15 de septiembre de 2017

"Caen estrellas fugaces"-J. Gil Romero y G. Irisarri

En 1859 una tormenta solar –conocida posteriormente como evento Carrington– es la causante de que se observe una aurora boreal en Madrid durante el mes de septiembre. Este extraño fenómeno atmosférico asusta a la población, mucho más cuando se dan una serie de inquietantes acontecimientos esa misma noche. 

En el patio de la cárcel del Saladero cae del cielo un ángel con las alas amputadas. El alcaide y los guardias del penal no salen de su asombro pero los fenómenos extraordinarios no han hecho más que empezar.

Con este punto de partida se inicia la primera parte de una trilogía que promete ser interesante. Desde luego este primer libro lo es y mucho.

Si los acontecimientos que se relatan son insólitos no lo son menos los personajes que por esta historia desfilan: Elisa Polifeme, una joven ciega con visiones premonitorias; Leónidas Luzón, un antiguo abogado del diablo que vive apartado de la sociedad por culpa de una enfermedad degenerativa que le dificulta moverse; Gabino Echarri, un jesuita con conocimientos y habilidades que trascienden lo humano; el conde del Fierro, un perverso aristócrata con oscuros objetivos; los hermanos Balan, pertenecientes a una etnia del centro de Europa con peculiares características morfológicas, etc.

Los dos personajes centrales, Elisa y Leónidas, son contrapuestos y al mismo tiempo complementarios, pues si ella convive diariamente con lo paranormal y lo extrasensorial, él es un hombre cínico que a fuerza de demostrar la falsedad de los milagros ya no cree en nada. Elisa y Leónidas viven en el siglo de la creencias: las espirituales –las sesiones de espiritismo son el divertimento más habitual de la alta sociedad– y las científicas –a finales del XIX hay un notable repunte de la ciencia experimental–. En esta época todo es posible, las historias de la Biblia conviven y se complementan con la razón y la lógica. 

Un Madrid decimonónico es el escenario de este thriller con tintes neogóticos y mucha crónica social. Hospicios abandonados, cafés que sirven de punto de encuentro para tertulianos de renombre o penitenciarías donde se abandona a la hez de la sociedad son algunos de los sitios que se describen al mismo tiempo que se adorna toda la historia con anécdotas de lugares emblématicos de Madrid. De manera muy amena los autores nos hacen un repaso del callejero y la Historia de esta ciudad de forma que ella también es un personaje más de la trama. 

En un momento determinado los autores hacen referencia a la pieza ‘Música nocturna de las calles de Madrid’ de Bocherini, y desde entonces leí con esa preciosa melodía en la cabeza, algo que me resultó estupendo; fue un añadido inesperado y sumamente agradable a la lectura  (si alguno no conoce esta pieza suena como música de fondo en el vídeo que está al final de la reseña).

He disfrutado mucho con esta lectura. La ambientación de algunos escenarios es tan buena que se percibe el halo de misterio y la presencia de lo sobrenatural: fascinante. 

Además se vislumbra una visión de cierto pasaje del Génesis que a mí me ha atrapado y que, supongo, se desarrollará más ampliamente en los otros libros. El maniqueísmo que, a mi juicio, se manifesta abiertamente en la Biblia aquí no solo se tumba sino que es sustituido con una nueva versión mucho más razonable (dentro de todo lo razonable que puede ser una historia como la que aparece en el Génesis, claro). 

Ángeles insumisos se mezclan con videntes ciegas y cínicos tullidos. Toda una amalgama muy entretenida y muy bien llevada en una historia llena de aventura y con mucho misterio. Misterio que queda en suspenso pues todavía faltan dos libros más para que se complete el argumento.

Habrá que esperar.

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12 de septiembre de 2017

"Las cadenas del destino" - Sebastián Roa

Tercera y última entrega de una trilogía fascinante basada en la Reconquista. 

Los dos libros anteriores me gustaron mucho (La loba de al-Ándalus, El ejército de Dios) y este último ha sido el broche perfecto para el relato de una parte de nuestra Historia digna de cualquier película de acción hollywoodiense.

En esta tercera parte la historia continúa donde acabó la segunda, con el desastre de la Batalla de Alarcos en el año 1195. Los cristianos completamente desmoralizados y con su ejército destruido intentan defenderse mediante alianzas y treguas del inminente ataque de las tropas almohades pues es de esperar que tras esa victoria de los musulmanes estos aprovechen la coyuntura.

Pero, una vez más, el califa debe sofocar las rebeliones en tierras africanas por lo que ha de movilizar sus tropas al otro lado del estrecho y eso supone un respiro y una oportunidad para recuperar las pérdidas en los ejércitos cristianos. Y es que el gobierno extremista de los almohades no está bien visto ni siquiera por muchos de sus súbditos, especialmente los andalusíes que son más flexibles en cuanto al seguimiento del islam y que durante muchos años han aprendido a convivir en relativa armonía con los cristianos.

Pero entre los reinos cristianos tampoco hay concordia. La envidia, la ambición y las ansias de poder de los distintos reyes dispersan los objetivos de tal manera que no se sabe a veces muy bien quién es el enemigo pues el que era un aliado en una ocasión se convierte en adversario para la siguiente.

“Está en el sino de los cristianos matarse entre sí, con más saña cuanta más sangre comparten”

En esta novela, tan extensa como las precedentes, transcurren diecisiete años, los que hay entre dos batallas cruciales en el devenir de la Historia de España: la de Alarcos y la de las Navas de Tolosa. A lo largo de sus páginas iremos sabiendo cómo se fraguan las alianzas que llevarán a formar un ejército cristiano que pueda hacer frente al del al-Ándalus. 

De una manera épica, que me gustó muchísimo, se relata la batalla de Las Navas de Tolosa casi minuto a minuto, y esto aunque pueda parecer excesivo no me hizo pesada la lectura, todo lo contrario, disfruté mucho con los avances de unos y con los ataques de otros. El tono épico de la parte final de la novela no evita que, al mismo tiempo, se nos represente la guerra en toda su crudeza; la muerte por doquier, las vidas segadas y la sangre de cristianos y musulmanes mezclada en el fango son descripciones que tienen mucha alegoría.

Al igual que en las otras dos entregas una mujer sirve de hilo conductor de la historia y lleva casi todo el peso del argumento. En esta ocasión se trata de la judía Raquel, una prostituta que se acaba convirtiendo en un elemento primordial como espía al servicio de otra mujer, Leonor de Plantagenet (esposa del rey Alfonso VIII de Castilla). La espectacular belleza de la judía y sus artes de seducción sirven para manejar a su antojo a visires, nobles y reyes de tal manera que se convierten en títeres en sus manos, demostrando que estos hombres piensan más con la entrepierna que con el cerebro. Es en este aspecto donde la historia se me hizo poco creíble. Ya sabemos eso de “pueden más dos tetas que dos carretas” pero no creo que, cuando de la estabilidad de un reino o de la estrategia de una batalla se trata, la pasión carnal llegue a nublar el entendimiento de quienes dirigen estados y ejércitos. 


Epopeyas y seducciones libidinosas aparte, el libro tiene su lado reflexivo, o puede que haya sido yo que le he buscado tres pies al gato dado que mientras estaba sumergida en su lectura un ataque terrorista se perpetró en mi país. Y es que entre los muchos personajes que desfilan por las páginas, hay uno (completamente ficticio) que escribe el Cantar del Mío Cid y en este punto se medita sobre el ascendiente del escritor/orador que con sus palabras enardece a un auditorio ávido de arengas que lo libere de la depresión de sus vidas, de tal manera que quien con sus palabras llega al corazón de otros tiene un poder superior incluso al que posee un general que lidera un ejército. Ahí lo dejo.

Siguiendo con mis reflexiones personales condicionadas por las vivencias de estas últimas semanas, en la novela se hace un canto a la unidad. Se insiste en que ante un enemigo común hay que olvidar rencillas particulares y hacer un frente único para plantar cara a quienes quieren cambiar nuestra forma de vida, a quienes quieren imponer el miedo y la intransigencia.

“Porque es muy alto el precio que hemos pagado, Leonor, para romper las cadenas que pretendían cerrar en torno a nuestro destino. Y esto lo sabrán nuestros hijos, y nuestros nietos, hasta el fin de los días. Ellos cuentan con el camino que les hemos labrado. Saben, sabrán siempre que a nada llegarán si no viven en paz entre ellos y si no se unen para defenderse de sus enemigos”

Con reflexiones o sin ellas, este libro es muy ameno y completamente recomendable. Un broche de oro a un trilogía de lo más interesante.


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Hada verde:Cursores
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