5 de julio de 2016

Los pros y los contras



    Un escritor austriaco, Karl Kraus, dijo: “El hombre débil duda antes de tomar una decisión... El hombre fuerte duda una vez que la ha tomado.”  

   No suelo dudar mucho a la hora de tomar decisiones, pero sí es cierto que una vez tomadas me las cuestiono mucho ─sobre todo si han sido desafortunadas─. No creo que eso sea signo de fortaleza, al menos en mi caso; creo que es un signo de precipitación. No me pienso demasiado las cosas y luego pasa lo que pasa.

   Todo esto viene a cuento de que me he puesto a reflexionar sobre los pros y los contras de determinadas actitudes ante la vida y cómo, algunas veces, los resultados obtenidos no tienen nada que ver con lo que uno se imaginaba al iniciar una tarea en concreto. O expresado más castizamente: cuando a uno le sale el tiro por la culata. Alguno puede que, a estas alturas, crea que me estoy refiriendo a las últimas elecciones generales en España. Pues no. El pasado 26J no se cumplieron mis expectativas, pero mi reflexión no va por esos derroteros.

   Creo que algunas premisas se dan por ciertas e incuestionables y nadie pone en duda la aseveración que encierran. Por ejemplo: Hacer ejercicio es sano.

   Casi nadie cuestiona que la actividad física reporta beneficios a la salud. El sistema cardiovascular se fortalece: el corazón bombea mejor y se contribuye a evitar la arteriosclerosis. Además, la grasa acumulada en demasía se moviliza y se quema, y todo funciona a las mil maravillas. A no ser que las circunstancias que rodean la práctica de ese ejercicio físico no sean las adecuadas, y es entonces cuando la cosa se complica y el resultado no es tan bueno como se esperaba.


    Me gusta mucho pasear, sobre todo por la montaña. Dado que la montaña más cercana a mi domicilio se encuentra a 90 km de distancia, si quiero caminar habitualmente, tengo que hacerlo por los alrededores de mi casa. Por cierto, algunas amigas me dicen que por qué no corro en lugar de andar; muy sencillo: porque no tengo prisa.

   De los cuatro kilómetros de este recorrido casi diario, tres discurren por un parque. Como todo parque que se precie tiene árboles, césped, columpios para los niños y gente disfrutando del frescor de la vegetación. 


   Un día que realizaba mi recorrido habitual vi, por el rabillo del ojo, que ‘algo’ salía entre los aligustres situados a mi diestra. Ese ‘algo’ era gris, tenía patas y unas dimensiones que no excedían las de una caja de zapatos. 

   Dicen que el cerebro tarda entre 13 y 80 milisegundos en procesar la captación de una imagen por la retina. Yo creo que mi cerebro anda bajo de ralentí, o mi imaginación es mucho más rápida, porque a ese ‘algo’ yo le di una identidad que no le correspondía. Yo vi una cosa viva, pequeña ─muy pequeña─ y gris saliendo de un matorral y lo primero que me vino a la mente fue: una rata. No sólo me vino a la mente, también me vino a la boca y lo dije en voz alta: ¡una rata! Como, además, llevaba los auriculares puestos con música a un buen volumen, más que decirlo, chillé: ¡UNA RATA! 

   Dicha expresión fue acompañada con un salto que nunca hubiera pensado que fuera capaz de dar. Pero ese improvisado brinco me catapultó contra el árbol que estaba a mi siniestra. El trompazo fue importante y quedé magullada. Resultó que ese ‘algo’ no era una rata sino un perro muy pequeño ─enano─ y además muy feo, dicho sea de paso. 

   Al menos, mi escandalosa manera de asustarme sirvió para que unos jubilados, que estaban cerca jugando a la petanca, me oyeran y acudieran en mi ayuda. La dueña del chucho también me oyó, pero ella se limitó a mirarme con el ceño fruncido. Me imagino que no le gustó que confundiera a su mascota con un roedor.

   El caso es que la aparición de este animalillo me reportó unos gastos importantes en desinfectante para las heridas en el brazo y la pierna izquierdos. Los rasguños perduraron varios días.


   El parque por el que paseo es muy bonito pero tiene, no obstante, un inconveniente. Al lado discurre, en paralelo, una antigua vía de circunvalación. El término "antigua" lo digo por lo de "circunvalación" porque cuando se hizo el proyecto iba a rodear la ciudad, cuando se inició su construcción ya había barrios que quedaban fuera, y ahora es una calle más de la urbe.  A esta vía el ayuntamiento de Madrid se ha empeñado en rebautizarla Avda. de la Paz, pero los madrileños ─muy dados a no hacer ningún caso a lo que nuestros ediles nos recomiendan─ la llamamos M-30. 
  

   La M-30 tiene mucho tráfico y por tanto mucho ruido, menos mal que la mayor parte del parque, por el lado colindante con esta vía, está dotado con enormes mamparas anti-ruido y el sonido de los coches apenas es un rumor. Sin embargo, hay un tramo en el que no hay mamparas ─se quedarían sin presupuesto─ y allí el ruido es muy grande, lo que se traduce en que sólo se escucha el ruido de los coches. No se puede oír nada más. Ni siquiera el motor de un camión de bomberos detrás de ti.

   Una mañana, iba paseando con mi marido por la zona donde hay tanto ruido. Por el trayecto, habíamos observado las tareas de limpieza que los operarios de mantenimiento estaban realizando, para retirar las ramas que la tormenta del día anterior había tronchado. Para poder talar algunas de estas ramas los trabajadores del parque necesitaron la ayuda de los bomberos.

   Cuando terminaron con la retirada de las ramas, los bomberos se dispusieron a salir del parque. Para ello utilizaron la senda por la que íbamos mi compañero y yo. Iban detrás de nosotros, muy despacito, y ─supongo─ esperando a que nos apartáramos. Pero nosotros no sabíamos que estaban detrás por el ruido que llegaba de la avenida dichosa. A todo esto, llegamos al final del parque y decidimos dar media vuelta, de regreso al punto de partida. Fue entonces cuando me topé de bruces –apenas dos metros de distancia─ con el camión. Aquí, una vez más, chillé y pegué un brinco. Afortunadamente, no había ningún árbol contra el que estrellarme, pero el susto me valió una buena taquicardia durante varios minutos.

   Si el brinco y el chillido no tuvieron consecuencias fatales al menos sirvió de divertimento a los ocupantes del camión porque empezaron a reírse a carcajadas. Cuando se incorporaron a la ruidosa M-30 seguían riéndose, mientras que yo aún tenía el pulso acelerado.

   Caminar me parece un hábito saludable y por eso realizo caminatas casi a diario ─especialmente ahora que hace buen tiempo─. Sin embargo, y a la luz de estas experiencias negativas, empiezo a pensar si no estaré equivocada. Dado que en ocasiones, como las que he relatado, llegué a casa en peores condiciones que cuando salí, me entran dudas y me pregunto si eso de hacer ejercicio es tan sano como dicen.






26 comentarios:

  1. Siempre he dicho que el ejercicio no es sano y ahí tienes la/s prueba/s.
    Los alumnos están todo el día con muletas y casas raras. Esguinces, torceduras, luxaciones, roturas, contracturas... y todo por el deporte. Ahora tú te descalabras y yo me muero de risa leyéndote lo cual es mucho más sano 6 sin moverme de la silla.
    Muy buena la entrada, Kirke 6 muy divertida.
    Un beso.

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    1. Quizás sería adecuado dejar claro que los beneficios de la actividad física son evidentes, lo que ocurre es que, a veces, hay daños colaterales.
      Todo en esta vida tiene un riesgo y es algo que hay que asumir. Aunque si a este riesgo le añadimos la mala suerte que siempre me acompaña, creo que la desgracia está servida, también te lo digo.
      Me alegro que te hayas divertido, esa era la intención.
      Un besote, guapa.

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  2. Jajajaj, te comprendo.
    A mí me pasan muchas cosas así, lo de la rata no porque no me da miedo ningún bicho y por eso no me asusto, pero por frenazos inoportunos, por gente que sale de sopetón de sitios raros y cosas así me he llevado mis caídas y mis sustos. Yo llevo una seman...el viernes fui a ver a mis hijos actuar y al levantarme metí el tacón en el asa del bolso que tenía en el suelo y cas me mato, el sábado fui a una feria de Satr wars y al salir de una peli antes de que encendieran la luz, y por no encender el móvil para no molestar me tragué un escalón y caí a la larga. Ese día se me cayó el móvil y tuve que recuperarlo por toda la feria y ayer mi madre sin querer me lo tiró y ahora estoy sin móvil...y la semana acaba de empezar.
    Jajajaja, por cierto, entiendo a la dueña del perro, para los dueños nuestros bichitos son preciosos, jejeje.
    Un besito y feliz martes!!!!! Me he reído mucho.

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    1. Gema, en vista de los percances que estás teniendo te recomiendo que no salgas de casa estos días, al menos si no es imprescindible, jajaja.
      Sé que para los dueños sus mascotas son preciosas, pero te aseguro que ese perro era muy feo, seguramente que también muy cariñoso y una ricura para estar con él, pero feo.
      Lo dicho, cuídate, me dejas preocupada.
      Un besote.

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  3. Hola kirke,
    Entiendo tu desconcierto y agobio ante tales imprevistos, más en zonas verdes de una ciudad como Madrid, la más grande y tóxica en España (que sepas que viví un año y medio allí y me encanta, vaya por delante). También sabemos que no siempre se tienen en cuenta las necesidades de los viandantes por parte de los políticos locales y el Ayuntamiento, (ahora espero que haya cambiado eso)puesto que existen prioridades no siempre acordes con los intereses populares.
    Sin embargo, he de decir que a mí el deporte me ha salvado de muchas cosas, de la depresión, por ejemplo. El cuerpo y la mente van ligados inexorablemente, por ello te animo a que sigas con tus caminatas. Eso sí, no hay más remedio que tener cuidado en las principales ciudades y anexos urbanos, porque ya se sabe que hay que asumir ciertos riesgos a según qué horas y lugares. La gente insolidaria, pues...que les den, amiga. A esos del camión espero que no tengan que vérselas en un susto semejante. Dios no lo quiera porque se pasa mal.
    No te preocupes por las vicisitudes que siempre estarán ahi, disfruta de la naturaleza. Para los que vivimos en la ciudad sobre todo, es un privilegio. Por eso apoyo el post pero te digo en positivo que no abandones la práctica del deporte en sí misma. O los paseos.
    Me ha gustado mucho leerte y me solidarizo contigo. Más si las situaciones que relatas están ambientadas en Madrid, es que me encantó cuando estuve viviendo con quince años cerca del Retiro y después en Argüelles, concretamente en Guzmán el Bueno.
    Un besito, amiga.

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    1. Pierde cuidado, Marisa, a pesar de todo sigo yendo a caminar. De vez en cuando cojo la bicicleta y también suelo patinar (para esta actividad me voy al Retiro, que no me pilla excesivamente lejos de casa tampoco). Me gusta el deporte, aunque con los años me lo voy tomando con más tranquilidad.
      En descargo de los bomberos del camión, debo aclarar que se rieron mucho pero me hicieron gestos de disculpa.
      En cuanto al nuevo ayuntamiento de Madrid yo también tengo puestas muchas esperanzas y, aunque se respira un aire de renovación, aún hay muchas cosas que cambiar y los resultados se ven con cuentagotas.
      De todas formas, yo tengo mucha moral y aunque me pasen estas cosas no me arredro y persisto.
      Gracias por tu visita y tus palabras, Marisa, un beso grande.

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  4. Hola Kirke,
    El relato puede dar motivo a ciertas sonrisas, pero la verdad que te entiendo porque llevarse esos sustos no es nada grato. Es cierto que la mente condiciona mucho a la hora de tomarse las cosas con más o menos filosofía y que los acontecimientos se pueden volver mucho más peligrosos si perdemos los nervios y nos descontrolamos antes de tiempo, de ahí que hayas tenido que caerte o sufrir esas malas experiencias, cosa que lamento y viendo que te cuesta tener esa sangre fría, mejor sería que te replanteases tus actividades al aire libre, porque está claro que ni en un parque público ya se puede pasear tranquilamente. Puedes hacer ejercicio en un gimnasio, en una piscina, en un centro deportivo o en otro tipo de centros privados, supongo que ahí tendrás otro ambiente más normal, por llamarlo de alguna manera y no te prives de hacer algo que te guste.

    Un beso.

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    1. A pesar de los "peligros" del exterior prefiero hacer ejercicio al aire libre. Los gimnasios me agobian y no me gusta seguir las pautas del monitor de turno, aunque ellos siempre saben qué tipo de ejercicio conviene más.
      El que me asuste con facilidad puede ser debido a que suelo ensimismarme con cualquier cosa y no estoy al tanto de lo que pasa a mi alrededor. Mientras ando y escucho música voy pensando en mis cosas y no presto atención a lo que me rodea, como un chucho saliendo entre los matorrales. Qué se le va a hacer.
      Como le digo a Marisa, seguiré caminando, con perros enanos y camiones de bomberos incluidos.
      Un besote.

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  5. Yo humildemente pienso que todas las generalizaciones, Kirke, encierran una mentira, sean del autor que sean. Tranquilamente cualquier cristiano o cristiana puede encontrar la muerte en una simple caminata en pos de la buena salud, estoy de acuerdo contigo, y tus ejemplos son más que válidos. En ese respecto tengo los propios, pero no quiero darte la lata, tan sólo la razón. Sepas simplemente que no eres la única mujer que ha pegado gritos desaforados con los auriculares puestos al ver una cosa moviéndose en medio de una plácida caminata bucólica al pensar que de una rata se trataba, para terminar de bruces en el suelo, a ver si eso te hace sentir un poco menos sola, mujer.
    Me encanta cómo les explicas a tus amigas por qué eliges caminar y no correr: no podría sentirme más identificada con tu falta de prisa ;)!

    Muy buena reflexión!!!

    Un beso.

    Fer

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    1. Es un consuelo saber que los sobresaltos no sólo me los llevo yo. Reconozco que soy bastante asustadiza por no ir pendiente de mi entorno.
      Tengo amigos que hacían footing cuando eran jóvenes y ahora se han pasado a las caminatas para preservar las rodillas. A mí nunca me ha gustado correr, ni de joven. Yo sólo corro cuando pierdo el bus.
      Gracias por tu comentario, Fer.
      Un beso.

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  6. Muy bueno, me he reído un montón con el perro-rata y la cara de la dueña y es que hacer deporte muchas veces es un ejercicio de alto riesgo, jajaja sino solo se tiene que mirar a muchos runners que llevan unas caras de agobio absoluto que asusta.

    Yo soy andarina, me encanta caminar, camino mucho por la ciudad, de hecho durante años he ido a trabajar desde casa andando y era un gusto porque combinaba la música (para no oír los coches) con descubrir edificios preciosos de mi ciudad que de otra manera me pasaban desapercibidos.

    Creo que el deporte ayuda a desestresar y en muchos momentos, a relativizar las cosas, a dejar atrás preocupaciones y agobios, será porque se producen muchas endorfinas y nos hace sentimos muy bien. Al menos eso dicen.
    Un beso guapa

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    1. No sé si son las endorfinas liberadas o el agotamiento físico, pero después de hacer deporte uno se siente mucho mejor; cansado pero relajado.
      Cuando no tengo demasiada prisa aprovecho para ir caminando un buen trecho desde el trabajo a casa (no todo porque tardaría muchísimo en llegar) y es cierto que me sorprendo viendo edificios preciosos o rincones con jardines en los que nunca me había fijado.
      Seguiré dando mis caminatas y si me pasan más cosas os las contaré.
      Un besote, Conxita.

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  7. Pranctiqué boxeo entre septiembre de 2011 y junio de 2014. Llegué a ir de lunes a viernes a la salida del trabajo (trabajo de noche). La verdad que me sentía ágil, fuerte, estaba muy bien de ánimo. Aunque, si me hubiesen noqueado en algunas de las guanteadas, seguramente me sentiría como vos, ja.
    Saludos.

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    1. El boxeo sí que es un deporte de riesgo. Las trompadas las tienes aseguradas, desde luego.
      Que me peguen, aunque yo también pueda devolver los puñetazos, es algo que me atrae menos todavía que correr, jajaja.
      El deporte que se elija lo que tiene que conseguir es que guste y deje sensación de bienestar, ni más ni menos.
      Un saludo.

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  8. Recuerda: cuando salgas a pasear, que no se te olvide llevarte las gafas. Mira que confundir a un pobre perrito con una rata? Jaja. Si te soy sincera, el deporte y yo somos totalmente incompatibles (solo practico pilates). Si alguna vez quiero salir a andar tengo que hacerlo dando vueltas a mi barrio, y eso me aburre una barbaridad porque veo lo mismo una y otra vez (de hacer senderismo huyo, porque me aterran los bichos que puedan cruzarse en mi camino). Besos

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    1. Las gafas que uso son de cerca, y aunque el perro era muy pequeño creo que no me hubieran servido de nada si las hubiera llevado puestas, jajaja.
      Anímate a hacer algo de ejercicio, con moderación, porque a pesar de mis experiencias sí es bueno.
      Un besote.

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  9. Yo también soy de los que prefiera más andar que correr, pues, como tú, no tengo prisa para llegar a ninguna parte, jeje
    Yo sí vivo muy cerca del monte y suelo ir con mi perro, pues por los parques y jardines no puedo dejarlo suelto.
    Cierto es que si no nos moviéramos de casa no sufriríamos ningún percance como los que comentas -muy divertidos, por cierto- pero nuestra salud se resentiría y, sobre todo, no tendríamos ninguna anécdota que contar.
    Yo di una vez un salto parecido al tuyo pero no era un chucho pequeñajo lo que lo provocó sino una serpiente que osó atravesar el sendero justo delante de mí sin previo aviso. Ella siguió su camino tan tranquila y yo ya no dejé de mirar a diestra y siniestra por si tenía compañía.
    Un abrazo.

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    1. Envidio tu cercanía del monte. Pasear rodeado de Naturaleza es una gozada.
      También es cierto que los bichos que te pueden salir al paso son más peligrosos. Me sale a mí una serpiente y además de chillar y saltar me hubiera dado un infarto. Madre mía.
      Estoy contigo que hacer ejercicio es sano y necesario, se mire como se mire, y a pesar de los inconvenientes que puedan surgir. Hay más beneficios que perjuicios, las cosas como son.
      Un abrazo, Josep.

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  10. Hola Kirke, gracias por esta reflexiva mañana, que aunque no te lo creas ha sido. Deporte sí!!! jeje, sino que haríamos algunas con estos traseros y esta circulación? Me he divertido, me gusta mucho como vas narrando los acontecimientos: la decisión, lugar de deporte, "rata", bomberos, ruído, pues si en el fondo hay que "moverse" como sea, todo lo que te encuentres será un aliciente más añadido al ejercicio, "mente despierta, cuerpo a tope" Un abrazo mañanero

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    1. Estoy completamente de acuerdo contigo, Eme, hay que moverse porque el sedentarismo no es bueno. Hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada es la base para un buen estado de salud.
      Esta reflexión humorística es sólo una manera de encarar los inconvenientes que se presentan cuando no todo se desarrolla de la manera que esperamos. Pero los inconvenientes no deben ser nunca un impedimento para seguir insistiendo.
      Un abrazo, guapa.

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  11. Kirke lo que te pasa a ti nos puede pasar a cualquiera en un lugar donde hay matojos. Que aparezca un bichito es lo más común , pero que se apareciera un perro feo jajjaa que susto. No se parecía a su dueñas ? dicen que todos nos parecemos a nuestro perrito. Es broma pasear es muy bueno para la salud y deberíamos caminar cada día por lo menos media hora. Yo en diario voy y vuelvo de mi trabajo andando y cuando tengo fiesta y hace buen tiempo salgo con zapatillas a caminar. Aquí enseguida tenemos el monte y nos rodea en parte unos paseos para caminar. Y si hace buen tiempo vamos a rutas fáciles de hacer bien por el campo llano o por la playa. Un abrazo

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    1. Pasear por el monte o la playa es todo un lujo. Si además de caminar se puede disfrutar de un bonito paisaje, el placer es mayor.
      A la dueña yo no la vi tan fea como al perro, la vi mosqueada conmigo, pero a lo mejor fue solo una impresión mía ;)
      Un beso.

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  12. El deporte como toda actividad física tiene sus pros y sus contras. Como aficionado a la bici de montaña doy fe que es divertida, un medio de desfogar energías negativas y recolocar los chakras; esto no excluye alguna que otra caída de vez en cuando con sus consecuencias dolorosas en el cuerpo y en el orgullo.
    Pero prefiero mantener un cuerpo sano que incluya una mente sana, a estarme sentado delante de la tele viendo programas basura ¡Esto si que puede ser altamente perjudicial y tóxico.
    Besos

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    1. El deporte tiene pros y contras pero el no hacerlo sólo tiene contras, qué duda cabe.
      A pesar de los posibles inconvenientes seguiré practicando ejercicio, es mucho peor no hacerlo.
      Un beso.

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  13. VOy leyendo el inicio del post y pienso en lo relajante que ha de ser ese paseo por tan hermoso lugar y luego pones la fotografìa de la calle y no lo puedo creer. Me imagino el ruido, sì, debe ser una contradicciòn para los sentidos ver tanta naturaleza y escuchar en cambio, el bulllicio de la urbe.


    Entiendo mejor lo de la mùsica alta. Y què mal por los raspones. Yo apenas salga de vacaciones, empezarè a hacer algo de ejercicio y pienso tambièn caminar, no correr. TU motivo me lo copio pues tampoco tengo prisa, pero a eso añado que mis rodillas y tobillos resienten mi peso y la dieta es algo que debo considerar por salud.

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    1. A pesar de esa gran vía llena de coches, el parque tiene zonas en completo silencio, pues es muy grande y en la parte alejada de la calzada no se nota el tráfico.
      En cuando a lo que dices de la dieta es muy importante. El ejercicio físico si no va acompañado de una dieta sana, no sirve de nada. Y la dieta si no va acompañada de actividad física tampoco.
      Un beso.

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Hada verde:Cursores
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