24 de febrero de 2015

La navaja inglesa

        Corre el año 1780 y un suceso sacude al pueblo de Madrid: un niño de 15 años es asesinado y castrado, además sus testículos aparecen enterrados en el emplazamiento de un monumento en construcción: la fuente de Cibeles.

  Con este arranque se desarrolla una novela con una gran cantidad de elementos. Al hilo de unos asesinatos -que tienen de ritual el que todos los cadáveres se hallan sin sus atributos masculinos- se nos describe un Madrid que, por obra de Carlos III, se está transformando en una gran capital. Las obras que emprende este monarca a lo largo del Eje del Prado incluyen la colocación de una fuente dedicada a una diosa frigia, la diosa Cibeles. Y ella es el núcleo de toda la trama; sus ancestrales rituales cuando era adorada primero en Anatolia y luego en Roma, todas las deidades relacionadas con ella y su poder como Madre Tierra se explican minuciosamente para entender todo lo que ocurre después. Para mí, ella es la protagonista, la que provoca y preside todo el argumento "la Gran Madre que revolotea y enreda como sólo las grandes madres saben hacer cuando algo les interesa".

    En principio cabría esperar una novela de corte policial e histórico, pero además también se la cataloga como erótica y es que se describen escenas de sexo -donde hay para todos los gustos porque son bastantes y muy variadas-.  Menos mal que desconocía esta última clasificación cuando inicié la lectura porque dada la calidad de otras obras incluidas en este género hubiera huido de ella como del infierno. Pero no, afortunadamente esta novela no tiene sombras, todo lo contrario, está llena de luces, las que iluminaron la Ilustración en el siglo XVIII porque el estilo narrativo es extraordinario, con locuciones muy elaboradas -yo diría que barrocas- que me hicieron visitar el diccionario con frecuencia. No obstante la lectura es muy agradable y entretenida ya que también podemos disfrutar de la ironía y el gracejo del Madrid más castizo con expresiones muy divertidas.

    Una novela con la que se puede gozar de muchas maneras: con las pesquisas sobre los asesinatos, con los proyectos urbanísticos que cambian  Madrid, con la mitología que rodea a la diosa Cibeles, con las costumbres cortesanas y populares en el s. XVIII, con los encuentros eróticos que se producen entre algunos personajes y/o con la lectura en sí.

    El placer está servido: a disfrutar.

Kirke  



4 comentarios:

  1. Pues se ve una narración muy completita. Últimamente, te confieso, tengo la novela histórica, y mira que me gusta, un poco abandonado. De todos modos, tomo nota.
    Besines,

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  2. Yo suelo leer casi siempre novela histórica porque al situarme en otra época me parece que la evasión es mayor. Eso sí, de vez en cuando 'me vengo a la actual' para no despegar demasiado los pies del suelo. Un placer verte por aquí. Un beso

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  3. Entre las pendientes.
    Soy como tú, lector asiduo de este tipo de género, a si que tarde o temprano pasará por mis manos.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Si te decides a leerla estoy segura de que te gustará. Es una novela muy buena. Bss

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Hada verde:Cursores
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