4 de junio de 2015

Feria del Libro 2015


       Hoy he estado en la Feria del Libro. La visita es para mí toda una tradición ya que es algo que vengo haciendo desde hace más de veinte años.

        Y es que disfruto mucho. El paseo es un auténtico placer. Para empezar el enclave es estupendo, soy una enamorada del parque del Retiro. Es un parque que se encuentra relativamente cerca de mi casa y al que acudo a menudo a pasear la mayoría de las veces, en otras ocasiones a patinar o simplemente a leer sentada en un banco a la sombra de uno de sus árboles centenarios. Por eso que una exposición tan importante como es la Feria del Libro se realice en ese lugar ya es para mí  motivo suficiente para visitarla.

      Pero es que además me gustan los libros y me gusta la gente que lee. Y esto es lo que uno se encuentra al ir a la Feria -en Madrid no hace falta añadir 'del Libro', con solo esa palabra ya sabemos a cual nos referimos- gente curioseando entre los puestos, hojeando ejemplares, hablando con los escritores -que este es otro de los atractivos de este evento, el ver en carne y hueso a los artífices de tantas horas de diversión leyendo- y tomando un refresco para combatir el calor (ese invitado incómodo que siempre está por estas fechas y que este año se está haciendo más notorio que en anteriores convocatorias).

 
      Me gusta el ambiente festivo que se respira, también me gusta escuchar las conversaciones de los visitantes, los comentarios sobre un libro o un autor: 'Esta novela me hizo llorar, tía' '¿Esa es Nativel Preciado? qué rara se la ve, en la tele parece más joven' '¡Mira, Luis Eduardo Aute! qué mayor está, ¿no?', y cosas por el estilo.
   
     Otra de las cosas que me llaman siempre la atención son las largas colas que se organizan cuando un determinado autor firma ejemplares de su obra. Reconozco que tengo entre mis preferencias a algunos escritores que me han emocionado con sus libros -en esta entrada aparecen fotos suyas- pero nunca he sido una mitómana, es decir, me gustan sus obras pero no tengo especial interés en contactar con los autores. No me importaría tomarme un café con ellos y charlar sobre libros -suyos o de otros- pero esperar un montón de tiempo para que te planten un garabato en la primera página de un libro y soltar dos frases de cortesía no me atrae nada, nada. Sobretodo si la espera es larga y con un calor de justicia. Por eso me hace sonreír ver la cara de satisfacción de los sufridos seguidores que tras un buen rato esperando consiguen la tan ansiada firma de su admirado escritor y logran intercambiar un par de comentarios. A mí la afición por un autor no me llega para tanto.

    Este evento se creó para dar a conocer las novedades editoriales del año y estimular las ventas. Creo que se consigue este objetivo pero el público ha hecho de esta exposición un acontecimiento que trasciende lo estrictamente literario. Se convierte en una fiesta, en una feria en el aspecto más lúdico de su significado, en una reunión de amantes de los libros y de la lectura. Para mí es la ocasión perfecta para encontrarme con muchos amigos que no conozco pero que quiero muchísimo: los enamorados de la lectura.

   Hoy ha sido un bonito día porque he estado muy bien acompañada. Hoy he estado en la Feria del Libro.





4 comentarios:

  1. En mi provincia no hacen ferias del libro, siempre hay que ir a la capital para poder participar, cosa que nunca logro por los costos de transporte que no me puedo dar el lujo de pagar. Es genial que en Madrid la realicen en un lugar tan acogedor como un parque y resulta un paraìso para quienes aman la lectura.

    Bonitas fotografìas. Sòlo hay un olor mejor que a libro viejo y es el olor a libro acabadito de comprar jejeje

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  2. La elección del Parque del Retiro como sede para la Feria del Libro es un acierto en toda regla.
    Qué bien has descrito la sensación al tener un libro nuevo en las manos: el olor! Por eso me gusta comprar libros, lo malo es que el ritmo de lectura que llevo no me permite esos excesos, por eso algunos los tomo prestados de la biblioteca y otros los compro por internet en formato digital. El libro electrónico es mucho más 'frío' que el tradicional pero tengo que reconocer que es muchísimo más económico, a este respecto tengo un gran dilema. Algún día escribiré una entrada que trate sobre el libro tradicional y el digital, creo que la polémica estará servida.
    Un beso.

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  3. Kirke, qué bien has descrito la experiencia de pasear por "La Feria"...Por un momento me he visto paseando por allí y sentada también en un banquito leyendo, aunque me distraería mucho el ver la gente pasar.

    Espero tu post sobre el dilema libro tradicional-libro digital. Yo también lo tengo desde que me regalaron una tablet ymi cuñado me dejó compartir una carpeta donde tiene cientos de libros (digitales). Empecé a bajarme libros como una loca, este sí, este también, y éste y éste...y ¿sabes qué? que últimamente si empiezo uno y no me acaba en seguida lo dejo, cosa que antes no hacía nunca porque, como comenté en su momento, soy de continuar leyendo hasta la mitad o más, aunque el libro no me acabe de gustar.
    A ver qué nos dices tú ;-)

    ¡Besos!

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    1. Ay, Chelo, ese es uno de los inconvenientes que tienen los libros digitales, como son más baratos y muy fácil adquirirlos uno se encuentra con una biblioteca muy extensa y, al menos en mi caso, poco selecta con lo que la calidad es muy variada. El saber que tienes tantos libros esperando resta paciencia cuando se lee algo que no acaba de convencer.
      Me ratifico en la idea de escribir una entrada sobre los 'pros' y los 'contras' de los dos formatos y ahí me extenderé más.
      Un beso.

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Hada verde:Cursores
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