18 de junio de 2017

Doctoranda al borde de un ataque de nervios (y XVIII)

En el otro plato de la balanza


    Durante seis meses me he dedicado a contar las penurias pasadas al realizar mi tesis, durante seis meses me he lamentado y me he desahogado contando los inconvenientes de escribir una tesis doctoral.

    Una vez terminada, entregada y defendida la dichosa tesis y ya con mi flamante título de doctora en Farmacia bajo el brazo concluiré esta serie con una última publicación completamente diferente a lo acostumbrado en esta saga. No me voy a quejar, todo lo contrario.

   Porque en el otro plato de la balanza se encuentran muchas cosas buenas y que compensan sobradamente todo lo malo que haya podido sufrir. 

    No soy amante de la mal llamada fiesta nacional, los toros, pero sé que forma parte de nuestra cultura y muchas expresiones tienen que ver con ese espectáculo. Dado que uno de mis directores me dedicó unas palabras donde utilizó un símil taurino para alabarme como una torera valiente, voy a despedir esta serie de “Doctoranda al borde de un ataque de nervios” como si de una tarde de toros se tratara.

   He tenido que lidiar con una falta de “p” significativas en mis resultados, con revisores malintencionados que me han rechazado artículos y me han amargado la existencia, con citas bibliográficas, con diferentes versiones y correcciones que a punto estuvieron de ingresarme en un hospital psiquiátrico, con la burocracia, con Murphy y su maldita ley que se ensañó conmigo hasta el último momento, etc.

   Pero nada de todo esto pudo abatirme. Aunque el toro era de una ganadería muy brava conté con una buena cuadrilla que siempre estuvo al quite evitándome más de una cornada y que me enseñó cómo se ha de torear.

   Realizar la tesis implica un aprendizaje, una experiencia investigadora que hace del doctorando alguien más capacitado en cuanto a conocimientos, y así fue conmigo. Aprendí muchas cosas y ahora soy más sabia que cuando empecé.

   Ahora sé qué buena calidad profesional tienen todas las personas que de manera esporádica o permanente han trabajado a mi lado. Sus conocimientos y su generosidad para compartirlos conmigo me han servido de mucho.

   Ahora sé qué es el compañerismo, cuánto conforta una palabra amable, qué importante es saber que en las penurias hay alguien dispuesto a consolarte, a echarte una mano si te ves agobiada o simplemente a estar ahí, para lo que haga falta. Sé cuánto vale una sonrisa de ánimo o un gesto cómplice.

   También aprendí a regalar mi tiempo, a arrimar el hombro cuando es necesario y ayudar en lo que se pueda. Es muy gratificante saber que mi modesta aportación ha servido de ayuda.

   En este montón de cosas positivas se encuentran unos buenos directores, que me han asesorado, me han encaminado y me han animado. Me han enseñado que la investigación es una labor donde hay que demostrar rigor, responsabilidad y un trabajo constante y esforzado. Además con uno de ellos he establecido un vínculo que va más allá de lo estrictamente académico hasta el punto de crear lazos de amistad donde hemos compartido aficiones comunes como nuestro amor por las letras.

   He aprendido a compartir los malos momentos y también los buenos, el éxito de un compañero se convierte en propio y al igual que nos lamentamos de los resultados negativos, celebramos las situaciones alegres. Una publicación aceptada, una tesis entregada, una beca o un proyecto de investigación conseguido es un éxito compartido y celebrado por todos, independientemente de quién sea el protagonista del logro.

   Me he dado cuenta de algo que ya sabía pero que con esta tesis ha quedado más de manifiesto: tengo una familia maravillosa. Un marido que se hace fan de mis ídolos científicos y se acerca a ellos en busca de un selfie, una hija que ha resultado tener un radar especial para saber cuándo andaba necesitada de uno de sus abrazos, un padre orgulloso que se emociona cada vez que oye que su hija ya es doctora. En fin, que me ha tocado la lotería con ellos.

   Además he contado con el apoyo de una afición que desde el tendido de sol me ha animado con constantes “olés”, que han sacado los pañuelos para pedir trofeos y siempre dispuestos a pitar al palco taurino ante la eventualidad de que no me dieran las dos orejas y el rabo (con perdón). Ese respetable público habéis sido vosotros, los que por aquí me leéis.

   Entre la cuadrilla, el respetable y el apoyo de familia y amigos conseguí mi tarde de gloria saliendo por la puerta grande a hombros y con dos orejas y el rabo (con perdón).

   Pero antes de salir definitivamente de la plaza de toros me gustaría animar a todos aquellos que anhelan alcanzar una meta. Quiero decirles que al toro hay que mirarle de frente y plantarle cara, solo así se le puede vencer y aunque cabe la posibilidad de recibir alguna cornada, enfrentándose a él uno se da cuenta de lo que es capaz.

   Y ahora sí, dejo los trastos de matar. Me corto la coleta y desde hoy me dedicaré a ver los toros desde la barrera. O puede que alguna vez salte al ruedo en plan espontáneo. Nunca se sabe.

   En cualquier caso esta saga queda finiquitada. Gracias a los fieles seguidores que habéis soportado mis cuitas, gracias por ser tan generosos con vuestro tiempo y vuestros ánimos. Esta publicación va dedicada a todos vosotros.

   Va por ustedes, señores.

Glosario




30 comentarios:

  1. Me alegra ver que has colgado el capote (personalmente le metería fuego) y que te estás acomodando para ver los toros desde la barrera, que demasiado malos momentos te han hecho pasar. Ahora a disfrutar de ese pedazo de doctorado y a sacarle partido. Un besazo, guapa

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    1. En esta corrida de toros tan particular he de puntualizar que vencí al toro pero sin necesidad de matarlo. No hace falta que corra la sangre para tener una tarde de gloria.
      No sé qué réditos sacaré de este doctorado desde un punto de vista económico, desde un punto de vista personal he ganado mucho.
      Gracias, Marina, por ser tan fiel seguidora de esta saga y por tus continuos "olés".
      Un beso grande, guapa.

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  2. ¡Misión cumplida! Y con todas las de la ley has alcanzado el objetivo perseguido. Me alegro, me congratulo y me siento orgulloso de saber que ese tesón, el esfuerzo y el fino y sarcástico humor; han dejado para las postrimerías una historia para recordar con una sonrisa de satisfacción.
    ¡Enhorabuena de corazón!

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    1. Muchas gracias, padrino. Tú has estado animándome desde el minuto cero, tus amables palabras supusieron una inyección de moral que me vino muy bien, sobre todo en los momentos de más desánimo.
      Gracias de corazón, Javier.
      Un beso.

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  3. Olé, olé y olé. Has hundido el estoque hasta la empuñadura. Si toreaste bien, mataste mejor. Triunfaste con el capote y con la muleta, y tus pases y citas fueron de las que alegran la fiesta.
    Un beso amiga, te mando, en esta tarde calurosa, la bota de vino desde el tendido de sol hacia tu paseo por el albero. Date por sacada a hombros.
    ⚔🐃

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    1. Madre mía, Rosa, qué bien utilizas las expresiones taurinas, cómo dominas el tema.
      Como le comento a Marina, considero que he vencido al toro pero sin necesidad de estocadas. Aunque me he llevado algún revolcón al final salí de una pieza de la plaza que no es poco.
      Muchas gracias por tus palabras y por tu apoyo incondicional desde el principio. Con aficionados así la faena sale redonda.
      Un beso muy grande, amiga.

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  4. Una excelente faena, sí señora. Has recibido a puerta gayola, con el capote te has ido por chicuelinas, con las banderillas has estado magnífica, con la muleta has demostrado tu maestría y buena mano izquierda con esa serie de naturales que han quitado el sentío, y luego ya a la hora de entrar a matar has hundido el fierro hasta la bola. Más no se puede pedir, Paloma, da gusto tener una amistad tan elegante y competente.
    Muchos besos

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    1. Tú tampoco eres manco a la hora de emplear expresiones taurinas. Al igual que Rosa sabes utilizar muy bien ese lenguaje tan especial y que a mí siempre me ha llamado la atención cuando se traslada a otros menesteres que nada tienen que ver con el toreo.
      Siguiendo con el símil, te diré que más de una vez he estado tentada de pedir a la Presidencia que retiraran el toro y que me trajeran otro más manso y así poder capearlo más fácilmente. Ahora, a toro pasado, me alegro de no haberlo hecho.
      Gracias por este comentario tan taurino.
      Un beso, profesor.

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  5. Muchísimas felicidades! Has salido por la puerta grande! Me alegro de que ya estés más tranquila y hayas obtenido lo que tanto deseabas! Esto es un gran título pars toda la vida, del que estar orgullosa! Un besazo toreraaaaa (a mí tampoco me gustan los toros porque adoro a los animales, pero las expresiones no hacen daño a nadie y forman parte de nuestro vocabulario, yo también las uso).

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    1. Opino como tú, María, esas expresiones me parecen bonitas y muy nuestras.
      Ahora estoy como que no me lo creo y ando todavía un poco perdida, poco a poco empiezo a aterrizar.
      Después del verano cavilaré sobre qué hacer con el doctorado y cómo aprovecharlo de la mejor manera.
      Un beso muy grande.

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  6. Si, como los buenos toreros has salido por la puerta grande, una puerta grande que recordaras siempre, y que ahora toca disfrutar de tu triunfo. Y es que como tú bien dices si no se lucha no se llega a ningún sitio, eres un ejemplo que podrían seguir muchos jóvenes para que vean que con tesón y ganas, trabajo y responsabilidad se llega a buen puerto.
    Me alegro muchísimo también por esa maravillosa familia que tienes, el tener el apoyo de los tuyos y de los amigos y compañeros hace también que el camino no sea tan duro y difícil.
    Ahora a disfrutar de ese triunfo, gracias por compartir durante todos estos meses esta sección. un beso enorme. TERE.

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    1. Todas esas adversidades que he ido relatando a lo largo de la serie no eran invenciones. Me pasó todo lo que conté e incluso algunas cosas más que me guardo para mí.
      Pero estuve muy bien acompañada y quienes me rodearon ayudaron a afrontar todas las adversidades, por lo que pude superar todos los obstáculos. Fui muy afortunada.
      Gracias a ti por seguir esta serie desde el primer día.
      Un beso muy grande.

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  7. Aunque hayan sido mayormente quejas y lamentos lo que has compartido con nosotros a lo largo de esa temporada taurina, lo has hecho con tal gracia y salero que nos has deleitado con cada uno de esos 18 capítulos, este último incluido.
    Si a un torero se le llama (en mi opinión inmerecidamente) "maestro", a ti ya se te puede llamar (son todos los honores) "doctora".
    Ha sido un placer acompañarte desde este palco durante toda tu trayectoria como sufrida doctoranda al borde de un ataque de nervios.
    Un fuerte abrazo, Paloma, torera de la ciencia.

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    1. Cuando inicié este serie ya avisé que la utilizaría como terapia para desahogarme y así fue. Intenté utilizar el humor para describir situaciones muy serias y así comprobé qué poder tiene la ironía para cauterizar heridas.
      El placer ha sido mío, Josep Mª, por tener una afición tan entregada y tan entusiasta.
      Gracias por tu apoyo, colega.
      Un abrazo fuerte.

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  8. Pues enhorabuena por haber salido tan bien parada, sin duda te lo mereces.
    Besos y me da penita que se acabe la sección, pero me alegra que el final fuese tan bueno.

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    1. Todo ha de tener un principio y un fin. Esta serie se acabó, pero me imagino que ya se me ocurrirá otra cosa. De momento estoy preparando las vacaciones y a la vuelta ya veré qué hago.
      De todas formas, las reseñas y otras secciones (abandonadas desde enero) vuelven a retomarse, así que me vais a tener que aguantar mucho.
      Gracias por estar ahí.
      Un besote, guapa.

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  9. Muy buena metáfora la que has escogido sobre "torear". Suena a cliché, pero si hay alguna máxima certera es esa de "lo único imposible es aquello que no intentas". Nada se consigue sin trabajo duro y perseverancia, más aún para un doctorado. Me alegro de que el esfuerzo haya dado sus frutos y de que lo malo te haya aportado también un aprendizaje.
    Ahora se abre otro camino que recorrer, así que te deseo lo mejor.
    Un abrazo.

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    1. El futuro se presenta incierto, pero sí que, profesionalmente, una etapa ha terminado y ahora se inicia una nueva. Ya veremos en qué queda.
      Cuando uno consigue algo tras muchos sacrificios es más gratificante, y sí, durante esta trayectoria aprendí muchas cosas, no todas en el ámbito académico.
      Gracias por tan bonitas palabras.
      Un beso.

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  10. Como llego un poco tarde a los comentarios me he quedado sin símiles taurinos. Da igual, enhorabuena por el trabajo bien hecho y ve pensando en un merecido descanso.
    Un abrazo.

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    1. No me iré a la playa hasta el mes de agosto, pero sí que ya empiezo a relajarme un poco aunque tengo algunos flecos por ahí (un par de artículos para publicar).
      Gracias por ser parte de esa afición del tendido de sol.
      Un abrazo.

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  11. Muchísimas felicidades, enhorabuena y olé! ;)
    Siempre se puede, el esfuerzo tiene su recompensa.

    Me alegro por ti y me encanta esta entrada tan positiva, es la mejor manera de (rematar) la faena.

    Besos.

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    1. En mi tesis he pasado malos momentos, pero los buenos superaron con creces a los malos y eso me hace ser tan positiva.
      Gracias, Irene.

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  12. Aunque no soy nada taurina, la entrada te ha quedado fantástica.
    Me parece un buen cierre de esta fascinante serie de doctoranda al borde...donde con un humor e ironía certero nos has dejado entrever esos intríngulis desconocidos sobre el doctorado.
    Muchas felicidades por el trabajo y por el resultado y a disfrutarlo.
    Besos

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    1. Yo tampoco soy taurina, pero esas expresiones forman parte de mi vocabulario desde que tengo uso de razón y eso que mis padres tampoco eran muy taurinos (mi madre un poquito).
      Has sido una fiel seguidora desde los inicios de esta serie y me has estado apoyando con tesón. Muchas gracias, Conxita, por esos ánimos y esas palabras tan amables que me has estado enviando.
      Un besote muy grande, guapa.

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  13. ¡Olé, Doctora! por ese triunfo que has conseguido con tanto esfuerzo, ¡Olé! por estos capítulos que nos has ido relatando de tanto esfuerzo, dudas y miedos, ¡Olé!por todo lo que representas para este lugar en que tienes tantos fans y que tanto te han apoyado. ¡olé! por este final y ese merecido esfuerzo que espero que tengas de ahora en adelante muchos triunfos y salgas siempre por la puerta grande. Seguiremos tus triunfos. Un abrazo

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    1. Muchas gracias por esos olés, Mamen. Puede que yo haya hecho una buena faena pero en parte fue gracias a ese público que tanto me animó y en él estás tú, guapa.
      Te agradezco de corazón su seguimiento y tu apoyo.
      Un beso muy grande.

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  14. El argot taurino es delicioso. Como se dice de bien nacidos es ser agradecido y esta entrada es una excelente muestra de ello para todos aquellos que te han servido de apoyo, aun con sus críticas que como también se dice quien bien te quiere te hará llorar. Valor y al toro, es la única manera para dar la vuelta al ruedo, con las orejas y el rabo. Un abrazo!!

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    1. Como ya he comentado anteriormente no soy nada taurina pero esas expresiones trasladadas a la vida cotidiana me gustan mucho, tienen un simbolismo muy bonito.
      Gracias por estar en ese tendido, David, dando olés y aplausos. Se agradece el apoyo del respetable.
      Un abrazo muy fuerte.

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  15. Te cortas la coleta con todos los honores. Me alegro y muchas felicidades. Este final, con el argot taurino, una delicia. Un abrazo, Kirke.

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    1. Ser torera a mis años y para lidiar una tesis tiene mucho de valiente y algo de insensatez, pero al final pude terminar la faena sin cornadas graves.
      Gracias por tu asistencia a esta corrida de toros tan particular.
      Un beso muy grande, Ángeles.

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Hada verde:Cursores
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