22 de diciembre de 2015

Carta a quien corresponda


   Cuando era pequeña siempre creí a pies juntillas en los Reyes Magos. A pesar de que algunas amigas del colegio, más avispadas por sus hermanos mayores, ya me iban señalando que no existían siempre negué la mayor y me obstiné en creer en ellos. Incluso cuando las evidencias eran más que notorias -una vez reconocí la letra de mi padre en una de las etiquetas donde ponía el nombre del destinatario del regalo- seguí aferrada a la existencia de tan mágicos personajes. Ya mayorcita mi propio raciocinio me decía que algunas cosas eran imposibles, como el que los camellos llegaran hasta el quinto piso donde yo residía y cupieran en un salón de no más de 15 metros cuadrados, pero yo seguía poniendo un cuenco lleno de agua para esos animales tan exóticos y tres copitas de coñac para que Sus Majestades combatieran el frío de enero -lo de que tenían que ser tres era algo en lo que insistía mucho mi padre, en cambio para los camellos que también eran tres sólo se ponía un único recipiente- también ponía los zapatos limpios al pié del árbol -en esto insistía especialmente mi madre- y cumplía con todos los rituales para ver si todas las peticiones de la carta que había enviado previamente eran satisfechas.

   La propia redacción de la carta ya llevaba muchas horas de trabajo porque quería ser rigurosa y sobre todo clara a la hora de exponer mis demandas para que luego no hubiera errores de interpretación y me trajeran otra cosa muy diferente a la que yo quería -que era lo que solía ocurrir-. 

   Siempre fui una niña buena; sacaba muy buenas notas en el colegio, no daba excesivos disgustos a mis padres -alguna reticencia a la hora de obedecer de vez en cuando y poco más- y no me solía pelear mucho con mis amigos. No sé qué hacía mal pero el caso es que lo que me traían no coincidía en casi nada con lo que pedía. La bicicleta era cambiada por un libro de cuentos, la muñeca de moda por otra de menos moda y fama pero que a mí en cambio me gustaba igualmente -a la fuerza ahorcan-. Además siempre había un regalo sorpresa que ni aparecía en la carta ni se encontraba entre mis gustos; una vajilla con platitos, tacitas y teteras y/o una cocinita. Curiosamente, muchos años después, ni me gusta el té ni me gusta cocinar. Quizás de aquellos barros estos lodos, no sé.

   Más adelante y cuando ya era adolescente se empezó a extender la costumbre americana de pedir cosas a Santa Claus y/o Papá Noel. Fue entonces cuando creí que mi error estribaba en no dirigirme a las personas adecuadas. Quizás en Oriente eso de pedir un anorak con capucha de pelo era algo desconocido porque en esas latitudes no conocen el frío y me traían un abrigo de cheviot, mucho más elegante según mi madre. Por eso, y aunque ya era talludita para escribir cartas por Navidad empecé a dirigir mis misivas a Santa Claus y/o Papá Noel . Pero el resultado fue muy parecido y eso que las cosas que pedía ya no eran tan materiales. Por ejemplo, que el profesor de matemáticas se jubilara antes de tiempo o que el chico que me gustaba se fijara en mí. Sin embargo a la vuelta de vacaciones el de matemáticas seguía impartiendo clase y volvía a hacerme la vida imposible y el chico por el que bebía los vientos me ignoraba como si yo fuera transparente. El tío ese gordo vestido de rojo era igual de ineficaz que los monarcas orientales.

   Ya de más mayor empecé a asimilar que los deseos están en el limbo de las esperanzas y las ilusiones; ahí todos juntos y sirviendo de motor para levantarnos todos los días. De todas formas he seguido escribiendo mi carta pero la complemento con la compra de un décimo o dos de lotería, por eso de poner una vela a Dios y otra al diablo y ver si con una ayudita los sueños se pueden realizar. Al menos los materiales, al fin y al cabo algo es algo. Pero tampoco funciona, la Diosa Fortuna me hace el mismo caso que los monarcas y el gordo barbudo. 

   Este año ha coincidido que había elecciones generales en estas fechas tan propicias para pedir y desear. Así que también me volqué -yo siempre hago las cosas con pasión para ver si así salen mejor- ilusionada con mi voto y mi participación. Llena de buenas intenciones para mi país y mis compatriotas participé en estas elecciones. Aunque todavía es pronto para analizar resultados creo que mis deseos tampoco se verán satisfechos en esta ocasión. La Política también hace oídos sordos a mis anhelos.

   Ante este panorama desolador y viendo que mis misivas no llegan al destinatario adecuado he decidido escribir una carta como se hacían antiguamente las instancias, dirigida "A quien corresponda". Ahí va.

A quien corresponda.

   Me gustaría contarle que me he portado bien y he sido una ciudadana ejemplar. He cumplido con mis obligaciones tributarias, he pagado puntualmente todos mis impuestos y no me he retrasado en ninguno de los trámites que la Hacienda Pública me ha pedido. Reconozco que al realizar alguno de estos pagos he protestado un poco -más bien me he acordado de algún miembro familiar del Ministro correspondiente- pero he pagado al fin y al cabo. Me gustaría pedir a cambio que las infraestructuras de mi ciudad, de mi país, funcionen correctamente y que mi dinero no vaya a parar a destinos que no tienen que ver con el servicio público.

   También he sido buena trabajadora, he cumplido mis tareas lo mejor que he sabido y no me he inhibido cuando de arrimar el hombro se ha tratado. En este caso también reconozco que algunas veces he protestado pero más como un ejercicio de relajación. Me gustaría que en reconocimiento a mis desvelos me subieran un poquito el sueldo y que no me despidieran a la mínima de cambio, algo que estoy temiendo desde hace varios años y que me tiene un poco intranquila no permitiéndome conciliar el sueño como es debido. 

   He intentado inculcar en mi hija los valores del respeto, la educación y el amor por el estudio. Me gustaría, y para no quedar como una cándida a ojos de mi descendiente, que ella también sea respetada, que la valoren por lo que hace y que el esfuerzo que realiza para formarse sea recompensado con un trabajo digno, a ser posible dentro de nuestras fronteras.

   Como he sido educada con el prójimo, preocupándome por los problemas de mis vecinos me gustaría que el año que viene la inquilina del primero deje de dar por saco con temas baladíes y que las ayudas por mejoras en el edificio lleguen por fin. También, y siempre pensando en mis vecinos más mayores, que todos estén arropados y acompañados por sus familiares y no sólo por una servidora que es la única a la que se le ocurre preguntar por sus achaques.

   Me gustaría también pedir un poco de cordura para todos mis semejantes, más paciencia y educación, menos egoísmo y más solidaridad, menos mala leche y más sonrisas -aunque la vida no dé muchos motivos para sonreír los demás no tenemos la culpa-, y sobre todo, aunque la cosa está difícil, tomarnos las cosas con humor. Ah, y también paz en el mundo, claro.

   Esperando que esta misiva llegue a las manos adecuadas y deseando que se realicen estos deseos lo más fielmente posible al espíritu de quien los expone, se despide atentamente:

Una ilusa.

22 comentarios:

  1. Sensacional carta Kirke. No se si "a quién corresponda" la recibirá, y si, de recibirla, hará algún caso, pero tus deseos son muy geniales y muy bien expresados. No te servirá de consuelo, pero por si te sientes más acompañada, te diré que de las elecciones tampoco ha resultado lo que yo deseaba y, lo que es peor, no entiendo cómo puede haber resultado lo que ha resultado. Por más que olo pienso, no lo entiendo y las pocas explicaciones que se me ocurren, no me gustan nada y las olvido. En fin, como decía Escarlata O'Hara "Lo pensaré mañana, mañana será otro día"
    Un beso muy fuerte y que "a quién corresponda" te haga el caso que corresponde.

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    1. Saber que comparto contigo muchas esperanzas ya me sirve de mucho, Rosa.
      Esperemos que alguien con el poder para realizar nuestros deseos nos escuche y atienda nuestras peticiones.
      Soñar es fácil.
      Un beso.

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  2. Me ha encantado tu entrada, Kirke, toda. Desde lo que cuentas sobre tu infancia y la navidad(que me recuerda en muchas cosas a lo que pasaba en mi casa) hasta esa fantástica carta, escrita con tanto sentido del humor, y también con dulzura. Espero que "quien corresponda" se porte bien contigo, con tu hija y con toda la gente que te importa. Un beso enorme y sigue soñando, es gratis y a veces funciona.

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    1. Si sigo escribiendo cartas por Navidad es porque, aunque ya estoy algo desencantada, realmente creo que algún día mis sueños se harán realidad. Y si no se hacen reales espero seguir creyéndolo igualmente porque si no qué vida más triste me espera, no?
      Pienso como tú, Chari, soñar es gratis y a veces funciona.
      Que tus sueños también se cumplan. Un beso.

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  3. Qué bonita carta Kirke, ojalá esos " a quien corresponda" hagan lo que toca...
    Me han encantado las imágenes de infancia, parecidas, ese creer en algo...aunque al final en quien toca creer es en uno mismo y en ser auténtico, y mucho me parece que tu ese premio si que lo has conseguido.
    Un saludo guapa.

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    1. Siempre hay que creer en algo. Por lo menos yo lo necesito.
      Al principio dejamos que "otros" se encarguen de hacer el trabajo (los Reyes Magos, Papá Noel) para luego darnos cuenta de que somos nosotros los principales responsables de hacer realidad muchos de nuestros sueños.
      Un abrazo, Conxita.

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  4. Tu carta es buenísima, Suscribo punto por punto todo lo que dices en el recuerdo de tus cartas infantiles y adolescentes. De la carta actual a quién corresponda si estuviera en mi mano, Kirke, yo te traía todo todo, pero me da a mí que no voy a poder y me temo que como ocurría en tu (mi) infancia te (nos) traigan algo inesperado y en esta ocasión a lo mejor no te (nos) va a gustar tanto.
    ¡Que todo se te logre, amiga mía!

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    1. En esas cartas, según van pasando los años, se piden cosas diferentes pero en el fondo subyace el mismo mensaje: queremos que se nos recompense por nuestro esfuerzo.
      Gracias por ser tan generoso y querer darme todo lo que pido, aunque no puedas, la intención es lo que cuenta.
      Un beso y que también se logren tus sueños; por pedir que no quede.

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  5. Espero que tu carta, que hago mía, llegue a las manos adecuadas, a los oídos responsables y a las manos ejecutoras para que tus deseos se cumplan. Lo deseo de todo corazón. Nada mejor para todos que "alguien" se entretuviera en leer la carta y en ponerse manos a la obra. Un beso, princesa.

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    1. Como veo que todos los que estamos comentando desconocemos quién tiene la potestad para atender nuestras peticiones deberíamos hacer un pacto entre nosotros: si alguien se entera a quién corresponde mandar esta carta que nos mande la dirección a todos los demás.
      Un beso, Elisenda.

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  6. Hola! Que gran carta, me encanta como escribes, yo no sería capaz. Seguro que la carta llega a su destino!

    Un saludo!

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    1. Ojalá, Beatriz, llegue a buen puerto. De momento la mando sin señas y con lo atareados que están los carteros por estas fechas....
      Bueno, esperemos que el destinatario sea tan poderoso como para enterarse igualmente.
      Un abrazo.

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  7. A quien corresponda digo que yo prefiero mil veces una sola amiga ilusa que siga soñando con un mundo mejor y que se rebela ante determinados hechos y actitudes,que mil amigos mediocres que se cruzan de brazos y se resignan ante las adversidades que va presentando el día a día.

    Espléndida tu carta,Kirke,para enmarcarla.

    Un beso ❤

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    1. Pues qué suerte tengo si alguien como tú prefiere una amiga ilusa porque eso quiere decir que estoy entre tus amistades.
      En un marco de oro tengo yo tu amistad.
      Un beso enorme, Chelo, y mucho ánimo compañera.

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  8. Preciosa entrada, ese idealismo lo llevas desde la cuna, según parece y seguro que lo has inculcado a tu hija. Es cierto que tiene sus efectos secundarios, porque la realidad es tozuda y las cosas suelen torcerse. Pero creo que las personas idealistas (hablo de un idealismo sin fanatismos, claro) son los motores del cambio, las que hacen que el mundo avance y vaya un poquito mejor. Y si no, al menos hacen la vida más soportable.
    Espero que se cumplan tus deseos. Yo cada vez soy más escueto en esto y me conformo con lo más sencillo: salud y amor, petición que hago extensiva a todas las personas que aprecio o me aprecian.
    Feliz Navidad Kirke y un fuerte abrazo. Y otro tanto a todos los que comentan y se pasan por estos lares.

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    1. No sé si el idealismo hace que el mundo cambio pero sí que ayuda a intentarlo.
      Gracias por tus palabras, Gerardo, espero que tus deseos también se cumplan y que nunca te falte la compañía de los que te hacen feliz.
      Felices Fiestas y gracias por tu siempre bienvenida visita.
      Un abrazo.

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  9. Cuando pedimos es porque creemos que necesitamos algo.
    Hace un par de días escribiendo las felicitaciones para amigos y familiares, mi hijo de 18 años como 18 soles le puso a su abuela: "Que le pidamos al año que entra, lo poco que nos falta" Leí un mensaje muy claro: "No necesitamos mucho para adquirir lo que ya poseemos si queremos: la felicidad.
    Imagínate que pedirían otras personas a las que les falta todo lo que nosotros disfrutamos sin considerarlo extraordinario: el alimento, el agua, el vestido, la sanidad, la justicia, el trabajo, ciertas seguridades y derechos, cultura...¿Tu crees que pedirían cosas superficiales como un ordenador nuevo o un simple libro que para nosotros nos resulta un objeto cotidiano?
    Por ello te trasmito la certeza que lo que debemos aprender no es: A quién pedir si no, que es lo que debemos pedir.
    Y por otro lado quizá tendríamos que entrar en la dinámica de entregar, de dar, de donar, de regalar con generosidad: Nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestros objetos prescindibles, nuestras sonrisas, nuestro ánimo y fuerza. Hacer de nosotros unos reyes Magos creíbles y reales y que, lo que sobradamente podamos aportar para la felicidad de los que nos acompañan por este mundo de ilusiones vanas y promesas incumplidas, vean una alternativa al cambiar el chip de nuestras actitudes.
    Creo sinceramente que el verdadero espíritu navideño que nos tendría que embargar es el del altruismo, la solidaridad y la generosidad.
    De esta forma recibiremos lo que nos falta, que es bien poco, si es que aún no estamos satisfechos con todas nuestras riquezas a veces inmerecidas.
    Besos y abrazos como siempre, para que no te falten, y ¡Animo que de momento tu carta ha sido leída" que ya es mucho más de lo que hacen algunos con los Christmas.

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    1. Claro que se pide lo que no se tiene. El parado pide un trabajo, el enfermo salud, el desahuciado un hogar. Por eso hay que pedir. En la Biblia lo pone: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Además algunas cosas no sólo se piden, hay que exigirlas: justicia, solidaridad, honradez, dignidad. Pero pedir y predicar con el ejemplo.
      Como le comentaba a Juan Carlos en estas cartas a los Reyes Magos, a Papá Noel o a quien corresponda subyace el deseo de ser recompensados porque nos hemos portado bien; queremos que se nos reconozca el esfuerzo. Al menos eso sería lo justo. Hay que ser generosos pero también dignos.
      En cuanto a los deseos materiales creo que son un vehículo para demostrar nuestra generosidad y aquí me refiero al placer de regalar. Yo disfruto buscando ese regalo que le gustará a quien lo va a recibir, pensando cuáles son los gustos del homenajeado, qué le hará ilusión o qué le resultará original e inesperado. Sonrisas, ánimo y tiempo es algo que intento regalar todos los días pero en Navidad lo materializo en un objeto.
      Veo que a ti estas fechas navideñas resaltan tu faceta más generosa, porque eres así de buena persona. A mí en cambio me ponen reivindicativa y en modo combate; ya te dije que el espíritu del señor Scrooge me ronda estos días.

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  10. Me uno a tus deseos y tranqui que ayer tambièn me acordè de la madresita de un funcionario pùblico, tan pùblico como yo.

    YO nunca he sido de enviar cartas, mis papàs fueron bien aguafiestas y me llevaban a elegir mis jueguetes jajaja asìq ue nunca creì en santa ni en los reyes.

    De todas maneras la carta resume todo lo que harìa el mundo, un lugar mejor.

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    1. ¿Te llevaban a elegir los juguetes? Caramba, sí que eran pragmáticos tus padres, sí. Quien sabe, a lo mejor te evitaron sobresaltos porque a mi hija de pequeña no le hacía ninguna gracia que tres desconocidos (los Reyes Magos) entraran en casa; de hecho un año me pidió que pusiera en la carta que dejaran los juguetes en el rellano de la escalera.
      Esperemos que quien corresponda haga que el mundo sea un lugar mejor el año que viene pero por si acaso nosotros pondremos nuestro granito de arena para que eso sea posible. Por aquí decimos: A Dios rogando y con el mazo dando.
      Un beso, Arethusa.

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  11. Me coge tarde la lectura de esta carta (vengo de la reseña que publicaste hoy), y quizá hasta ni recuerdes bien lo que escribiste, pero no quería irme sin decirte que me trabé en su agradable lectura. Tampoco los Reyes Magos, ni el dichoso Papa Noel, me regalaron el resultado electoral que yo había pedido. Esperemos que el dios del verano, seguro que existe alguno, sí me conceda ahora ese deseo. Bueno, que me encantó esa carta completa. Un beso.

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    1. Después de tantas decepciones por parte de los Reyes Magos y de Papá Noel ya no me creo nada de casi nadie y me temo que en esta ocasión, al igual que en la anterior, el resultado electoral no me va a gustar.
      De todas formas buscaré qué deidad o mago está en activo por estas fechas para mandarle esta carta, a lo mejor es más eficaz que los que trabajan en Navidades.
      Un beso, Ángeles, una sorpresa verte por esta entrada tan antigua y al mismo tiempo tan vigente ahora mismo.

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Hada verde:Cursores
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