Día 35 (24 de octubre)
Ayer vi un capítulo de Cuarto Milenio sobre abducciones extraterrestres
y comprendí algunas cosas que nos están pasando en Madrid.
En el reportaje un psiquiatra analizaba la relación entre la parálisis
del sueño y la abducción. Parece ser que algunas personas durante la noche
quedan paralizadas porque los visitan seres alienígenas que luego se los llevan
a su planeta. A veces los devuelven y entonces es cuando cuentan lo que les ha
pasado, pero otras veces se quedan allí donde sea que se van y desaparecen del
todo para siempre.
Ya sé lo que ha ocurrido con la oposición de Madrid al gobierno de la
Ayuso: han sido abducidos. La mayoría no ha vuelto y por eso ahora ni se les ve
ni se les oye; otros han regresado, pero se nota que aún no están bien del
todo. Hace unos días vi a Gabilondo en la tele y lo noté adormilado y disperso,
como si estuviera en la Luna, vamos. A otros miembros de la oposición los he
visto limpiar las pintadas vandálicas a una estatua de Largo Caballero, a estos,
que aún siguen entre nosotros, parece que les preocupa más preservar la memoria
de madrileños muertos que cuidar de la salud de los que aún estamos vivos.
Voy a mirar si hay algún sistema para llamar a los alienígenas y ser
abducida, a ver si así yo también puedo largarme de esta pesadilla.
No sé cómo gobernarán y harán oposición en otros planetas, pero seguro
que no lo hacen peor que aquí.
Ayer, aprovechando mis últimas
horas de libertad, me fui a visitar las Meninas que adornan Madrid este año ya
que a partir del lunes mi barrio vuelve a estar confinado porque, según se ve, este
fin de semana el virus en las zonas con alta incidencia no se puede propagar y
los que vivimos en ellas podemos transitar por otros sitios.
Durante el paseo he visto las
terrazas llenas de gente, y nadie llevaba la mascarilla puesta, incluso más de
uno estaba fumando sin respetar la distancia de seguridad.
Pensé en preguntar a alguno de
esos tipejos si eran del Puente de Vallecas, el lugar más chungo donde está el
virus y donde, dicen, todo es por culpa de sus vecinos que son unos
irresponsables, pero he desistido. Dados los precios de las consumiciones en
esos garitos del centro, dudo mucho que entre la clientela se encuentre ningún habitante
de un barrio tan humilde. Está claro que unos cardan la lana y otros se llevan
la fama (y el confinamiento).
Día 38 (27 de octubre)
Siempre me ha gustado escuchar música, pero ahora lo hago con más
frecuencia por eso de que la música amansa las fieras y y yo estoy muy, pero
que muy enfurecida con lo que está pasando y necesito amansarme, pero ya. Así
que estoy todo el día con los auriculares puestos.
He creado una playlist en el confinamiento, cada canción tiene su porqué.
En ella hay algunas canciones que ni siquiera me gustaban antes de la pandemia,
pero ahora me resultan reveladoras. Aquí pongo las canciones y los motivos por
los que las he elegido.
«Resistiré» del Dúo Dinámico: elegida por empatía y porque de
tanto oírla cuando estábamos todos encerrados se me ha quedado enquistada.
«Maneras de vivir» de Rosendo: esta la canto (enfadada) cuando
veo algún botellón o fiesta multitudinaria.
«Ni contigo ni sin ti» (tienen mis males remedio) de Emilio José
y «Échame a mí la culpa» (de lo que pase) de Albert Hamond: me vienen a
la mente cuando veo los rifirrafes entre gobierno central y autonómico.
«Disculpe el señor» (pero se nos llenó de pobres el recibidor) de
Serrat: cuando la presidenta le echa la culpa de la propagación del virus a la
inmigración.
«La muralla» de Víctor Manuel y Ana Belén: la canto mucho desde
que me encerraron selectivamente, además he adaptado la letra (algún día la
publico y todo).
«Vete» (me has hecho daño, vete) de Los Amaya: la canto cuando
sale la Ayuso en la tele.
«Qué alegría cuando me dijeron» de autor desconocido (algún cura,
supongo): esta aún no la canto, pero la tengo en reserva para cuando llegue el
día en que echen a los ineptos que nos gobiernan (no pierdo la
esperanza porque soy una ilusa).
«Marieta» de Javier Krahe: esta es la que más oigo. No sé si es
porque me veo como una damnificada de tanto inepto gobernando, pero me siento
muy identificada con el cantautor; repito especialmente el estribillo cuando
dice eso de “y yo con mi canción como un gilipollas, madre, y yo con mi canción
como un gilipo o o llas”.
Día 40 (29 de octubre)
El gobierno central ha aconsejado un confinamiento de al menos siete
días. Ayuso, muy suspicaz ella, ha preferido consultar a los técnicos y ha
seguido las instrucciones que estos le han dado. Los técnicos a los que ha
acudido han sido expertos en matemáticas que le han informado que 3 + 4 = 7,
así que nos confina los dos puentes y deja tres días entre medias para que
hagamos lo que nos dé la gana (esto es relativo porque una servidora sigue
confinada en su barrio, el interés de esta señora por las libertades es
sectario, a los de mi calaña no nos tiene en cuenta).
Yo también he repasado mis lecciones de álgebra y también he echado
cuentas, a saber:
Obstinación becerril + Esquizofrenia paranoide = Isabel Díaz Ayuso
Isabel Díaz Ayuso + Presidencia Comunidad de Madrid = Desastre asegurado
Día 43 (1 de noviembre)
Nunca me ha gustado Halloween y nunca lo he celebrado. Además, los
disfraces que se emplean me parecen de mal gusto. Pero este año he hecho una
excepción. Teniendo en cuenta que mi zona estaba confinada por el alto riesgo
de contagio he querido sacar provecho del miedo que eso genera.
Al lado de mi casa hay un cementerio y se supone que está prohibido ir
si no vives en la zona confinada, pero, en un gesto de hipocresía suprema, las
autoridades han emitido un decreto a la carta para permitir a gente de fuera
entrar en dicha zona y acceder así al camposanto. Así que, aprovechando la
coyuntura, he decidido celebrar Halloween a mi manera y, encima, el disfraz no
ha sido nada complicado de confeccionar.
Ayer salí a la calle con la ropa de andar por casa y me puse un
brazalete con el símbolo de peligro biológico (un triángulo amarillo con una
especie de círculos superpuestos). Me acerqué al cementerio; como es uno de los
más grandes de Europa tiene una extensión igual a la capital de Soria así que,
a pesar de que solo se admite la mitad del aforo, allí había más gente que en
Teruel. Estuve deambulando entre las tumbas y las personas que se paseaban tan
tranquilas y tan impunes por el lugar; cuando estaba donde más gente había grité:
«¡Vivo en esta zona! ¡La IA es muy elevada!» y acto seguido me puse a toser
como una loca.
Salieron todos corriendo despavoridos. Una señora cuando pasó delante de
mí me llamó bruja y no lo entendí porque yo iba vestida con un chándal.
La verdad es que fue divertidísimo. Me sentí como Astérix cuando ponía
en fuga a los romanos para echarlos de su aldea.
Desde que llevo confinada es la primera vez que realmente me lo he
pasado bien. Mola Halloween.
¡Feliz día de Todos los Santos! o ¡Feliz Samhain! (como diría Astérix).
Pues a mí también me gustaría que viniera algún alienígena y se llevara a todos estos politicuchos que nos están llevando a la ruina sanitaria y económica. ¡La de cosas que se ven sin sentido alguno!Lo de no ponerse la mascarilla en las terrazas y bares me pone de los nervios. Hoy mismo, pasando por la puerta de un colegio cinco minutos antes de que lo abrieran he visto como estaban todos los niños y los padres apiñados en la puerta, bien juntitos, como en una manifestación. Después dentro de las aulas se les separa, se les reprende para que no se junten, para que se pongan bien la mascarilla...pero cuando salen...¡Cuánto irresponsable! Entre los políticos y la gente que no hace caso, estamos como estamos.
ResponderEliminarUn abrazo Kirke
Hola, Rita.
EliminarLo que comentas de los colegios yo también lo he visto. Un día pasé delante de uno cuando iban a salir los niños de preescolar, ellos estaban en fila, separaditos y con sus mascarillas, súper obedientes a las indicaciones de las profesoras; una ricura de criaturitas. En cambio, en la calle, en la puerta, estaban todos los padres apelotonados esperando a que salieran. Surrealista.
No sé, a mí esto que está pasando ahora me deprime mucho. Yo era de las ilusas que creía que a este virus se le podía tener controlado a poco que pusiéramos cada uno de nuestra parte, pero ya veo que no, y de verdad que no lo entiendo, porque no es tan complicado.
En fin, aguantaremos. Un besote grande.
Ja ja, lo del cementerio es buenísimo. A mí cuando veo gente que no cumple las normas también me entran ganas de toser. Solo lo he hecho una vez, caminando por una de las carreterucas de la zona que va bordeando la costa y que más que coches suele tener corredores y caminantes, me encontré un grupo de seis personas que se habían encontrado y se habían parado a hablar en medio, sin dejar espacio y sin mascarilla. Al pasar, empecé a toser como loca y me miraron mal, pero no te creas que se apartaron mucho, casi me tuve que salir al pasto para pasar.
ResponderEliminarA ver cuándo os libráis de esa impresentable que tenéis presidiendo la comunidad y que debería tratarse el síndrome de Hybris que padece y dejar el sitio a alguien a quien le quede un poco más a su medida, incluso de su partido, que los hay.
Un beso.
Hola, Rosa.
EliminarLo de toser para acojonar al personal a mí se me ha ocurrido más de una vez, pero a esos irresponsables que pasan de todo creo que están en la idea de que a ellos no les va a afectar el virus. Es algo parecido a lo que pasa con los accidentes de coche, que eso les pasa a los demás y que uno puede ir a 200 km/h sin problema.
También te digo que algunas veces me ha entrado un acceso de tos de verdad y si hay más gente cerca, me lo aguanto, no sea que me vayan a linchar o algo así; ya ni te cuento si eso me pasa en el transporte público, me da un agobio...
Lo de nuestra presidenta creo que es de manual de psiquiatría, no sé si es un síndrome de Hybris u otra cosa, pero esa mujer no es normal, está loca, y no es un insulto, es un diagnóstico. Cuando deseo que se vaya no lo hago como un ejercicio de cambio de poder (aunque no comulgue con las ideas del partido al que pertenece), solo quiero que pongan a otro u otra que no sea un enfermo mental.
Un besote.
Hola Paloma: te diré que algo de razón tenía la Señora que te llamo bruja, me explico: De vez en cuando pongo "FachaMadrid",un poco por enterarme de las noticias de mi comunidad y un mucho por alimentar la vena masoca que se ha despertado en mi y que lleva visos de convertirse en "crónica". El caso es que dieron la noticia del incendio en una azotea en el barrio de la Elipa, y (Perdóname, pero yo siempre he confundido o no sé muy bien los limites entre el barrio de Bilbao, la Elipa e incluso el barrio de la Concepción, vamos que para mi todo es lo mismo). Pues lo primero que pensé fue en ti, y me dije; Paloma ha montado un "Aquelarre" en la azotea de su casa y se le ha ido de las manos...
ResponderEliminarFíjate como andan las cabezas, para que se nos vaya la olla de esta manera, me temo que lo de la Isabelita sea muy, muy contagioso y ya estemos todos infectados y no me refiero al corona virus precisamente.
Un abrazo y sigue contándonos tu cuitas para poner un poco de "cordura"ante tanto desatino.
Hola, Pura.
EliminarAsí que creías que el incendio de la azotea del edificio de mi barrio había sido cosa mía, ¿eh? Ja, ja, ja., ¡qué bueno! Pues mira, no habría sido mala idea montarse un aquelarre para "calentar" más el ambiente, lo malo es por los pobres que viven en la torre, que no es la mía, por cierto. Esa torre está en La Elipa, mi barrio (por mucho que me digan los de sanidad que soy de Daroca) y se sitúa justo al lado del Puente de La Elipa, que pasa precisamente por la avenida de Daroca siendo "la frontera" con el barrio de Bilbao. Paradójicamente, yo vivo justo en el extremo opuesto a ese puente (estoy en el lado del Pirulí), y digo paradójicamente, porque mi zona que ahora se llama "de Daroca" es la parte del barrio más alejada de la avenida que lleva ese nombre. Absurdo, total.
En fin, después de esta lección de geografía localista, te diré que a estas alturas ya estamos todos p'allá. Al menos tú también conservas el sentido del humor: me ha encantado que pensaras que me había montado un aquelarre.
Un abrazo y cuídate mucho.
P.D. ¿Viste en "FachaMadrid" la entrevista a Ayuso cuando le preguntaron por el personal que iba a tener el megahospitalcutre que está haciendo en Valdebebas? Hasta los periodistas de esa cadena flipan con ella, y eso que se supone son amigos.
Si Paloma, vi la entrevista y los ojos de "flipe" de la periodista, lo que no sé yo es lo que a la periodista le durara el puesto de trabajo. Un beso.
EliminarEn cuanto lo vi lo primero que pensé es que la periodista ya tenía encima de la mesa su carta de despido. Tengo que volver a mirar el canal ese a ver si sigue la pobre.
EliminarComo siempre muy entretenida y divertida tu entrada.
ResponderEliminarLo de la Ayuso es para echarle de comer a parte, o eso o echársela de comer a los perros. Otra posibilidad es dejarla unas horas en tus manos o en una sección de infectados por patógenos de algún hospital; sin mascarilla naturalmente, junto con los negacionistas, los irresponsables y los gilipollas de toda la vida. Con eso se les acababa parte de la tontería que llevan encima.Digo parte, porque el resto es congénito y enquistado.
Ay, Javier, me dejan diez minutos a la Ayuso para mí sola... y me meten en la cárcel, aunque puede que también me pusieran un monumento por salvar a Madrid de semejante desgracia como es esa señora.
EliminarEsta mujer ya pasó la enfermedad y creo que deberían estudiarla más a fondo, es posible que la estupidez congénita se le haya agravado con la infección por el virus, solo eso explica lo que está haciendo. Al mismo tiempo deberían estudiar a los que aún la mantienen en un puesto de responsabilidad, a esos también habría que hacérselo mirar.
Un besote. Cuídate.
Ahora que mencionas Halloween, no me suena haber visto a nadie disfrazado/a de Coronavirus, será porque ya no les da miedo. Para ellos sería como disfrazarse de Cobi.
ResponderEliminarY yo también me pregunto qué hace la oposición en Madrid, ¿cómo siguen aguantando a la Ayuso? Pero, claro, desconozco la identidad y cantidad de partidos que componen la Asamblea. Y sí, me llama muchísimo la atención la actitud de Gabilondo, tan moderado y casi pasota. Quizá sí que existe esa abducción de la que se habló en Cuarto Milenio.
Un beso.
Yo estoy convencida de que a Gabilondo le pasa algo, en serio. No es normal esa flema. Sus defensores dicen que es un tipo sereno que no entra en provocaciones, pero yo no sé si el no azuzar polémicas se está confundiendo con dejadez de funciones. Es indignante. Pero hay más opositores que Gabilondo, y a esos les pasa lo mismo que a él, que no hacen nada; tan solo hay una mujer en la asamblea que es anestesista en el Doce de Octubre y que da algo de caña, pero no se propone nada, ni denuncias (no sé de leyes, pero estoy segura que de todo lo que está haciendo la Ayuso, muchas cosas no son correctas desde un punto de vista legal), ni actuaciones, ni nada de nada.
EliminarTodo esto solo se explica con un fenómeno paranormal de Cuarto Milenio, o mejor ya no porque ayer vi una noticia donde Íker Jiménez decía que abandonaba la temática sobrenatural después de un porrón de años. ¡Estamos perdidos!
Un besote.
Tu sentido del humor es inmejorable. Pero lo que pasa en Madrid con la ayuso si que se podría mejorar cesándola del cargo. Las cosas no pintan bien en ninguna Autonomía. A ver cuando podremos eliminar el virus. Si seguimos sin cumplir lo mínimo de cuidados lo veo mal. Un abrazo.
ResponderEliminarSi nos quitáramos de en medio a la Ayuso, entonces sí que mejorarían los datos en Madrid, sería una medida muy efectiva.
EliminarA mí lo que más me cabrea es que a poco que pusiéramos todos de nuestra parte, esto se podía controlar, en cambio estamos como estamos. Qué pena y qué rabia!!!
Un beso, Mamen.