enhorabuena! Estos atropellos múltiples han ocurrido, por desgracia, en más de un lugar. Un abrazo

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    1. Hola, Ana.
      Me alegra mucho saber que te gustó. El problema de las historias entrecruzadas es que puede despistar mucho al lector y descolocarlo. Cuando se trata de un relato no muy extenso el despiste no dura mucho y que la historia sea corta ayuda.
      Gracias por tu visita y tu comentario.
      Un beso.

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  2. Me ha parecido un relato que no encajaba al principio, pero después de terminar el relato ya he comprendido todo. Dos historias para un final. Un abrazo.

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    1. Hola, Mamen.
      Es normal que estuvieras algo despistada con estas dos historias que se unen al final. Espero que el despiste no fuera demasiado.
      Un besote grande.

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  3. Un relato estupendo, Paloma, estás hecha una experta escritora :) Me ha parecido muy interesante el ejercicio de escribir sobre una noticia verídica, y la verdad es que tú has sabido sacarle todo el partido. No es hasta el final que comprendemos de qué forma se enlazan ambas historias, pero entre tanto has sabido mantener constante nuestra atención. Me ha gustado mucho.

    Me alegro de que te hayas apuntado a otros tres meses de curso. Creo que todos vamos a disfrutar ese tiempo ;)

    ¡Un beso y enhorabuena!

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    1. Hola, Julia.
      La primera vez que utilicé esta técnica, a propuesta del curso que estoy realizando, comprobé que tenía su complejidad pero que se podía sacar mucho jugo. Por eso, con este último ejercicio no dudé en utilizarla de nuevo, contar una historia desde dos vertientes que confluyen en un único final me ha gustado.
      Que, además, tú hayas disfrutado también me anima mucho más.
      Y sí, me he apuntado a otro bloque de tres meses, aunque por problemas de horario no estoy con el mismo profesor, en este trimestre tengo a una profesora. Ya os contaré.
      Un beso enorme, guapa.

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  4. Pues me ha encantado. Al igual que otras compis me liaba un poco al principio peor puede ser cosa mía que no estoy yo muy centrada. Me ha encantado, y me apetece mucho apuntarme a algún curso de ese estilo, de hecho en cuanto me quite unos temas de salud familiares y líos varios me lo estoy planteando muy en firme, me encanta aprender.

    Y es genial poder seguir disfrutando de tus relatos.
    Besos.

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    1. Hola, Gemma.
      Yo creo que es normal ese despiste en las historias entrecruzadas, al fin y al cabo son dos historias en principio distintas. Lo malo es que al final siga el desconcierto, porque quiere decir que el escritor lo ha hecho fatal, ja, ja, ja. Si este no ha sido el caso creo que puedo estar contenta.
      Yo he aprendido mucho en este curso, que fue un regalo de Reyes de mi marido y de mi hija. Ahora, me he apuntado a otro bloque porque disfruto mucho y quiero seguir aprendiendo. Yo animo a todo el mundo con inquietudes narrativas a que haga algo parecido, luego cada uno tiene su estilo pero en este tipo de cursos te hacen ver fallos de los que no eres ni siquiera consciente.
      Ya me dirás si te apuntas a uno y decides compartir tus creaciones por el blog. En mi caso ha sido una aportación extra de conocimientos el saber vuestras opiniones al respecto.
      Un besote grande.

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  5. Impecable, Kirke. No sé qué habrá dicho tu profesor, pero me gustaría saber de qué puede quejarse en esta ocasión. me ha mantenido pegada a la pantalla con tales ganas de saber lo que pasaba que me tenía que contener porque la vista iba más allá de la mente.
    Siempre me ha gustado cómo escribías, pero creo que en este curso has aprendido montones de cosas. Me alegro mucho de saber que, durante otros tres meses, tendremos tus ejercicios y las opiniones del profe, espero.
    Un beso.

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    1. Hola, Rosa.
      Pues este texto me lo corrigió la nueva profesora del nuevo bloque (por un tema de fechas ya pasé al nuevo grupo) y la verdad es que sugirió algunos cambios que seguí, como poner algo más de diálogos entre el matrimonio y eliminar algunas cosas que luego ya se sabían a lo largo de la historia. En el caso del psicópata también me sugirió alguna cosita. Pero su impresión fue muy buena, y la de mis nuevos compañeros de clase también. Así que encantada.
      Estaréis al tanto sobre mis avances en esto de escribir.
      Un besote, guapa.

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  6. Muy bueno Paloma, me ha gustado mucho el relato y como has ido construyendo las dos realidades hasta que se han cruzado.
    En mi caso no he intentado adivinar la relación sino me he dejado llevar por como has ido construyendo con tus letras esas realidades paralelas para desembocar en ese final que me ha entristecido, porque tu ejercicio está construido sobre una masacre y seguro que había historias igual de emotivas que las de tus protagonistas y que ese acto irracional ha segado. Emocionar y hacer sentir es parte de lo que se busca con los relatos y lo consigue.

    Como final de este módulo me ha parecido un muy buen relato y me alegra que hayas decidido continuar porque todos estamos aprendiendo contigo.
    Un beso

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    1. Hola, Conxita.
      Como el ejercicio se trataba sobre tomar una noticia en concreto y relatarla el final es así de trágico. Pero, fíjate, que en clase sugirieron que podría haberlo cambiado yo, algo que a mí ni se me ocurrió. El hacer que el coche no arrolle a ese matrimonio, o que no causara muertos, sería una manera de mostrar "el poder" del escritor en cuanto que puede cambiar la realidad por una ficción. No sé si es falta de imaginación por mi parte, o que yo me ciño fielmente a la interpretación del ejercicio.
      A este respecto, hemos estado hablando precisamente en una sobremesa con unos amigos. Si te dicen que tomes una noticia y hagas un relato ¿hasta qué punto tú debes inventar? Es fascinante el abanico de posibilidades que se abre a quien escribe ficción.
      Me encanta compartir con vosotros mis experiencias. Así que tenemos otros tres meses por delante para seguir comentando técnicas.
      Un beso grande y gracias por participar en este estupendo intercambio.

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  7. Espero que a tu profesor le haya gustado tanto como a mí.
    Un abrazo

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    1. Hola, David.
      Sí le gustó, sí. Aunque ahora es una profesora.
      Un abrazo.

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  8. Me ha gustado mucho, pero me ha costado darme cuenta de que eran dos historias entrelazadas hasta medio texto, pero esta muy bien.
    Solo he hecho un curso de escritura creativa, pero me encantaría hacer mas, y ahora que me he decidido a ponerme a estudiar otra vez, bueno todavía estoy dandole vueltas para donde tirar, hasta mayo tengo tiempo, d emodo que lo del curso de escritura será para mas adelante, ahora tengo otras prioridades importantes, pero no lo descarto en un futuro eso si, lejano.
    Me encanta la buena noticia de que sigamos disfrutando de tus relatos tres meses más, ya irás contando tus avances y compartiendo tus relatos.
    Un besote.

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    1. Hola, Tere.
      Si tienes ocasión de participar en alguno de estos cursos yo te lo recomiendo sin dudar. Yo estoy aprendiendo mucho y estoy encantada con estos ejercicios. Estoy escribiendo más que nunca, y disfrutando también.
      Un besote.

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  9. hola!lindo relato, si tenias que aprender algo y demostrarlo, lo has hecho, gracias!!!!saludosbuhos y esperamos mas relatos con placer.

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    1. Hola, búhos.
      Encantada de vuestro paso por aquí, y de que os haya gustado esta historia.
      Un abrazo.

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  10. Hola Paloma, pues enhorabuena por tu curso de escritura y adelante con los que vengan. Yo desde mi visión como lector he aprendido mucho con estos relatos en forma de ejercicio, en modo de alumno de una alumna, que ha tenido que dejar por méritos propios muy satisfecha al profesor. Respecto al relato de hoy, me encanta como has enlazado las historias en un punto culminante en un rasgo literario o cinéfilo que me encanta en lo personal. Abrazos y buena semana.

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    1. Hola, Miguel.
      Lo de poner dos historias en principio distintas, que luego convergen, es una apuesta arriesgada y yo, que soy algo insensata, me he tirado a la piscina. Por eso, me alegra doblemente que te haya gustado personalmente.
      Yo estoy encantada de compartir con vosotros mis avances (espero que no se den retrocesos), porque aprendo mucho de vuestras opiniones.
      Muchas gracias.
      Un beso.

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  11. ¡¡Estupendo, Paloma!! Me ha encantado el modo en que has cruzado las historias, se hace muy ágil leerlo y es entretenidísimo, te mantiene en vilo hasta el final. Espero que tu profe te haya felicitado, porque me parece un gran relato.
    Un beso enorme

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    1. Hola, Chari.
      Sí que le gustó a la profe, puso algunas pegas porque el texto tenía algunos fallitos (que ya corregí para publicarlo en el blog), pero fueron pocas cosas.
      Gracias por tu impresión tan positiva, me anima mucho saber que lo que cuento gusta.
      Un besote grande.

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  12. Un relato muy logrado, Paloma. En mi caso no he tenido problemas de comprensión de que fueran dos historias, el tono narrativo de cada una está suficientemente diferenciado como para captar el juego que propones. Si acaso, como sugerencia, en el inicio de la historia del psicópata incluiría alguna referencia visual de que está conduciendo. Algo así como un "¡Gilipollas! ¿No ves el intermitente?".
    Con el debate eterno de si se puede aprender a escribir siempre digo que se aprende a escribir, pero no a narrar. Y desde que te leí el primer relato, creo que la historia de unos abanicos, percibí en ti un talento natural para narrar. ¡Sigue así! Un fuerte abrazo!

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    1. Hola, David.
      A ver, la sugerencia que me das no la entiendo bien porque ya indico que el psicópata está conduciendo al final de su primera intervención, cuando dice eso de "¡Vamos, imbécil! arranca ya, el semáforo..." ¿Quieres decir que debería ponerlo al principio? ¿O que lo que puse no lo dejó claro? Porque a veces yo pienso que está todo bien explicado y resulta que no.
      David, ese relato de los abanicos al que haces referencia es de los primeros que hice y que sobrepasaban los tres párrafos, sin curso ni nada, a pelo, yo solita me lancé a la piscina. No lo leo desde hace tiempo, pensaba hacerlo ahora y revisarlo a la luz de los nuevos conocimientos que tengo, pero me da miedo, y ¿sabes por qué? Pues porque le tengo un cariño especial, creo que ahí me di cuenta de lo mucho que me gustaba escribir y me daría mucha rabia ver lo mal escrito que está, ja, ja, ja.
      Gracias por esos ánimos que siempre me das, eres un soporte fantástico para quienes empezamos a caminar en esto de contar historias.
      Un beso muy grande.

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  13. Pues me alegro de tu decisión de seguir el curso durante otros tres meses, de esta manera seguirás regalándonos historias tan bonitas como esta.
    ¡Que no paren tus letras!
    Besos

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    1. Hola, Javier.
      Estoy disfrutando mucho con el curso, así que me he reenganchado a otro módulo y aquí estoy, dándole a la tecla como una posesa. Esto es como una droga, pero de las buenas.
      Gracias por tu apoyo, padrino.
      Un beso.

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  14. A mi me ha gustado mucho este relato. Si tuviera que ponerme en el papel de los que siempre encuentran alguna pega, esta sería la previsibilidad, pues desde un inicio, cuando comprendes que son dos historias paralelas, una de ellas protagonizada por un perturbado que va al volante y la otra por una pareja feliz que hace planes para pasar el día al aire libre, ya se supone que habrá una colisión entre ambas con un final desafortunado para la pareja. Pero eso solo lo digo para importunar, jeje, pues no siempre tiene que haber una sorpresa final, como algunos creen. Lo que cuenta aquí es la forma como has desarrollado ambas historias que, en mi opinión, ha sido impecable.
    Me alegro que hayas decidido seguir con otro modulo del curso, siempre hay espacio para seguir mejorando.
    Un abrazo, Paloma.

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    1. Hola, Josep Mª.
      Esa previsibilidad también me la hicieron notar en el curso, pero ante esta "pega" yo me pregunto si haber terminado el relato de otra manera no hubiera sido una forma de "engañar" al lector. Porque recuerdo que, a raíz del debate generado en otro texto mío con lo de los finales inesperados/sorprendentes, algunos comentaristas argumentaban que esos giros finales podían entenderse como un engaño. De todas formas, yo quería ceñirme a la noticia real, a un atropello masivo que se había dado en Alemania.
      En cualquier caso, creo que es difícil contentar a todos los lectores, lo que para uno está bien a otro le parece mal. Lo que sí me alegra saber es que la historia se entiende, creo que esto se debe dar en todos los públicos, ja, ja, ja.
      Gracias por tus elogios hacia el texto, me animan muchísimo.
      Un gran abrazo.

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  15. Veo que llevo bastantes días sin entrar a blog ni leer entradas, porque este relato no lo había visto!
    Qué bien que vayas a hacer otro, yo hice uno hace bastante tiempo y me lo pasé muy bien :)
    Y ahora, sobre el relato, me gustan mucho las historias cruzadas y creo que tú lo has hecho muy bien. Desde luego, el conductor tiene un serio problema de autoestima y lo peor es que por culpa de no saber gestionar sus emociones otras personas han acabado mal (en le reato digo, en la realidad de la noticia no lo sé).
    Felicidades por tu adaptación, me ha gustado mucho. Sigue así, guapa!! Besotes!

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