26 de noviembre de 2013

Legado en los huesos


   
      
   Segunda entrega de la Trilogía de Baztán. La inspectora Salazar se adentra en una nueva investigación, o quizás no tan nueva puesto que varios elementos de la trama de la primera novela, El guardián invisible, vuelven a aparecer aquí y enigmas que parecían ya solucionados resulta que no lo están tanto.

   Otra vez se mezclan dos historias, la de la vida privada de la inspectora y la que versa sobre la investigación de unos crímenes aparentemente inconexos pero que tienen un inductor común. Y otra vez el pasado/presente de la vida de la protagonista está directamente relacionado con las pesquisas de los crímenes. Todo esto me hizo tener una desagradable sensación de 'más de lo mismo'.

   La historia policíaca pura y dura está muy bien, aunque, como ya he citado anteriormente, retoma temas del primer libro que se supone (o yo al menos lo supuse) ya estaban finiquitados. Quizás la parte sobrenatural que se atisba en la primera novela aquí es más acusada proporcionando un toque extra de genialidad y que a mí es lo que más me ha gustado.

   El ritmo inicial es algo lento con inclusión de detalles que me hicieron la lectura algo aburrida: la preocupación de si va a llegar o no a darle la toma a su recién nacido o el flirteo entre la inspectora y un juez no sólo no me han parecido interesantes sino que me han resultado pesados y ñoños. Sin embargo poco a poco la acción va incrementándose llegando a un final no apto para cardíacos.

   Lo que queda mucho más claro es que el auténtico final vendrá en el tercer libro (eso espero porque tengo cierta animadversión hacia las trilogías que se convierten en tetralogías, pentalogías o mucho más), así que habrá que tener paciencia y esperar.

 

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Hada verde:Cursores
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