19 de noviembre de 2015

Los clásicos a lo clásico


   Hace un par de semanas publiqué una entrada, Los clásicos modernizados, quejándome amargamente de no poder disfrutar del teatro clásico porque los directores de escena se empeñan en hacer montajes vanguardistas con obras de épocas pretéritas. Esto ocurrió cuando asistí a la representación de "El burlador de Sevilla" donde me sentí yo la burlada pero no por don Juan -ojalá- sino por la puesta en escena.

   Hice también alusión a que pensaba insistir y que iría a ver "El alcalde de Zalamea" y prometí/amenacé escribir la crónica correspondiente.

    Bien, pues ya fui a ver esta obra al remodelado Teatro de la Comedia. Por cierto, en aquella entrada plasmé mi temor a que quizás la rehabilitación conllevaba cambiar las butacas por cojines. Afortunadamente las butacas siguen en su sitio y el lugar es igual de encantador que siempre. El vestíbulo es el que más cambios ha sufrido pero todos para bien: luce mucho más luminoso. Además en esta ocasión mi localidad se encontraba en un palco y me sentí como una aristócrata de esas que anteojos en ristre asistían a las representaciones en el siglo XVIII. Yo anteojos no llevaba, primero porque no los tengo y segundo porque estaba tan cerca del escenario que habría que estar muy cegata para necesitarlos. 

    El caso es que después de la experiencia con el burlador estaba dispuesta a encontrarme cualquier cosa. De entrada aquí tampoco había telón, al igual que en la otra representación, y me dije: mal, empezamos mal. A mí me da que el metro de terciopelo -o de lo que sea con que se confecciona un telón- debe de estar muy caro y la crisis ha desprovisto de telones nuestros teatros. El escenario era muy sobrio aunque, de antemano, no parecía que hubiera elementos anacrónicos.



    Y de pronto aparecieron los primeros actores -unos soldados- y se presentaron vestidos con sus botas, sus jubones, su impedimenta de soldado, hasta con el casco típico -el morrión- y las lanzas. ¡Qué alegría, por Dios! Los demás tampoco defraudaron, cada personaje con su atuendo: el capitán con su capa y su espada, el alcalde con su vara de mando y el rey Felipe II vestido de negro. Como debe ser. 

    El escenario apenas tenía aditamentos y la puesta en escena  austera pero sin desmerecer la época ni dar la sensación de extrañeza. Aquí también había música pero los instrumentos eran tambores, guitarras y vihuelas.

    Los estupendos actores tampoco decepcionaron y yo me vi sumergida de lleno en la historia. Sufrí con Pedro Crespo (fabuloso Carmelo Gómez) la humillación y el desprecio por ser villano, me indigné con la soberbia y la petulancia del capitán don Álvaro, sufrí con la tristeza de Isabel y me reí con las salidas de tono del soldado Rebolledo.

    Y presidiendo todo estaba Calderón de la Barca; sus versos, su mensaje -el abuso de poder y el poder del que lleva la razón- su humor -don Mendo y su criado Nuño nos arrancaron auténticas carcajadas a todo el público y los diálogos entre Pedro Crespo y don Lope fueron chispeantes-. De manera magistral se mezclaba lo cómico con la tragedia, se pasaba de la risa al enfado y la tristeza con la maestría propia que caracteriza al ilustre dramaturgo. Me lo pasé pipa.

    Quizás esa manía de hacer puestas en escena modernas para obras clásicas se base en llamar la atención y atraer más público pero el caso es que esta obra representada de forma tradicional tiene agotadas las entradas. Ya no quedan localidades hasta el 20 de diciembre cuando finalizará la representación en Madrid. Me parece a mí que no soy la única que quiere un teatro clásico a lo clásico.


   En fin, que disfruté muchísimo y que pude quitarme el mal sabor de boca que me dejó la burla del burlador. 

   Una obra clásica representada de forma clásica, con el vestuario adecuado, la música adecuada y un escenario sencillo pero sin elementos discordantes. El teatro que a mí me place.

¡Qué a gusto me he quedado, pardiez!

Kirke      

                                                                                                                            

22 comentarios:

  1. ¡Ole! por fín te quitaste la espinita ;-) Genial tu crónica. Tus letras traducen que has disfrutado y me alegro mucho. Si todo es tan simple como que cada cosa para lo que es... (como bien dices tú en el título de tu post).
    Yo ya te había imaginado como la chica de la foto que has puesto, con sus anteojos para no perder detalle, pero por suerte, ni falta que te hicieron.

    ¡Kisses Kirke!

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    1. Pues sí, Chelo, todo es tan simple como no buscarle tres pies al gato. Hacer las cosas como fueron diseñadas y no darle más vueltas.

      Sentada en ese palco creí que me teletransportaba a otra época. Las veces que he ido al teatro nunca me había sentado en un palco hasta esta ocasión y fue muy vintage. Qué cosas.

      Un beso, Chelo.

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  2. Me alegro mucho que lo hayas disfrutado, me lo he imaginado todo y he disfrutado leyendo tu experiencia.

    Què satisfacciòn para los promotores y productores que se hayan agotado las entradas. Esto harà que sopesen para posteriores ocasiones, si vale la pena en realidad, hacer cambios tan bruscos.

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    1. Yo creo que la moraleja está muy clara y que el público, en general, aprecia la obra en su formato original.
      No hay necesidad de cambiar, al menos mucho, lo que no necesita cambio.

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  3. Ya te comenté cuando hablaste de "El burlador de Sevilla" que una obra clásica "modernizada" no me molesta siempre y cuando se haga con gusto y respetando el mensaje original de la obra, aunque te reconozco que hay auténticas atrocidades. Me alegra que disfrutaras de la representación y su puesta en escena, espero que haya gira y se pase por Valencia, a ver si puedo ir a verla.

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    1. Pues no sé si se irán de gira o, ante el éxito obtenido, prorroguen la representación en Madrid, aunque esto último no lo creo porque el programa del Teatro de la Comedia ya está confeccionado de antemano y eso supondría retrasar las demás obras.
      Ojalá tengas ocasión de verla porque es una maravilla.
      Un abrazo

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    2. Chechu, por Valencia pasarán en abril. A ver si tienes suerte y puedes verla.

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  4. ¡Qué envidia, Kirke! "El alcalde de Zalamea es una de mis obras de teatro favorita desde que la leíamos en el colegio y Carmelo Gómez me parece un actor insuperable (por cierto, de mi tierra). Le oí en una entrevista en la radio hablando de la obra y pensé en ir a Madrid sólo para verla, pero de metieron otros planes por medio y luego se acabaron las entradas y... otra vez será.
    El caso es que daría cualquier cosa por oírle recitar un trozo que aprendí de memoria y aún recuerdo de tanto como lo he leído. Pura ironía la respuesta de Pedro Crespo cuando se le pide que trate con respeto al soldado violador:
    Eso está muy puesto
    en razón: con respeto le llevad
    a las casas, en efeto,
    del concejo; y con respeto
    un par de grillos le echad
    y una cadena; y tened,
    con respeto, gran cuidado
    que no hable a ningún soldado;
    y a esos dos también poned
    en la cárcel, que es razón,
    y aparte, porque después,
    con respeto, a todos tres
    les tomen la confesión.
    Y aquí, para entre los dos,
    si hallo harto paño, en efeto,
    con muchísimo respeto
    os he de ahorcar, ¡juro a Dios! (no sé si es juro a Dios o vive Dios).
    Preciosa la reseña, Kirke ya me imaginaba que esta obra no te iba a defraudar, suponía, botas, jubones y toda la impedimenta de la época.
    Un beso.

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    1. Dice "juro a Dios", no lo pongo porque me lo sepa de memoria como tú, es que lo acabo de buscar. Y desde luego lo recitó todo maravillosamente bien. Un pedazo de actor.
      Pedro Crespo/Carmelo Gómez domina el escenario cada vez que sale y ya que estás tan 'versada' te pondré otros versos que también recita divinamente a propósito de los consejos que le da a su hijo cuando éste marcha con la milicia:
      No hables mal de las mujeres;
      la más humilde, te digo,
      que es digna de estimación;
      porque al fin de ellas nacimos.

      Ya podían aprender algunos maltratadores estos versos y grabárselos a fuego.
      Un encanto, Calderón.

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    2. Rosa, esta compañía representará la obra en Santander los días 15 y 16 de enero. Aprovecha!!

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  5. ¡Mírame, Kirke! ¡Verde, estoy verde de envidia! Por la obra y por... Carmelo (suspiro). Qué gozada, cuánto me alegro de que esta vez sí que sí. Parece claro que no eres la única, ni mucho menos, que quiere teatro clásico representado de forma clásica, con esa sencillez y esa sobriedad escénica que eran las características de la época. Y con actorazos (nuevo suspiro).
    Un abrazo.

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    1. Suspira, Carmen, suspira porque Carmelo bien lo merece. Yo también suspiré lo mío. Como ya le he comentado a Rosa es un actor de tomo y lomo.
      La verdad es que todos los actores lo hicieron fenomenal pero reconozco que (como tú y Rosa) tengo debilidad por Carmelo Gómez (suspiro)
      Un besote.

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  6. Pena no llamarme Carmelo Gómez con tanto suspiro femenil a su costas.
    Esta obra es una de las mejores de nuestro teatro clásico, clásico...Y mis hijos la verán próximamente, cosa que yo no tendré la suerte de hacer, por haberme quedado sin entradas. ¡Voto a Brios!¡Pardiez!¡Redios! se me agrió el carácter en este brete tan desafortunado.
    Tendré que enterarme donde se representará después que en Madrid y correr a disfrutar tanto como tu lo hiciste.¡Envidia das!
    Besos

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    1. Yo conseguí entradas de chiripa, cuando fui apenas quedaban, sólo para días sueltos y de hecho tuve que ir a un palco. Pero mereció la pena.
      Hacía mucho tiempo que no iba al teatro profesional y con esta obra me he animado y propuesto repetir. De hecho ya estoy pensando en ir a ver Hamlet que lo representarán en febrero.

      No te llamas Carmelo pero también levantas suspiros con esos versos tan bonitos que escribes, no te quejes.

      Un besote.

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  7. Hola! Me alegra que está vez hayas disfrutado, con lo que cuesta una entrada como para que encima no disfrutes! Yo suelo ir a ver musicales o comedias y normalmente quedo bastante contenta!

    Un saludo!

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    1. Esta vez sí que salí contenta y para apostar sobre seguro ya sé que tengo que ir a ver la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
      Un abrazo.

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  8. ¡Cómo te entiendo, Kirke!
    Conste que yo al ver que la dirección o puesta en escena de la obra corre a cargo de Helena Pimenta, me temía lo peor, pero veo por lo que he hablado con amigos y leo en los blogs que esta vez la directora se ha contenido y no nos ha ofrecido un "El alcalde de Zalamea" con gabardina a lo Bogart, por ejemplo.
    Yo aún no he tenido oportunidad de ver la obra, pero ardo en deseos de verla por la remodelación del teatro y por Calderón que es nuestro Shakespeare nacional.
    Un beso y que tengas buen finde

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    1. No sabía yo que Helena Pimienta es proclive a montajes raros. Menos mal porque después de la experiencia con El burlador de Sevilla no tenía yo ganas de bizarrías y si lo hubiera sabido no habría ido a ver El alcalde. Bendita ignorancia.

      Creo que si no tienes entradas reservadas te quedarás con las ganas porque están agotadas.

      Buen finde también para ti, Juan Carlos

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  9. ¡¡Me alegra que hayas tenido una buena experiencia!! Cuando has dicho que no había telón me ha entrado el pánico... es un alivio que en esta ocasión, aún careciendo de terciopelo o lo que sea, la puesta en escena y la dirección hayan sido buenas. Un beso, buen fin de semana y ¡¡a disfrutar!!

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    1. Parecerá una tontería pero lo del telón me tuvo mosqueada todo el rato hasta que empezó la obra y ya vi que no había 'cosas raras'.
      Un gustazo ver el teatro clásico así.

      Un beso y buen fin de semana.

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  10. Cuánto me alegro de que en esta ocasión no te sintieras defraudada, Kirke. Fuiste valiente insistiendo, hiciste una apuesta y ganaste: teatro clásico al estilo clásico :)) Quizás como dices todo el empeño en "modernizar" obras que tienen siglos se debe solo a un intento de atraer a más público, a ese que piensa que se va a aburrir si se trata de una obra clásica (no dice mucho en favor de su cultura, pero como gustos hay colores y todos son respetables).

    Curiosamente ayer yo también fui al teatro, pero nada que ver con lo tuyo. Se trataba de una comedia de enredo titulada "No te vistas para cenar" con actores muy conocidos de la tele (eso ya hace ilusión) y muchas risas (que nos vinieron muy bien). Tiene que haber de todo ;)

    Un beso enorme y mil gracias con compartir con nosotros tu experiencia!!

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    1. Lo de insistir se debe más que a ser valiente, gracias por pensar tan bien de mí, a que soy muy cabezota. En este caso me vino bien porque la insistencia se vio recompensada.

      Ahora que me ha entrado la afición al teatro tocaré más teclas y posiblemente vaya a ver una comedia porque reír viene siempre muy bien y buena falta nos hace.

      Gracias a ti por pasarte por aquí y comentar. Un besote.

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