Leer, el remedio del alma

Leer, el remedio del alma
Imagen creada por Ilea Serafín

12 de enero de 2026

Un sueño hecho realidad

 

Empiezo el año en el blog anunciando una noticia largamente esperada, al menos por mí.

Hace más de seis años me embarqué en una aventura con final incierto: escribir una novela. De entrada, me pareció una osadía por mi parte pretender hacer algo así, pero como soy de natural atolondrada y me vengo arriba fácilmente, pues me tiré de cabeza a la piscina.

La historia la tenía en mente desde hacía mucho tiempo, pero plasmarla en negro sobre blanco ya era otro cantar.

Hasta ese momento había escrito (y sigo haciéndolo) muchos relatos, pero eran/son historias breves donde el desarrollo de los personajes es muy simple pues sus historias tienen poco recorrido.

Contar una historia de más de doscientas páginas ya eran palabras mayores. En el proceso de ordenar los diferentes personajes, sus vivencias y sus perfiles, y encajarlos en un solo bloque dando coherencia a la historia total casi pierdo las pocas neuronas que tengo. Para mí fue un trabajo titánico.

Además, me di cuenta de que soy (según dicen los expertos) una escritora brújula, es decir, sé dónde quiero llegar, aunque no tenga muy claro qué camino tomar para alcanzar ese destino final. O lo que es lo mismo, sé qué historia quiero contar, pero a grandes rasgos, sin entrar en detalles; esos vinieron según avanzaba la escritura. Mientras escribía añadí personajes que no tenía en mente al principio, o le di menos protagonismo a otros que, a priori, me parecieron importantes. Incluso conté cosas que, al inicio, ni se me habían ocurrido. Me pasó algo que otros escritores (algunos de alcurnia) comentan en las entrevistas: la historia se fue desarrollando según avanzaba la escritura; ella, la historia, me fue pidiendo qué contar y cómo llegar a esa meta final. Curiosísimo.

Aunque la novela no es histórica se desarrolla en una época muy concreta y quise documentarme adecuadamente para no meter la pata con algún que otro personaje o situación «real». Eso me llevó bastante trabajo, aunque el acceso digital a los libros de historia facilita mucho esto.

También tuve que esforzarme, aunque un poquito menos, para documentarme en otro campo que conozco algo mejor: las plantas medicinales. Aunque la novela no es un tratado de farmacología, soy farmacéutica y la cabra tira al monte por lo que la protagonista es una curandera que recurre a los medios naturales para sanar y quise asegurarme de que mi memoria no me jugaba malas pasadas. En este caso no recurrí a internet, utilicé un libro que en mi casa se considera la biblia del farmacéutico: «El Dioscórides renovado» de Pío Font Quer.



Con todo esto que cuento no quiero hacerme pasar por una escritora esforzada y sesuda, solo me gustaría mostrar el curro que me dio la puñetera novela.

Aun así, me divertí mucho escribiéndola y el esfuerzo lo sufrí con estoicismo, o lo que es lo mismo: sarna con gusto no pica. No me arrepentí, a pesar del trabajo, de mi decisión.

Lo que sí hizo que dudara de esa idea de escribir la novela fue lo que vino después: publicarla. Ahí más de una vez me pregunté (y me maldije a mí misma) en qué narices estaba yo pensando cuando me lancé a esta aventura. Porque escribir me dio trabajo, pero conseguir publicarla fue una auténtica tortura.

Primero me presenté a un concurso, por si sonaba la flauta y porque si ganaba la editorial premiaba al ganador con la publicación. No me comí una rosca.

Para quienes empezamos en esto de escribir y si no somos famosos, es decir, no salimos en la tele presentando un programa con nuestro consorte o tenemos un canal de YouTube con mogollón de seguidores, la opción más factible para publicar es acudir a una editorial de autopublicación que te pide una pasta por adelantado. A mí esto me parece un abuso. No pretendo ganarme el pan escribiendo, pero tampoco quiero que me cueste dinero.

Otra opción, para los autores desconocidos, es autopublicarse en plataformas «gratuitas» como Amazon, pero ahí te lo tienes que currar todo, es decir, maquetar el texto e ilustrar la portada. Soy una negada con las herramientas que hay que emplear para hacer esto, por lo que esa opción tampoco era viable para mí.

Con un panorama tan poco alentador me dispuse a buscar editorial que quisiera publicarme sin cobrarme un euro. Tras varios correos con resultados deprimentes por fin, gracias a la recomendación de mi amiga escritora Luisa Ferro, di con «Meiga Ediciones» (el nombre ya me dio muy buenas vibraciones pues ya sabéis de mi querencia por todas las brujas en general y por las gallegas en particular). La editora y capitana de la empresa, Lizzie Quintas, me dio su confianza y apostó por mi proyecto. Dado que la editorial es muy modesta el proceso fue lento, pero seguro.

Fueron muchos meses pero, al final, la espera valió la pena porque la edición quedó preciosa, empezando por el diseño de la portada, obra de Itziar Cabañas, que es una maravilla; pero no solo el exterior es bonito, dentro se nota un trabajo artesanal, cuidado al detalle, con encabezamientos de capítulo muy bonitos y elaborados, con separaciones de secciones trabajadas y con detalles en la tipografía que solo alguien que ama los libros es capaz de pensar y hacer. Todo eso se lo debo a Lizzie, un amor de mujer.







Después de tanto trabajo y esfuerzo, con momentos de desánimo en los que pensé tirar la toalla, aquí está ya el resultado y estoy muy satisfecha. Ahora solo queda que esta hija tardía se dé a conocer y que quienes la lean disfruten y les guste.

No obstante, aún no se ha terminado el trabajo porque ahora me hallo inmersa en conseguir un lugar para hacer la presentación de la novela, pero esa es otra historia que ya contaré más adelante porque el tema tiene también mucha miga.

Os pongo la sinopsis del libro así como el enlace donde se puede adquirir a través de la cuenta de la editorial en Instagram (la web se encuentra en proceso de renovación y de momento no está operativa).

Quienes queráis adquirir un ejemplar podéis enviar un mensaje privado a la cuenta y la propia Lizzie os hará el envío con algún detallito tan característico de ella y que hará de la entrega algo especial (estas son las bondades del trabajo cien por cien artesanal).

Como una niña con zapatos nuevos me siento, contenta y feliz por ver mi criatura ya en papel y disponible. Quien la persigue, la consigue.

 SINOPSIS

 «Siglo III a. C. Aloia acaba de perder a su abuela, la curandera del castro galaico en el que nació. Sola y estigmatizada desde su nacimiento decide ir al lugar donde está su padre, un ser que nunca llegó a conocer y del que solo sabe que es un guerrero de las tierras del interior, una zona llamada Carpetania. Para realizar un viaje tan arriesgado recurre al apoyo de Gael, un extranjero que recaló en el castro muchos años atrás huyendo de un pasado que le atormenta. También cuenta con otra ayuda: una medalla con la efigie de una enigmática mujer.

Aloia y Gael emprenden una travesía peligrosa porque el territorio es el campo de batalla donde se disputan el dominio de la península ibérica dos gigantes: Cartago y Roma.

Cuando llegue a su destino, Aloia se enfrentará a un mundo nuevo cuya forma de vida es muy distinta a la de su niñez, también descubrirá el amor y el rechazo que su conocimiento de los poderes terapéuticos de las plantas, heredado de su abuela la curandera, provoca en algunos sectores del nuevo hogar.»

 

Enlace Meiga Ediciones: Cuenta Instagram


1 comentario:

  1. Te doy mi enhorabuena, publicar una novela es ya de por sí, un éxito. Tener la idea, escribirla, encontrar la forma de que llegue al lector, publicitarla... Es toda una odisea que solo conocemos quienes hemos pasado por ello. Disfruta mucho, el primer libro es el que más ilusión hace. ¡Mucho éxito!

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Hada verde:Cursores
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