5 de mayo de 2018

"La vida escondida entre los libros"-Stephanie Butland


Loveday trabaja en una librería de viejo, o como se llama ahora, de libros de segunda mano. Es poco social, la gente no le gusta, prefiere la compañía de los libros. Rodeada de esos silenciosos y leales compañeros de trabajo se siente cómoda.

Loveday lleva tatuadas las primeras frases de algunas novelas(*). Esas primeras frases le recuerdan que las primeras líneas no definen las últimas páginas de una vida real, al igual que ocurre con las historias que cuentan. El comienzo no marca ni condiciona el final, o ese es el conjuro que la protagonista quiere mantener.


Porque Loveday tuvo al principio de su vida un pasado que la marcó, que la condiciona en el presente y que puede que le estropee el futuro; ella quiere combatirlo, pero no lo consigue. Su actitud puede parecer independencia y autosuficiencia pero en realidad es un ser desvalido y vulnerable que se escuda en el aislamiento.

En su pasado se esconde una familia rota por un hecho dramático –que no desvelaré para no reventar el argumento- y que flota en toda la novela.


Con saltos a la infancia de Loveday el lector va conociendo ese pasado que tanto la marcó y que explica su comportamiento en el presente.

Loveday ha tenido un romance con Rob, un tipo con problemas mentales que intenta controlarla y que la acosa cuando ella rompe la relación. En su vida aparece Nathan, un joven amante de la poesía que intenta acercarse a ella sin mucho éxito pues Loveday prefiere seguir la máxima ‘más vale sola, que mal acompañada’ ante un mundo que se le presenta hostil y que le impide ser feliz.  


Por más que Loveday intenta esconder su pasado para borrar la tristeza que le supone evocarlo, hay alguien que quiere hacérselo recordar cuando empieza a recibir antiguos libros que pertenecieron a sus padres, que corresponden a ese pasado amargo.



La novela habla del amor a los libros, del refugio que supone la lectura para muchas personas, pues la evasión que proporciona ayuda a escapar de una realidad incómoda e infeliz. En el escenario principal, la librería de viejo, se dan las condiciones ideales para hacer algunas reflexiones muy acertadas sobre temas literarios, como los best-sellers, o las colecciones de libros.

“¿Quién necesita tantos millones de ejemplares del Código da Vinci quince años después?”
“¿Qué sentido tiene poseer un libro que no vas a leer?”

Sin embargo, para mí el tema principal es el maltrato, la violencia de género. Me resulta muy difícil plasmar lo que ha significado esta novela sin desvelar cosas que se averiguan bien mediada la lectura pero que suponen el mayor valor del libro, por lo que pido disculpas si de aquí en adelante esta reseña puede tener algo de destripe. Aunque, también aviso, que ese pasado se adivina fácilmente mucho antes de ser revelado de forma clara.



Con una habilidad asombrosa, la escritora describe muy bien cómo un maltratador manipula a su víctima, cómo -escudándose en una relación de (falso) amor- el violento hace sentir culpable a quien sufre su violencia, cómo la víctima se hace a sí misma victimario, y cómo una niña de nueve años se escuda en los momentos de (falsa) felicidad para borrar todos los otros momentos, los de los golpes, los de los llantos, los del sufrimiento.



Cuando la realidad no nos gusta nos creamos un mundo a medida y pensamos que ese es el de verdad. Eso es lo que hace Loveday para sobrevivir y se ayuda de sus amigos los libros para conseguirlo. Pero también cuenta con otros amigos de carne y hueso, como su propio jefe, Archie, un personaje entrañable donde los haya y con una filosofía de vida realmente admirable. 

Esta es otra novela que va de más a menos. Casi toda la lectura es muy dura, debido al tema del maltrato que subyace. Además, muestra escenas sin paliativos, en toda su crudeza. Pero el desenlace, y de manera sorprendente, es edulcorado y con un final Disney que no me gustó. Toda la dureza que se nota en algunos pasajes se diluye al final, para terminar de manera folletinesca, como si se tratara de un telefilm de sobremesa dominguera. ¡Qué rabia!



No tengo nada en contra de los finales felices, pero creo que hay maneras de terminar bien una historia sin necesidad de que los chorretones de azúcar rezumen por todas partes, sin que se fuerce la situación hasta límites que resultan increíbles. Sé que la vida a veces se porta bien con la gente, pero dentro de un orden.

En resumen, un libro bastante bueno, con una muy buena exposición de lo que supone la violencia de género y cómo se vive y marca a la víctima. Un libro muy recomendable a pesar de un final que le resta puntos pero que se puede soslayar porque todo lo anterior es muy valioso.

“Pensé en todas las historias que empiezan así, con algo inesperado en un día de lo más corriente.”



 (*) Las frases que aparecen en las imágenes corresponden a los inicios de las novelas que Loveday se ha tatuado.







24 comentarios:

  1. Pues no sé si animarme. Lo del final tan azucarado me echa para atrás; el sumar un nuevo libro a mis pendientes, ahora que quiero revisar la lista y poner en cabeza libros más clásicos, también me disuade. Bueno, ahí queda por si el azar me lo pone delante.
    Un beso.

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    1. Hola, Rosa.
      Ese final es un punto negativo, aunque todo lo que va antes es muy bueno. Yo me he limitado a avisar, luego que cada uno decida qué hacer.
      Releer clásicos también está en mi cabeza, y estoy alternando lecturas novedosas (e inciertas) con otras más seguras.
      Un besote, guapa.

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  2. cuanto dejas en cada letra de lo que vas escribiendo y marcando asi el camino de tu entendimiento
    Siempre es un placer el
    leerter

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    1. Hola, Recomenzar.
      Gracias por ese bonito pareado.
      Un beso.

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  3. Hola Kirke, es más habitual de lo que parece o al menos esa es la impresión que yo tengo que en demasiadas ocasiones las novelas o películas van de más a menos, justo lo contrario de lo que debería suceder. Aún con todo, creo que en su conjunto y según señalas es un libro que puede merecer la pena. Me gusta mucho la frase que has escrito y que dice que cuando la realidad no nos gusta, nos creamos un mundo a nuestra medida. Por todo ello, te felicito por una reseña muy coherente y bien redactada. Un abrazo.

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    1. Hola, Miguel.
      Ahora que estoy asistiendo a un curso de escritura tengo más presente algo que antes, como simple "usuaria" de libros no me daba cuenta pero percibía igualmente, y es que una historia debe alcanzar un clímax pero no demasiado pronto, porque entonces todo lo que viene después es "cuesta abajo" y si ese descenso comienza muy pronto la sensación final es decepcionante.
      Creo que esto es lo que pasa en algunas novelas y películas, que los inicios son impactantes, muy fuertes, como si el escritor/director echara toda la carne en el asador al principio y luego la cosa va decayendo.
      El crear un mundo a su medida es la herramienta que la protagonista utiliza para huir de su pasado y de sus miedos, el problema es que la realidad sigue estando ahí fuera y por mucho que uno intente fantasear con otro mundo, la verdad se acaba imponiendo.
      Gracias, Miguel, por tan animosas palabras.
      Un abrazo y feliz domingo.

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  4. Me ha gustado mucho tu reseña vaya por delante, pero voy a poner en interrogante este libro, por dos razones, una por el tema, duro sin duda, y ya tengo bastante con cierta sentencia que todos conocemos, y por otro porque si va da mas a menos pues también me hace dudar y para que te voy a engañar prefiero leer algo mas entretenido Paloma,aún así lo pondré en la lista pero por si acaso. Besos y buen fin de semana.

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    1. Hola, Tere.
      Yo también tengo presente esa sentencia vergonzosa a la que aludes. En este caso el tema va más por el maltrato familiar y el final tipo Disney está muy bien para dejar una sensación de que, a veces, los buenos ganan (aunque solo sea en las novelas).
      Pasa un feliz domingo, guapa.
      Un besote.

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  5. Coincido contigo en que se hizo demasiado evidente cuál fue el trágico suceso que empañó la vida de Loveday, y esto contribuyó a que la intriga se desvaneciera demasiado pronto. Y la novela aborda un tema duro,una lacra social hoy en día, pero lo hace con mucho tacto, desde la perspectiva de la inocente niñez. Me alegro de que te haya gustado. Besos

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    1. Hola, Marina.
      Leí este libro gracias a ti que me lo diste a conocer y por ello: ¡muchas gracias!
      Estoy completamente de acuerdo contigo en que el tema del maltrato lo aborda con crudeza, sin paños calientes, pero al mismo tiempo con tacto y hasta cierta ternura. Esa visión de una niña parece tan auténtica que a mí me impactó muchísimo.
      Un besote grande y gracias, de nuevo, por la recomendación.

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  6. Hola Paloma aunque la propuesta me parece interesante, ese final que comentas no me acaba de convencer. Es algo que me da mucha rabia cuando un libro me está gustando, a pesar que el tema sea duro, y de repente hay un final que no toca, mira no sé cómo explicar, es casi como si me engañan. Lo dejo en "stand by" y ya veré si lo subo o bajo en la lista de pendientes.
    Besos guapísima

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    1. Hola, Conxita.
      Para mi gusto, el final fue demasiado edulcorado, podría haber terminado la historia con un final feliz pero sin necesidad de oír violines a todo meter. Claro, que criticar es fácil, pero hacer algo así tiene su complejidad.
      Más que de engaño, yo tuve la sensación de que la escritora no se había currado muy bien ese final. Todo lo anterior está fenomenalmente expuesto, pero el desenlace como que ya no prestó tanta atención.
      De todas formas, yo te recomiendo su lectura. Ya me contarás si te animas.
      Un besote.

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  7. Al principio me he dicho: Un libro que voy a leer seguro. Pero como cuentas, al final según iba leyendo la reseña, mis ganas iban de más a menos como la historia de esa joven llamada "Día amoroso" literalmente o "Día de amor" Es verdad que tanta azúcar para un diabético literario como yo, puede resultar perjudicial.
    Por cierto, tanta frase tatuada puede resultar un poco mareante a la hora de mirarse desnuda ante el espejo.
    Besos.

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    1. Hola, Javier.
      Yo también pensé que tanta frase tatuada daría lugar a agobio. Tiene su lado positivo (y esto es una broma) porque sus amantes cuando la ven tienen en qué entretenerse un rato. Bien mirado... es una manera de fomentar la lectura, ja, ja, ja.
      Un abrazo.

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  8. Qué lástima lo del final, una salida así puede estropear el mejor de los libros. A mi me encantan los finales felices, pero cuando son acordes a la historia, no hace falta edulcorar tanto porque eso resta credibilidad. Así que creo que este no va a la lista que, por fortuna, ya está empezando a menguar (llevaba un tiempo sin leer).
    Mil besos

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    1. Hola, Chari.
      Estoy de acuerdo contigo, un final feliz no es malo, pero si se hace demasiado hincapié y todo sale a pedir de boca, la cosa se hace poco creíble.
      Espero que tus ánimos te lleven a buenas lecturas y que esa lista siga decreciendo, aunque yo intentaré que no mengue demasiado, ja, ja, ja. La próxima reseña espero que te seduzca más que esta.
      Un besote grande.

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  9. AY lo del final me echa para atrás porque podemos poner un buen final para que sea un libro esperanzador sin caer en lo que dices, la peli de sobremesa.
    Besos y una reseña genial.

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    1. Hola, Gemma.
      A pesar de ese final edulcorado, la denuncia y la manera de plasmar cómo las actitudes machistas y abusadoras son moneda corriente en la sociedad (que tanto se las da de moderna y progresista) son muy buenas. Solo por eso, y con final edulcorado y todo, merece la pena leer este libro.
      Como le comento a Rosa, yo aviso de ese final, para que nadie se lleve a engaño, pero que cada cual decida si lo lee a pesar de todo (yo lo haría).
      Un beso grande, guapa.

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  10. Qué rabia da cuando un libro te está gustando y empieza a decaer. El final ñoño que comentas me echa para atrás. Como dices, una cosa es ser dulce y otra tener una subida de azúcar. Qué pena porque la idea parece buena. De momento lo dejo pendiente, no sé si me animaré en algún momento.
    Me ha gustado mucho la reseña que has hecho, muy objetiva, remarcando lo bueno y lo malo.
    Un besote guapa!! feliz domingo :)

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    1. Hola, María.
      Sí que es una pena ese final ñoño, pero con todo y con eso yo le daría una oportunidad a este libro, aunque teniendo tantos pendientes la cosa se pone difícil.
      Gracias por tu comentario.
      Un beso grande, grande.

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  11. Coincido contigo y con todos los comentaristas en que ese final edulcorado perjudica seriamente a la novela. El asunto y los temas que trata son importantes, pero, claro, en literatura se exige mantener el nivel, que no decaiga la verosimilitud con príncipes azules redentores o lo que quiera que ocurra en ese final. Y como Francisco (ja, ja...) pienso que tanta frase tatuada puede ser perjudicial para la salud de Loveday y despistar a sus amantes (ja, ja...)
    Un beso, Paloma

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    1. Hola, Juan Carlos.
      Eso de mantener el nivel y que la historia no tenga fisuras es más complicado de lo que puede parecer, pero esos fallos se cargan la historia y es una pena, porque trata el tema del maltrato en el hogar realmente bien.
      Nunca he pensado tatuarme nada, pero de hacerlo nunca serían frases tan largas como las que tiene la protagonista, sería como una minibiblioteca ambulante.
      Un beso grande.

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  12. Últimamente he dicho varias veces que dejaré pasar los libros de los que leo reseñas porque, o bien no me parecen interesantes, o bien porque no estoy en el mejor momento para leerlos. Este, a pesar de lo dura que pueda resultar la temática que trata, no será uno de ellos. Y aunque te parezca raro, el final hiperedulcorado que comentas es un aliciente para mí: pase lo que pase, sé que terminará bien. Es una especie de garantía :))

    Me ha gustado mucho la reseña, Paloma, y me has descubierto una lectura que me apetece un montón. ¡Muchas gracias!

    Besos de miércoles.

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    1. Hola, Julia.
      Cuando escribía sobre ese final edulcorado lo hice con mucha aprensión, porque, al fin y al cabo, estaba destripando algo el libro, pero si eso ha servido para que te animes a leerlo, lo doy por bueno.
      Espero que te guste tanto como a mí. Incluso ese final que le resta puntos no es impedimento para catalogar esta lectura como interesante por esa denuncia a la que hago alusión.
      Un beso grande, guapa.

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