10 de mayo de 2016

El Quijote y yo

Primera edición de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha" (Ejemplar de la Biblioteca Nacional)

    No recuerdo cuándo fue exactamente la primera vez que oí hablar de don Quijote, supongo que sería en mi casa y por boca de mi padre. Mi progenitor es un admirador fiel de Cervantes, además siempre le ha defendido de sus detractores pues le considera el más grande escritor de todos los tiempos y el más ilustre representante de nuestras letras.

   Si a Cervantes en mi casa se le consideraba un ídolo, su principal obra, El Quijote, se consideraba la mejor novela que pueda leerse.

   Tampoco recuerdo cuándo la lectura del Quijote fue una obligación académica, sé que fue en el bachillerato pero no sabría decir en qué curso exactamente. Sí me acuerdo que antes de esta imposición yo ya había tenido mis escarceos con tan famosa novela pues mi padre me regaló una edición juvenil donde se resumían las aventuras de tan famoso loco.

Mi primer Quijote

   Con aquella lectura quise complacer a mi padre, fue de esos regalos que agradan más a quien hace el ofrecimiento que al agasajado. De hecho, por aquel entonces, creía que toda obra clásica reconocida universalmente era sinónimo de rollazo por lo que me dispuse a sacrificarme y darle esa satisfacción a mi padre.

   Me llevé una grata sorpresa cuando comprobé que su lectura era muy entretenida, que Alonso Quijano estaba como una chota y que Sancho Panza era un tipo muy gracioso. De todas formas, al ser una edición resumida y adaptada al público juvenil, pensé que era cosa de la editorial y que la obra genuina era realmente más aburrida. Por eso me animé a leer algunos de los capítulos que más me gustaron en la versión original y ver qué tal. 

Ejemplar de mi padre y que yo leí por primera vez

   Para mi desgracia –y más abajo explico por qué– una de las aventuras que quise leer en su totalidad fue la que narra el duelo con el vizcaíno. En ese capítulo Cervantes se refiere a un tal Cide Hamete Benengeli como el verdadero autor de la historia. Quisiera aclarar que por aquel entonces no sabía qué era la metaliteratura y que además yo era muy ingenua, por lo que me creí a pies juntillas que ese Cide era real. 

   De tal manera que, unos meses después, en un examen del colegio ante la pregunta de “¿Quién escribió el Quijote?” –en la EGB no era obligatorio leer la novela pero sí saber quién fue su autor– yo, queriendo ser la alumna más aventajada pues por algo ya me había leído el Quijote (en versión resumida, sí, pero me lo había leído) contesté “¡Cide Hamete Benengeli!”. Aunque la profesora se asombró de que conociera ese nombre me cascó un cero igualmente, y a mi padre, cuando se enteró por qué había suspendido el examen, casi le da un infarto.

Ejemplar que me regalaron en el Metro el año del cuarto centenario de la edición del Quijote

   Una vez ya en el instituto, la lectura de la primera parte del Quijote era obligada y en esta ocasión la versión era la completa. Recuerdo la consternación de mis compañeras cuando supieron que había que leérselo sin posibilidad de escaqueo pues habría un examen donde nos pedían un resumen de un capítulo elegido al azar. Yo me empeñé en convencerlas de que la lectura sería entretenida, y algunas acabaron por darme la razón. También tengo que reconocer que hubo un pequeño grupo que sufrió mucho con la experiencia.

Ejemplar que tenemos en casa


   La segunda parte tardó más tiempo en ser leída. Lo hice ya en la Universidad, y esta vez sin ningún imperativo académico, lo hice porque sí. Y disfruté tanto o más que con la primera. Dicen que esta segunda parte es mejor y que no tiene los fallos de la primera. Yo no sabría decir cuál me gustó más. De esta segunda parte lo que sí recuerdo perfectamente fue la tristeza que me embargó cuando leí la muerte de don Quijote. Compartí con Sancho el dolor de ver partir a su amo en su último viaje, y como él, yo también me sentí un poco huérfana. 

Ejemplar que tenía mi suegro

   Podría escribir mucho acerca de lo que representa la figura de don Quijote, su altruismo, su locura por querer defender a los más desfavorecidos, cuánta insensatez y cuánta generosidad a partes iguales se da en este personaje. También podría escribir sobre lo que representa Sancho, su pragmatismo y su sabiduría empírica, cuánta sensatez y cuánta picardía a partes iguales se da en este personaje. Pero eso se lo dejo a los entendidos de literatura, los que analizan profundamente el texto desde sus conocimientos como profesionales en la materia.

   Yo soy una simple lectora, no sé de figuras retóricas, no sé de recursos literarios –no capto la metaliteratura–. Yo sólo sé que esta novela me entretuvo, que me reí con las alocadas aventuras que corren Alonso y Sancho, que la altura de miras de don Quijote me conmovió y que la locura que le hizo ser tan estrafalario es digna de admiración. 

   Quizás esa locura no era tal sino una incomprendida cordura, pues el velar por los demás y defender a quién no puede hacerlo por sí mismo es algo inconcebible desde el egoísmo que caracteriza al ser humano. O quizás es necesario estar un poco loco para creer que la justicia puede triunfar.

Primera edición de la segunda parte del Quijote (Ejemplar de la Biblioteca Nacional)
Kirke



33 comentarios:

  1. Kirke, me dio mucha risa lo de tu examen jajajaja pero tu intenciòn fue muy buena. Què mal que te pusieran un cero redondo en vez de reconocerte el mèrito por saber ese nombre.

    Yo no he leìdo el Quijote perom me hacìa una idea, ahora me quedè con la boca abierta porque no sabìa que se morìa ... en fin, apenas termine lo que estoy leyendo, voy a empezar mi ediciciòn que està preciosa porque es ilustrada a colores. Lastimosamente sufriò un accidente y se le rompiò el lomo cosa que casi me infata a mì porque era el libro màs perfecto que tenìa.

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    1. Siento haberte adelantado el final pero creí que era conocido por todos, incluso por los que no se habían leído la novela.
      De todas formas la lectura te gustará.
      Un abrazo.

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  2. Ayyyyy Kirke me siento mal porque ya sabes lo que pienso.
    En mi caso mi padre era un firme defensor, yo también leí la novela juvenil resumida, y esa sí que me gustó, pero lo demás me cuesta, lo admito.
    Todo lo que dices es verdad, me gusta la forma de ser de Alonso, me encanta Sancho pero el libro se me hace pesado, y mira que he leído literatura de esa época que a mucha gente le parece un tostón y a mí me gusta, no sé, sería el momento.
    He estado pensando en releerlo, no ahora pero sí en verano, son prisa y a mi ritmo, seguramente mi padre tenía razón y la obra es una maravilla, tal vez hay momentos para todo en la vida y yo no lo leí cuando tocaba, aunque ya he dicho que la versión resumida sí que me gustó.
    Me ha encantado la anécdota del examen, la profe fue un poco dura, un cero...pobre.
    Un besito y me ha encantado el post, haces que me apetezca releerla.

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    1. A mí lo único que se me hizo pesado al leerlo fueron las historias que se entremezclan entre las aventuras de don Quijote y Sancho; me cortaban el ritmo del argumento principal y me parecían muy extensas.
      Por lo demás me gustó todo.
      Yo también creo que hay libros que se deben leer en el momento propicio. Nuestro ánimo o la forma de ver las cosas pueden interferir negativamente en una lectura.
      De todas formas, si no puedes con la novela pues no la lees y ya está, tampoco es cuestión de sufrir innecesariamente ;)
      Un beso.

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  3. Intimísima tu relación con el Quijote, paso a paso y momento a momento. Gracias por contárnosla, ¡me ha gustado muchísimo!
    Yo no lo he leído, pero me lo he propuesto. Hay una edición muy antigua en casa de mis padres y me he hecho ese propósito cuando acabe dos libros que le preceden en la lista (uno me lo regaló un amigo común) ;-).
    Y por cierto, a mi madre también le gustó más la segunda parte.

    Ahora, después de este post, se comprende tu admiración por ese caballero y estoy de acuerdo en lo que dices muy acertadamente: hoy día es inconcebible ese velar por los demás y defender a quién no puede hacerlo por sí mismo.

    Kisses,Kirke!

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    1. Don Quijote representa el idealismo y el que sus semejantes se burlaran de él no era más que una forma de resaltar la poca valía de quienes se burlaban. A mí siempre me pareció entrañable aunque algunas veces, sobre todo cuando trataba con displicencia a Sancho, me ponía de los nervios, jajaja.
      Un besote

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  4. Se me olvidó de nuevo: tu nueva cabecera es muy bonita y personal, más acogedora. Sabiendo de quien viene le sumo todavía más encanto.

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    1. Qué te voy a decir yo sobre la cabecera, quien me la diseñó puso todo su cariño y a mí me encanta.

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  5. Hola "Kirke":

    Para ser una simple Lectora -como dices- das un repaso al Quijote que para sí quisieran muchos de los que se consideran entendidos en la materia. Tú, por ser una excelente Lectora has ingresado ya en el gremio de los sabedores de Literatura. Si tú supieras la cantidad de teóricos especialistas en la cosa que no han leído siquiera la mitad que tú te quedarías de una pieza.

    Tu entrada es preciosa y me ha traído gratis recuerdos a mí: unos, de tipo familiar, yo también tuve por vía paterna una edición infantil del Quijote; los segundos, ya de tipo laboral. A mí sí una alumna me dice que El Quijote lo escribió Cide Hamete Benengeli desde luego no la habría suspendido pues me habría demostrado conocer la obra " por de dentro" que decía Quevedo.

    Una delicia leerte, Paloma, una auténtica delicia.

    Besos

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    1. Ojalá te hubiera tenido a ti como profesor en aquel examen, me hubiera ahorrado un buen disgusto.
      De todas formas, en aquella época eran muy estrictos, y algunas cosas no se podían pasar por alto, como el no saber quién escribió el Quijote.
      Gracias por tu amable comentario, Juan Carlos, un beso grande.

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  6. Tu caso constituye un claro ejemplo de que, a veces, es perjudicial saber demasiado jajajjaa. Creo que la profe tenía que haberte puntuado algo, aunque solo hubiera sido por darte ánimos.

    Me ha encantado la colección de ediciones de "El Quijote" que nos traes. Eso es pasión familiar, propia y política :)) En casa hay un ejemplar precioso que era de mi madre. Se lo regaló a mi marido cuando se lo pidió prestado para leerlo,, hace unos años ya. Confieso que salvo lo exigido en el cole, a mí nunca me ha dado por leerlo, pero me lo voy a tener que replantear.

    Gracias por contarnos estas anécdotas y experiencias personales. Muy divertidas, como siempre :))

    ¡¡Un beso y feliz tarde, Kirke!!

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    1. Nunca es tarde si la dicha es buena, si decides leer la novela bienvenida al club. De todas formas, te repito lo que le comento a Marigem, si no te engancha lo dejas, la lectura tiene que ser un placer y si no entretiene no merece la pena el esfuerzo.
      Lo de suspenderme quizás pueda parecer exagerado pero no saber que Cervantes escribió el Quijote era un error garrafal que no se podía perdonar, las cosas como son. Yo también tuve mi parte de culpa: me pasé de lista.
      Un beso, Julia.

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  7. En mi casa hay varias ediciones de El Quijote, y hasta una versión (en varios tomos) en comics, pero, hasta vergüenza me da, no me lo he leído completo. Se me resiste el castellano antiguo y se me hace muy pesado; sin embargo, si pude con El Lazarillo de Tormes y me encantó. Volveré de nuevo, quizá en la adaptación al castellano moderno de Andrés Trapiello. De cualquier manera, tu modo de narrar los avateres con el libro resulta muy entretenido y es un placer leerte. Un beso.

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    1. A mí el lenguaje no se me hizo especialmente incómodo, pero sí conozco a gente que abandonó por causa de esa forma de escribir. Quizás la versión de Trapiello pueda ser una buena opción para quienes el castellano cervantino resulte cansado.
      Gracias por tu visita, un beso.

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  8. De niño cayó una edición del Quijote en mis manos y se me atragantó y eso que era muy lector. De aquellos años recuerdo mejor la serie de dibujos animados (¿por qué no la habrán repuesto aprovechando el centenario?). Luego en la universidad lo leí, sobre todo en los viajes de autobús y siempre digo que me reenganchó a la lectura: el famoso virus cervantino. Ahora estoy con su relectura y se descubren nuevos matices, es toda una experiencia.
    Coincido contigo respecto a la sensación general de tristeza que también me dejó el final del pobre don Quijote.
    Por cierto, un poco cuadriculada tu maestra al plantarte un cero, aquella salida tuya merecía algo más, pero en fin...
    Un abrazo.

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    1. Reponer aquella serie de dibujos animados sería una buena idea en este cuarto centenario, estoy contigo.
      Me había propuesto releer el Quijote con motivo del centenario pero he decidido releer mejor las Novelas ejemplares pues no me acuerdo de casi ninguna. Quizás relea también el Quijote, pero esta vez me saltaré esas historias intercaladas que tan lenta me hicieron la primera lectura.
      Respecto a lo que comentas sobre mi maestra, me alegra comprobar que los profesores de hoy sois más comprensivos que los de antaño y que no sólo os ceñís a si una pregunta está bien o mal contestada.
      Un abrazo, Gerardo.

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  9. Como ya he comentado alguna vez, yo sólo he leído la primera parte en la edición de Clasicos Castalia (rústica, pequeño, casi bolsillo y llena de notas y prefacios y epílogos) Tenía veintiséis años y la disfruté mucho. Pensé dejar pasar unas semanas, leer algo más distendido y seguir con la segunda parte. Llevo distendida hasta la actualidad, pero, por lo pronto, ha traído los ejemplares de ambas partes de León el último finde que estuve. En cualquier momento, me pongo a ello.
    Tu reseña destila cariño y admiración en todas y cada una de sus palabras. me ha parecido preciosa y muy emotiva.
    Un beso.

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    1. Ah, y el dibujo de Ilea (alias Almudena) me parece precioso.

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    2. El personaje de don Quijote se hace entrañable a medida que vas leyendo la novela. Son tantas páginas que acabas encariñándote con él, al final te das cuentas que esa locura es enternecedora.
      Si te soy sincera algunas de las aventuras no las sitúo con exactitud en la primera o en la segunda parte, las recuerdo como episodios sueltos.
      Un beso.
      P.D. El dibujo de Ilea fue una sorpresa que me tenía preparada Almudena.

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  10. Pero chica ¿cómo pudiste acordarte de ese nombre tan raro y pensar que era el autor? Jaja, menudo cero patatero te cascaron. Confieso que leí solo una parte de este libro por imperativo del profe de literatura. El resto, como no me obligaron, no lo he leído aun (lo se, tengo delito). Besos

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    1. El nombre ese tan raro me lo aprendí de memoria, de hecho creí que Cide era el nombre propio y Hamete Benengeli los apellidos. Cuando leí la versión original entera y presté más atención a ese capítulo, me enteré que Cide es 'señor', Hamete el nombre y Benengeli el apellido. En fin, un desastre. El cero lo tenía merecido por chapuzas (y por no saber que Cervantes escribió el Quijote)
      Un beso.

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  11. Yo me lo leí por imperativo de forma exhaustiva; pues después de su lectura había que realizar un trabajo sobre el mismo sacando todos los títulos nobiliarios que salían a lo largo de la obra, poniendo capítulo y página. También teníamos que demostrar que lo habíamos hecho de forma detallada (la lectura) y no por encima, poniendo las veces que se utilizaban ciertas palabras.
    Todo un calvario de lectura la nuestra, y el caso es que el Quijote me dejó huella y no de las traumáticas.
    Creo que volveré sobre él pero en la edición de Trapiello que la la he adquirido.

    P.D: ¿Tu padre era admirador o detractor del Quijote? revisa donde lo escribes.
    Besos

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    1. En tu colegio ¡sí que eran estrictos! ¡Cuántas cosas te tuviste que aprender! En mi instituto sólo fue un examen donde se resumía un par de aventuras (creo que cayó la de los cueros de vino y otra que no recuerdo), y también hacer una semblanza de lo que representaban los personajes del Quijote y Sancho.
      La edición de Trapiello no la tengo, ya me contarás si merece la pena.
      Besos.
      P.D. Mi padre es un defensor de Cervantes y por ende de don Quijote (le saca de sus casillas que se ponga por delante a Shakespeare, es entonces cuando dice que si Cervantes hubiera sido inglés sería mucho más famoso, algo que, viendo cómo se celebran sus respectivos centenarios, puede que sea verdad)

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  12. Hola! Tengo en casa el mismo ejemplar que tu! Me lo compré para el colegio y solo leí las partes que nos obligaron, supongo que por el lenguaje no terminó de convencerme así que no he leído nada más.

    Un saludo!

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    1. Cuando lo empecé a leer creí que sería más complicado, aunque hay bastantes palabras que ya no se utilizan a mí no me resultó demasiado difícil.
      Para gustos, los colores.
      Un abrazo.

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  13. En Argentina no es lectura oblitgaoria El quijote -ni siquiera Martín Fierro de José Hernández (googleá)-, por lo tanto no leí, ni siquiera por curiosidad.
    Hace poco realizamos un ejercicio sobre los personajes de la obra en El Edén De Los Novelistas Brutos (sitio de facebook al que te invito) en ocasión de su aniversario, y ni siquiera me apunté.
    No pude evitar sonreír con tu anécdota de alumna aventajada, ja, ja, ja.
    Saludos.

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    1. Ahora, en España, tampoco es obligatoria la lectura del Quijote. Mi hija no lo ha leído, tan sólo algunos capítulos sueltos. En cambio sí la hicieron leer casi todas las Novelas Ejemplares y hacer trabajos sobre ellas.
      Me he pasado por el edén que mencionas y me he apuntado, está fenomenal la página.
      Un abrazo.

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  14. Cuando te leo veo que no te quedaste corta al nombrar en el Examen a otro autor no a Cervantes, pena que te pusieran un cero. Yo recuerdo que en el colegio nos hablaban de Cervantes y del Quijote y leímos algunos capítulos. Mas tarde lo regale a una persona muy querida y me lo dejó para leerlo yo. Y la verdad es que me enganchó, fue ameno leerlo y disfrutar del lenguaje escrito. Hasta me atreví a escribir algo en ese castellano de Cervantes. La pena que lo puse en el blog de la Cadena ser y fue una parte que no pude copiar y ya no lo tengo, por que desapareció la comunidad donde se entraba y con ellos el blog. Un abrazo

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    1. Es una pena que no puedas recuperar esos textos colgados en una web. Yo, por si acaso, todo lo que cuelgo aquí lo salvo en forma de textos word en el ordenador, por si las moscas.
      Anímate, en algún concurso, a escribir en estilo cervantino. A mí me encanta leerlo pero soy incapaz de reproducirlo.
      Un beso.

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  15. Me ha encantado tu post, esa presencia constante en tu vida del Quijote y esas anécdotas que me han hecho sonreír. Esa respuesta en el examen, genial, y la profa muy poco considerada jajaja, mira que era mucho más difícil la respuesta que le diste.

    Yo creo que mis hijos si que han tenido que leer el Quijote, pero en versión reducida. Y pensaba que seguía siendo obligatorio,

    Yo recuerdo haberlo leído de joven y era un enorme libro con papel, yo decía de biblia, de tan fino como era y sí pensaba que el pobre hidalgo estaba como una chota y me parecía admirable ese Sancho Panza siguiendo sus andanzas.
    Aunque tengo un buen recuerdo, no creo que fuera el momento adecuado para leerlo porque me perdí mucho del libro, los libros necesitan también su edad y su momento.

    Un beso.

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    1. Es posible que la adolescencia no sea la edad más adecuada para sumergirse en la lectura del Quijote. Yo lo hice con la primera parte y no tuve ningún problema pero hay personas que no consiguieron conectar ni con la historia ni con los personajes.
      Un beso, Conxita.

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  16. hola! descubro montones de gente que no leyeron el quijote!!!!y no coincido con nuestro compatriota Raul, aca en argentina a mi me lo hicieron leer en el bachiller y en vacaciones de invierno. a lo mejor el es mas joven jaja. gracias por los recuerdos que me acercaste, quince años y el quijote! besos.

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    1. Posiblemente en Argentina pase como en España, hace años sí era obligatorio leer el Quijote y ahora no lo es. A mí, francamente, me parece un error que no se dé a conocer más profundamente esta novela, pero es que yo disfruté mucho con su lectura y me da pena que algunos jóvenes se la pierdan por desconocimiento.
      Un beso.

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Hada verde:Cursores
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