1 de septiembre de 2015

Rosalía de Castro


   Fiel a mi promesa de dedicar una entrada al mes a la poesía aquí viene la segunda entrega. En esta ocasión se trata de una mujer: Rosalía de Castro.

  La poesía de esta autora está cargada de melancolía, de tristeza, de saudade. Quizás para entender mejor su forma de escribir habría que contar algo de su biografía.

   Rosalía nació en 1837 en los aledaños de Santiago de Compostela. Fue hija natural de un sacerdote, algo que la marcó y que posiblemente dejó una impronta en su obra. Su infancia se desarrolló en una zona rural gallega lo que le hizo contactar con el campesinado y ser consciente de la dureza de la vida del campesino. Con casi 20 años se traslada a Madrid y allí su vida social se desenvuelve en círculos intelectuales. Se casa con el escritor Manuel Murguía que la apoya y anima a publicar sus poemas -algo muy inusual pues el papel de la mujer en aquella época era muy poco relevante y sobretodo en el mundo de las letras- con lo que su obra empieza a ser conocida. Por razones laborales su marido tiene que ausentarse largos periodos dejándola sola. Tiene varios hijos y dos de ellos mueren a temprana edad. Además su salud siempre fue muy frágil. Todo esto quizás marcó la personalidad de esta poetisa que siempre mostró un carácter muy reservado. En sus poemas la tristeza, el pesimismo y el sufrimiento son casi una constante. Finalmente murió a la edad de 48 años en Padrón.
   Dicen que momentos antes de morir inhaló el aroma de unos pensamientos (su flor preferida) y que le dijo a su hija "abre la ventana que quiero ver el mar" algo extraño porque en Padrón no hay mar, si a esto le añadimos que a Rosalía siempre le tentó el mar como una vía de suicidio sus últimas palabras se muestran enigmáticas.



   El que una mujer en la segunda mitad del siglo XIX fuera reconocida como escritora ya era algo muy poco habitual pero es que además escribió en su lengua materna: el gallego. Por aquel entonces el castellano era el idioma de las clases pudientes y sólo la población de menor nivel cultural en Galicia hablaba gallego. Sin embargo ella con su obra reivindicó su identidad y ahora se la considera un icono por aquellos lares.

   Mi madre también nació muy cerca de Santiago de Compostela. He pasado muchos veranos en Galicia. Crecí viendo los montes verdes que la caracterizan, la bruma de los atardeceres y la lluvia que es un habitante más de aquellas tierras. Todo invita a la melancolía en muchas ocasiones. Por eso quizás me atraen tanto algunos de sus poemas, porque entiendo esa tristeza y entiendo muchos de los sentimientos que expresa al referirse a esos paisajes tan queridos para mí.

  El poema que he elegido es uno de los más conocidos, Negra sombra. Pertenece al poemario Follas Novas y lo he seleccionado porque creo que refleja muy bien la saudade característica de Rosalía, esa sombra que nunca la abandonó. 
   Es una traducción al castellano del gallego inicial. La versión original -para mí mucho mejor pues creo que algunas palabras en gallego suenan más melancólicas que en español- se puede disfrutar en el vídeo que viene después: la canción versionada por Carlos Núñez y Luz Casal.

Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,
al pié de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.

Cuando imagino que te has ido,
en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.

Si cantan, eres tú que cantas,
si lloran, eres tú que lloras,
y eres el murmullo del río
y eres la noche y eres la aurora.

En todo estás y tú eres todo,
para mí y en mí misma moras,
ni me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.

Rosalía de Castro (1837-1885)




    
   Espero que también hayáis quedado asombrados con el sentimiento y la belleza que anidan en este poema.

Kirke  




8 comentarios:

  1. Hola! No me gusta mucho la poesía aunque reconozco que Rosalia es muy buena en lo suyo.

    Un saludo!

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    1. Esa melancolía es muy acorde al paisaje en el que vivió la mayor parte de su vida así que la letra de sus poemas cuadra mucho.
      Un beso

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  2. Pues se me han salido dos làgrimas con el poema, hermoso, no pude evitar pensar en ella escribièndolo pensando en sus dos hijos fallecidos. Sentì su tristeza. Muriò muy joven y sì que es extraña su ùltima solicitud, pero la entiendo completamente.

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    1. Rosalía fue quizás una mujer muy de su época en cuanto a la melancolía (depresión la definiríamos hoy) que padeció desde siempre. . Tiene otras poesías cuando murió su madre y la verdad es que son tristísimos, hay una desesperanza muy honda.
      Sus poemas no son más que el reflejo de su estado de ánimo

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  3. Quiero dejar aquí constancia de mi amor por las regiones del norte de España. La gente gallega en particular siempre se caracterizaron por su amor a la tierra, a pesar de los sacrificios que les suponía su cuidado y cultivo.
    Los bosques (Que ahora queman los desalmados) las lluvias que riegan y hacen manar fuentes y manantiales que tanto inspiración dieron a esta mujer. La niebla y la sombra de estas tierras maravillosas que heredaron de alguna manera, la cultura y las formas de otro pueblo de místico carácter y espíritu batallador: Los Celtas.
    Esta poetisa, es todo un referente de esa lengua suave y acariciadora; sus poemas un canto perenne a la melancolía y desespero del que se encuentra lejos o teme alejarse del terruño.
    Dejo estas palabras que como panegírico escribió un día esta mujer de un tiempo, donde "ellas" no contaban mucho. Ellas nos darán una idea de lo mucho que tenían que decir.
    Un abrazo Kirke y gracias por presentarnos a una de las grandes.(Y un recuerdo a su marido que la dejó expresarse y dar a conocer esa riqueza interior)

    ¡ Oh, no quiero ceñirme a las reglas del arte ! Mis pensamientos son vagabundos, mi imaginación errante y mi alma sólo se satisface de impresiones.

    Jamás ha dominado en mi alma la esperanza de la gloria, ni he soñado nunca con laureles que oprimiesen mi frente. Sólo cantos de independencia y libertad han balbucido mis labios, aunque alrededor hubiese sentido, desde la cuna ya, el ruido de las cadenas que debían aprisionarme para siempre, porque el patrimonio de la mujer son los grillos de la esclavitud.

    Yo, sin embargo, soy libre, libre como los pájaros, como las brisas; como los árboles en el desierto y el pirata en la mar.

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    1. Caramba, Francisco, estoy por copiar tu comentario y ponerlo de anexo a la entrada porque sería un complemento muy bueno.
      Desde luego Rosalía fue excepcional en muchas cosas pero tenía una sensibilidad que quizás jugó en contra suya pues creo que la hizo sufrir mucho aunque eso supuso que escribiera cosas tan bonitas como las que tu has reproducido en tu comentario.

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  4. Una entrada estupenda, Kirke. Confieso que la poesía no está entre mis géneros favoritos, pero en este caso me ha llegado. Quizás porque me has puesto en antecedentes con tu esmerada introducción, quizás porque Rosalía es única :))

    Hoy he aprendido cosas que no sabía, así que gracias!!

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    1. Encantada de contribuir para que Rosalía se conozca y se lea aunque el mérito es sólo de ella, como bien comentas Rosalía es única.
      Un beso y gracias a ti por pasarte por aquí y comentar.

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Hada verde:Cursores
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