30 de diciembre de 2016

Recapitulando, que es gerundio



   En la última semana del año es muy habitual hacer balance, se echa la vista atrás y comparamos qué hemos conseguido e intentamos averiguar si todos los objetivos que nos fijamos en enero se han cumplido. Generalmente el resultado deja bastante que desear, al menos en mi caso. No sé si por exceso de ambición -me planteo unas metas demasiado pretenciosas- o por falta de espíritu -me quedo sin fuelle antes de llegar al final-, el caso es que casi nunca cumplo con lo que me propongo; es más, no solo no cumplo, es que ni siquiera me acerco.

   Pero aquí no quiero hablar de mis frustraciones vitales, sino de balance lector. Empezaré por los datos positivos. El año pasado me quejaba de que había leído más autores varones que femeninos, incluso me hice una pequeña reflexión. Cuando elijo una lectura no me fijo excesivamente en si es un hombre o una mujer quien escribe, pero el caso es que este año el número de autoras ha aumentado respecto al pasado, no mucho pero algo sí. Siguen ganando los varones pero las perspectivas son buenas.


   En cuanto a la nacionalidad de los escritores los hispanoparlantes ganan por goleada, aquí podría reflexionar sobre las ventajas de leer una obra en su versión original, creo que en la traducción se pierde a veces calidad y cuando una redacción en una obra traducida no gusta a mí siempre me queda la duda de si la culpa no la tendrá el traductor (que me perdone este gremio si alguno de sus integrantes lee esto). Por tanto, y dado mi espantoso don de lenguas, para que no haya lugar a dudas leo principalmente obras en español.




   Si me ciño a las lecturas de este año el balance, a priori, podría considerarse bastante bueno: 46 libros leídos que se reparten a lo largo de los meses, en número de páginas, de la siguiente manera:


   Pero lo malo de las estadísticas es que suelen utilizarse, entre otras cosas, para comparar y si yo comparo mi ritmo lector de este año con el de 2015 el resultado es deprimente, pues en ese año leí 57 libros, algo más que en este 2016. Claro que hablar de libros no da idea de cuánto se lee pues todo depende de si se lee un relato o un tocho tipo diccionario enciclopédico. Pero no hay problema, para eso también sirven las estadísticas (y las hojas de cálculo), para reconvertir datos en información más exacta, así que he comparado el número de páginas de los libros del año pasado con los de este y... sigue saliendo un resultado deprimente: he leído bastante menos.


   Este año 2016 no solo he leído menos libros sino que encima fueron mucho más breves. 

   Pero como yo no me doy por vencida fácilmente hice otro estudio estadístico pues me vino a la mente que quizás este año haya leído menos pero ¿y si disfruté mucho más?, entonces el balance no sería tan negativo. Así que me puse manos a la obra y en función de lo que me gustaron los libros que leí me sale esto:


   Abundó la lectura mediocre (la que yo catalogo como de tres estrellas), seguida de cerca por la bastante buena y, a mi modo de ver, las lecturas que me encantaron (*****) no fueron demasiadas. Si lo comparo con el 2015, vuelvo a darme cuenta que este año no ha sido muy bueno. He leído menos y de peor calidad. Me he cubierto de gloria, vaya.


   Una vez hecha la estadística y contrastados los datos es hora de sacar conclusiones. La estadística además de ser motivo de depresión -en los casos en los que los resultados no son los esperados- también puede servir para indicarnos las posibles causas del fracaso. 

   Si me fijo en la gráfica del número de páginas, mi ritmo lector bajó estrepitosamente en el mes de octubre. Recuerdo ese mes como un periodo especialmente estresante en el trabajo; la publicación de dos artículos en sendas revistas científicas a la vez y el rechazo de uno de ellos, mas unas clases extra que tuve que impartir me tuvieron de los nervios, el agotamiento en el que me sumí me impidió hasta realizar la actividad que más me gusta: leer. Esto podría explicar mi bajo rendimiento lector pero no mi poco acierto a la hora de elegir lectura si atendemos a la mediocridad de lo leído (según mi gusto). O puede que también se pueda explicar. Es sabido que estados de estrés y cansancio nos nublan el entendimiento y a la hora de escoger no estamos en las mejores condiciones mentales.

   Por cierto, y a modo de apoyo a lo anteriormente expuesto, comentaré que cuando estoy muy tensa me sale la vena irónica-humorística -es como una especie de defensa interna- y es cuando me da por escribir en plan de chufla. Ese mes de octubre publiqué tres entradas de humor acerca de mis difíciles relaciones con las máquinas (Hable con ellas I, II y III). 

   Pero lo que más me deprime de estos resultados no es el balance obtenido sino el que voy a tener para el 2017. Me explico.

   Si doy por buena la hipótesis de que el estrés y el cansancio han sido los motivos de mi bajo rendimiento lector el pronóstico para el año que viene no es nada alentador. Estoy embarcada en una aventura ambiciosa que me va a robar -que ya me está robando- mucho tiempo y energía: estoy escribiendo un libro.

   Nooo, no os creáis que me he vuelto loca y he decidido publicar una novela. ¡Qué va! El libro en cuestión es una tesis doctoral. Llevo ya varios meses en ello pero antes de primavera tengo que acabarla, viendo los problemas que me están surgiendo y según se acerque la fecha creo que la falta de tiempo me impedirá leer nada que no tenga que ver con artículos científicos y, lo que es peor, me impedirá atender este blog como a mí me gustaría. De hecho, algunas de las secciones habituales quedarán aparcadas temporalmente.

   Por lo tanto aprovecho la ocasión para avisar que mi actividad bloguera se verá considerablemente mermada, os pido de antemano perdón por no atenderos como os merecéis y por disminuir mis visitas a vuestras casas. De todas formas sí me pasaré de vez en cuando para disfrutar y darme un capricho leyendo lo que escribís y que tanto me gusta.

   Para el próximo verano, y si no he muerto en el intento, espero ya recuperar mi ritmo habitual.

   También aprovecho para desearos un feliz año 2017. Espero que el año que pasado mañana empieza os traiga un montón de cosas buenas y a mí una recia salud cardiovascular, que buena falta me va a hacer.






    

26 de diciembre de 2016

Memorias de un sinvergüenza de siete suelas

   En Sevilla, Francisco Valiente acaba de morir. A su velatorio acuden sus amigos y sus enemigos. Acuden a despedirse del más vivo de los sevillanos finalmente muerto.

   Entre los asistentes al velorio se encuentran la esposa y la cuñada del fallecido. La viuda, Morgana, viste de rojo para celebrar el evento y la cuñada, Alma, sufre la pérdida de su gran amor. Entre las dos nos contarán una historia que se remonta a más de treinta años atrás, cuando siendo niñas conocieron a quien las dejaría marcadas para siempre: Francisco.

   Pero no solo ellas serán las narradoras de esta conmovedora historia, el propio finado contará desde el ataúd su vida y sus sentimientos.

   Francisco creció al otro lado del puente, ese que cruza el río que separa los que tienen más de los que no tenían. Él estuvo en la orilla equivocada y siempre soñó con formar parte de la otra, donde los poderosos hacen y deshacen a su antojo. Su anhelo es aún mayor cuando se enamora de Alma, una niña perteneciente a una familia de alcurnia donde los apellidos pesan como una losa y se convierten en un lastre difícil de llevar. 

   Pero Alma es una prisionera de su rango, de todos los adornos y las obligaciones que lleva a cuestas su familia; unas cadenas ajenas que no la permiten elegir: “su vida era una especie de teatro en el que todos los actores sabían su papel de memoria y ni por equivocación osaban cambiar”.

   Cuando Francisco es consciente de que nunca podrá tener a Alma jura convertirse en lo que odia y anhela a partes iguales. Y lo consigue, llega a lo más alto desde lo más bajo, gracias a su encanto, a su físico y a su desmesurada ambición. Le demuestra al mundo que se puede ser grande habiendo nacido ínfimo.

   Consigue la admiración de Sevilla, se rodea de nobles y poderosos que buscan su favor, cientos de bellas mujeres mueren por ser suyas. Consigue todo menos a lo único que desea, a Alma.

   Para estar cerca de su verdadero amor se casa con la hermana del esposo de Alma, con Morgana, una mujer hermosa, deseada por muchos, pero que es despreciada por Francisco, a quien amaba con locura. Ese dolor de saberse rechazada la aniquila y la convierte en esclava del odio. Un odio que la vuelve un ser ruin y despreciable: “Tu odio es tu propio asesino; un parásito hambriento creado por ti del que no puedes huir. Te acompaña todos los segundos de tu vida.”

   Y mientras Alma vive la vida que otros han elegido por ella y Morgana se cuece en su propio resquemor, Francisco se dedica a conquistar a cuantas mujeres se le ponen por delante, tanto mujeres casadas y aburridas, como jovencitas que aún creen en el príncipe azul. Por fastidiar a Morgana adquiere una rara afición: compra un pavo real cada vez que conquista una virgen. Así en su jardín llegan a vivir 5989 de estas aves que se convierten en el símbolo de este sinvergüenza y en la envidia de media ciudad.



   En medio de todas estas historias se encuentra la frustración que nos invade cuando somos conscientes de que hay oportunidades que solo se presentan una vez en la vida y que cuando las dejamos pasar ya no hay vuelta atrás. 

Dejamos pasar lo bueno pensando que todavía vendrá algo mejor… y así vamos… Si por un segundo nos dejaran ver nuestro futuro, cuántas cosas atraparíamos al instante, cuántos aciertos florecerían. Pero nos tocó aprender a base de errores; de darnos contra la pared creyendo encontrar en ella la salida.





   Ángela Becerra, dentro del género del realismo mágico, nos introduce en un mundo fantástico donde todo es posible, incluso que el muerto participe en su propio velatorio. Una historia llena de humor, ternura, reflexiones sobre las oportunidades perdidas, escenas de sexo contadas sin tapujos pero sin caer en la obscenidad. Y sobre todo una historia muy, pero que muy bien escrita.








22 de diciembre de 2016

La estrella de Cervantes



   La estrella mu Ara es la duodécima estrella de la constelación del Altar. También se la denominaba HD 160691, este número es el que le corresponde en el catálogo que un astrónomo elaboró en función del tipo de luz (frecuencia y magnitud) de las estrellas. 

   Este nombre no era muy bonito, la verdad sea dicha, y los señores que forman parte de la Unión Astronómica Internacional decidieron cambiárselo por otro más sonoro y, ya de paso, más fácil de recordar. Para este menester crearon un concurso llamado NameExoWorlds, donde se solicitaba la participación popular para proponer nombres a varios sistemas planetarios entre los que se encontraba el de mu Ara.

   La Sociedad Española de Astronomía y el Planetario de Pamplona propusieron el nombre de Cervantes para llamar de forma mucho más bonita (y poética) a mu Ara. Como la estrella va acompañada de cuatro planetas (que se conozcan hasta ahora), también propusieron otros cuatro nombres para ellos: Dulcinea, Rocinante, Quijote y Sancho. Esta iniciativa contó con la colaboración del Instituto Cervantes.

   La Sociedad Española de Astronomía no solo contó con el apoyo de astrónomos, sino también de humanistas y amantes de la literatura que tenían un objetivo común: poner a Cervantes y a sus personajes entre las estrellas.

   Para renombrar a mu Ara había otros países que también querían participar y propusieron otros nombres, sin embargo el 70% de los votos emitidos decidieron que Cervantes debía ser su nombre.


   Pero conozcamos un poco más a la estrella Cervantes.

   Es una estrella que se encuentra bastante cerca de nosotros, más o menos a 50 años luz. Teniendo en cuenta las dimensiones del Universo eso es como si fuera una vecina de nuestro Sol. Pero es algo más grande que el Sol y el doble de luminosa. Se cree que tiene cuatro planetas casi con seguridad. Esto de que “se cree” es porque localizar un planeta no es tan fácil como encontrar una estrella, la dificultad radica básicamente en que los planetas no brillan. A estos cuatro planetas se les supone poseedores de satélites o lunas pero eso es aún más difícil de averiguar pues en el caso de los satélites, además de no brillar son mucho más pequeños que los planetas.

   De momento esos supuestos cuatro planetas ya tienen nombre como anteriormente ya he citado y son, cómo no, los de cuatro personajes de la obra más famosa de Cervantes: Dulcinea, Rocinante, Quijote y Sancho.

   Pero ante la eventualidad de que la estrella Cervantes resulte tener más planetas cuando se pueda observar con instrumentos de mayor precisión, la Sociedad Española de Astronomía tiene ya en la reserva otros nombres: Clavileño, Maritornes o Princesa Micomicona, por ejemplo. Será por nombres de personajes cervantinos…

Cervantes en el cielo, visto en el programa Celestia | Planetario de Pamplona

   A mí de todo esto lo que más me gusta es que por votación popular Cervantes fue elegido y apoyado para esta iniciativa. Lo que las autoridades culturales no hacen lo ha hecho la población. Con su participación en este evento ha demostrado que a don Miguel se le quiere, se le reconoce y se le tiene presente. Al menos esa mala estrella que tuvo en vida ahora se ha tornado en una estrella real, de las que brillan y que lleva su nombre.


   Durante estos meses he homenajeado a Miguel de Cervantes de diferentes maneras. He recordado su vida, he leído algunas de sus creaciones, y he paseado por la ciudad que le vio nacer. He mostrado, al fin y a la postre, la inmensa admiración que siento por Cervantes. 

Glosario:

   Quería terminar esta serie de publicaciones del Cuarto Centenario de Cervantes celebrando que su nombre ha llegado al espacio. Siempre ha tenido un lugar en mi corazón, ahora también lo tiene en el cosmos.

   Para recordarlo y tenerlo presente lo mejor es leer su obra, esa es la manera ideal de recordar a un escritor, pero ahora, además, tendremos un lugar donde mirar en el firmamento para pensar en él, pues allá a lo lejos –más o menos a 50 años luz– hay un puntito luminoso que lleva su nombre.

¡Viva Cervantes!






18 de diciembre de 2016

Operación Navidad

   Hace unos días una escritora se puso en contacto conmigo a través del blog; había autoeditado una obra y estaba interesada en que la leyera y que diera mi opinión. 

   Últimamente estoy recibiendo peticiones de este tipo bastante a menudo. Me siento halagada de que quieran contar con mi parecer sobre un libro y cuando son escritores que están iniciando la aventura de publicar por propia iniciativa además me siento animada a echar una mano -en la medida de lo posible- sobre todo sabiendo que no cuentan con el respaldo de una editorial y que darse a conocer es mucho más complicado.

 Pero en estas ocasiones intento no ilusionarme demasiado pues a veces la temática del libro en cuestión no es de mi interés o, lo que es mucho peor, la narración es un auténtico desastre. Así que recibí esta petición con reservas. 

   Esta novela pertenece a una colección, y reconozco que el título ya me llamó mucho la atención y me predispuso favorablemente: “Las aventuras del desastroso Inspector Máximo Disaster”. Cuando pasé por la web donde había más información el flechazo fue casi instantáneo y no dudé en ponerme con su lectura.

   Podría definir aquí la novela pero prefiero trasladar las palabras de su autora para saber qué nos vamos a encontrar entre sus páginas:

“La obrita que tienes ante tus ojos, querido lector, no tiene género ni edad. Es duro reconocerlo, pero así es. Nació con vocación de vodevil, vivió su adolescencia creyéndose narración corta, se adentró en la juventud convencida de ser una novela de enredo, y se enfrenta a la adultez con la agridulce sensación de ser una chorrada.” 

   Estas palabras me parecen no solo acertadas para definir claramente la novela sino que, además, nos dan una idea de la forma de escribir de su autora. En un tono desenfadado, pero con una gramática exquisita –lo cortés no quita lo valiente– asistiremos a una aventura de lo más descabellada, con personajes disparatados moviéndose en un argumento delirante que nos hará pasar un rato muy divertido. 

   Antes de presentar a algunos de los personajes que por la novela desfilan creo que procede presentar a la autora, y también elegiré sus propias palabras para hacerlo:

   Carmen Fernández nació en Ferrol por aquel tiempo en el que los astilleros de Astano perfilaban orgullosos el skyline de la bella ciudad portuaria. Trabaja desde su juventud traduciendo la obra de otros a la espera de que un día sean otros los que traduzcan la suya. Entretanto pasa el rato escribiendo relatos juveniles.

   La imagen que acompaña esta minipresentación es obra de un dibujante que también merece ser presentado pues el libro va acompañado de ilustraciones que son un perfecto complemento a lo que se cuenta en él.

   Pablo Matera nació en Argentina hace algunos años. Dibuja desde su más tierna edad y ha mejorado mucho desde entonces. Desarrolló su carrera profesional como colaborador del periódico La Nación. Actualmente alterna su labor de ilustrador creativo con la de guionista y artista conceptual. Es autor de varios libros. 

   Una vez hechas las presentaciones de dos de los artífices de esta Operación Navidad, paso a presentar el elenco de los personajes, y otra vez recurro al libro:


   Desde el barman ‘El Peinaíto’ (fue abandonado por su novia oriental y como tributo a su amor perdido creó el estilo de billar “cantonés”), pasando por el ayudante del inspector, Volframio (Volfri para los amigos), hasta el propio protagonista de este disparate, el inspector Disaster, todos y cada uno de los personajes compiten entre sí a ver quién es el más extravagante.

   Especial mención merece, cómo no, el protagonista de esta locura: el inspector Disaster. Máximo Disaster procede de una familia de espías, pero él rompe con la tradición profesional familiar y decide dedicarse al noble oficio de inspector. Su abuela Marta-Mari no ve con buenos ojos esta deserción de la trayectoria parental pero acaba cediendo a los deseos de su nieto.

   La trama de esta mini-novela nos adentra en una aventura navideña. En pleno centro de una conocida y bulliciosa ciudad y en vísperas de la Nochebuena, los máximos representantes de la Navidad recurren a los servicios del inspector Disaster para que resuelva un misterioso caso. El caso y cómo se resuelve evidentemente no lo voy a contar, para averiguarlo tendréis que sumergiros en las páginas de esta novela y así pasar un divertido (y delirante) rato.

   Intercalada con esta aventura se nos cuenta la vida de un personaje secundario que a mí me resultó entrañable, Rodolfo Mondolfo. Rodolfo es “miembro de la mafia calabresa asentada en Argentina, hincha del Boca Juniors, amante de los choripanes y peronista a muerte”. Este peculiar personaje por un lío de faldas debe huir de su Argentina natal pues el mafioso Giulio Malatesti quiere cargárselo, pero los compadres de Mondolfo le ayudarán a que escape. Las vicisitudes que ha de pasar para acabar recalando en Madrid son de lo más disparatado que he leído últimamente y me lo pasé francamente bien.

  Operación Navidad ha sido lo más surrealista que he leído desde hace tiempo pero me he divertido mucho. El estilo narrativo de Carmen Fernández es muy bueno, lleno de ironía y humor con cierta dosis de locura; pero una locura que se plasma de forma muy correcta si a la sintaxis y el uso del vocabulario nos referimos. 

   Podría decirse que esta novela es una chorrada –como la propia autora la define– pero en esta ocasión no interpretaría el término como una tontería sin importancia. Para mí ha sido una chorrada que me ha hecho desconectar de los problemas cotidianos, que me ha evadido de la rutina y me ha sacado una sonrisa durante toda la lectura, algo que, dados los tiempos que vivimos, es muy importante y de agradecer.

   Gracias, Carmen, por darme a conocer esta divertida aventura y por hacerme sonreír. Seguiré de cerca las andanzas de este desastroso inspector Disaster.

NOTA: Si queréis más información esta es la web del Inspector Disaster: Inspector Disaster

14 de diciembre de 2016

Tag/Encuesta de libros y lectura


   Hace unos días fui nominada para realizar una encuesta sobre libros y lectura en un tag. Marigem Saldelapuro en su blog Pequeños trucos para sobrevivir a la crisis me lanzó el guante que yo he recogido gustosa, aquí van las preguntas y sus correspondientes respuestas:

1. ¿Qué libros te traen buenos recuerdos y relees cada cierto tiempo?

   Suelo releer de vez en cuando, me gusta reencontrarme con esos libros que dejaron una huella imborrable y así volver a revivir los buenos momentos. De todos estos libros que he vuelto a leer se llevan la palma en cuanto a reincidencia  La casa de los espíritus de Isabel Allende y la trilogía El Señor de los Anillos de Tolkien.

2. ¿Hay algún libro que interrumpiste, por la razón que fuera, y te gustaría darle otra oportunidad?

   Desde que leí Carta a una desconocida soy fan incondicional de Stefan Zweig. Me encanta ese autor. Todo lo que he leído de él me ha gustado mucho, hasta que decidí ponerme con Memorias de un europeo. No sé muy bien por qué pero se me atravesó de mala manera. He dejado y retomado su lectura un par de veces, pero quiero algún día terminarlo.

3. ¿Has leído algún libro en versión original?

   Supongo que los que son de autores españoles y/o hispanoamericanos no cuentan, claro, así que fuera del español me leí en francés unos cuantos, solo recuerdo El principito de Saint Exupéry y Germinal de Zola, siempre por imperativo de mis profesores de francés. En inglés me leí Jane Eyre y algún que otro cuento anglosajón. En otros idiomas no he leído nada porque mi don de lenguas es muy restringido.
   Aunque reconozco que las versiones originales siempre son mejores, leer en otro idioma diferente del español me supone mucho esfuerzo y prefiero ir a lo cómodo. Además por mi trabajo tengo que leer muchas revistas científicas en inglés y con esa tarea ya voy bien servida leyendo en "extranjero".

4. ¿Recomiendas algún libro que no sea una novela?

   Aunque no soy amiga de la literatura de divulgación científica -pienso que simplifican tanto que acaban distorsionando los conceptos que quieren explicar- recomendaría uno de este género que me parece la excepción a la regla: Una breve historia de casi todo de Bryson, en un libro estupendo para conocer la historia de la Ciencia y algunos conceptos importantes.  

5. ¿Sigues en Facebook a algún autor? ¿Es accesible o es un poco divo/a?

   Hace años seguí a Pérez Reverte hasta que me di cuenta de que él lo único que hacía en la red social era colgar impresiones y los demás comentábamos, cuando comprobé que no contestaba a nada de lo que por allí plasmábamos dejé de seguirle. Algo muy parecido me ocurrió con Isabel Allende. 
   Ahora sigo a una escritora, Dolores Payás, pero como amiga; contactó conmigo a raíz de una reseña mía sobre una de sus novelas y desde entonces mantenemos un contacto bastante continuo a través de la red y también por correo electrónico. 

6. ¿Hay algún ‘best seller que a ti no te entre ni a martillazos?

   Generalmente los ‘best seller’ y yo no nos llevamos bien. Cada vez que leo alguno me suele decepcionar, aunque hay excepciones. El código Da Vinci no me gustó nada de nada, pero al menos lo terminé. El que no pude acabar fue 50 sombras de Grey, para mí siempre será un misterio insondable que semejante bazofia haya alcanzado tantas ventas.

7. ¿Leíste muchos libros en tu adolescencia, más allá de los que te mandaban en el colegio?

   Sí, ya lo creo. Siempre andaba trasteando por la biblioteca de mi padre y por la de una tía mía a la búsqueda de novelas que nada tuvieran que ver con los imperativos del colegio. 
   Cuando yo era adolescente en mi barrio no había biblioteca pública pero venía un biblio-bus todos los miércoles, recuerdo que me plantaba en el lugar donde solía parar media hora antes de la llegada para ser la primera en subir y poder elegir el libro deseado sin competidores que se me adelantaran.

8. ¿Qué características debe tener para ti un libro para que, a priori, sea un acierto seguro?

   Un buen argumento y una buena narración. Un libro me gustará si está bien escrito y si tiene una buena historia que contar. Creo que esos dos elementos son fundamentales, si falla uno de ellos el fracaso está asegurado. Otra cosa que valoro mucho es que no le sobren páginas, me sacan de quicio las historias innecesariamente largas, esas a las que se les añade, sin venir a cuento, historias accesorias que no aportan nada más que paja.

9. ¿Algún libro te gusta en secreto, siendo para ti un ‘placer culpable’?

   Nunca me he sentido culpable de leer nada, todo lo que leo lo leo muy tranquila. Si acaso, las pocas veces que leo literatura erótica, sí me da algo de apuro hacerlo en el metro por si algún cotilla del asiento de al lado se pone a leer por encima del hombro, pero culpabilidad ninguna.

10. ¿Y alguno te ha robado el sueño, en el sentido de no poder dormirte hasta terminarlo?

   He leído muchos libros que me han tenido intrigada por saber el desenlace (El brillo de las luciérnagas, por ejemplo), algunos los he devorado con auténtico frenesí para saber en qué acababan (La cirujana de Palma) y como mucho he retrasado un poco –pero solo un poco-  la hora de irme a la cama. Pero nunca he renunciado al sueño, confieso desde aquí que soy una dormilona y que dormir es algo a lo que no renuncio ni por el libro más interesante del mundo.

Este ha sido el cuestionario y mis respuestas. Ahora tengo que nominar y le paso el testigo a María del Carmen Píriz con su blog Alguien con quien hablar. Hala, Mamen, te toca contestar (si ya fuiste nominada y yo no me he enterado entonces pido disculpas y quedas exenta, claro).




11 de diciembre de 2016

La verdad que encierran los números


  Siempre se ha considerado a las Matemáticas como una ciencia exacta. Los números encierran una magnitud concreta y definida. Sin embargo creo que a veces los números nos confunden y nos hacen tergiversar las cosas.

    Esta divagación que aquí traigo viene a propósito de que mi blog ha alcanzado la increíble cifra de 100.000 visitas. Si pongo increíble es porque nunca hubiera pensado posible que un blog tan modesto como el mío pudiera llegar a esa cantidad y si además hago alusión a ello es porque hace tiempo me aposté con una amiga que si llegaba a esa cifra antes de acabar este año publicaría algo al respecto. Bien, he perdido la apuesta -por los pelos, porque faltan veinte días para que el año finalice- y tengo que cumplir mi palabra.

   Hace meses quité el gadget del contador de visitas, escribí una pequeña aclaración en G+ para explicar el porqué. Tuve una época en que me dejé imbuir por cierta tendencia a mirar continuamente las estadísticas del blog. Todas las mañanas me sorprendía a mí misma viendo cuántas visitas tenía, el día que bajaban de 100 me ponía triste y todo. Hasta que llegó un momento en que me dije que esa no era la idea original con la que creé el blog. 

   Yo quería un espacio donde escribir mis impresiones (en un principio impresiones sobre la lectura de libros y más adelante fueron también impresiones sobre diferentes cosas), quería que me leyeran, claro que sí, pero que se me leyera con interés, no como un compromiso adquirido (aquí me refiero a esa tendencia en otros foros donde la premisa es "yo te leo, tú me lees ergo yo te visito si tú me visitas primero"). 

   Yo también me he aficionado a visitar otros blogs, los visito y comento pero no esperando que se me devuelva nada; los visito y comento porque me gusta lo que leo allí y porque disfruto intercambiando impresiones con sus creadores (incluso con alguno de los otros comentaristas).

   Cuando fui consciente que mirar las estadísticas distorsionaba mi idea del blog decidí cortar por lo sano y quitar el gadget que ponía cuántas visitas recibía. Sin embargo hace unos meses una amiga me lanzó un reto, me "predijo" alcanzar esa cifra redonda de 100.000 antes de terminar este año 2016. Cuando me hizo esa predicción me reí bastante y mi amiga, que es muy susceptible, se picó y me conminó a celebrar por todo lo alto ese número si su predicción se cumplía. Tengo que reconocer que voy a cumplir mi promesa a medias. 

   La publicación al respecto aquí está pero no voy a celebrar nada, y no porque no esté feliz es porque sencillamente no me creo nada de lo que ponen las estadísticas de Blogger, esa es la verdad.

   He estado haciendo cálculos del número de participantes que suele visitar mi blog en función de los que asiduamente comentan por aquí, he añadido "a grosso modo" el doble que puede que visite y no comente,  he añadido un porcentaje más de los que podrían pasar por casualidad, además tengo activada la función de blogger para que no cuente mis accesos al blog como visitas y... las cuentas no me salen. No es posible que haya venido tanta gente aquí.

   Para apoyar mi idea de no creerme ese número que aparece comentaré que el mes que más visitas tuve -si hacemos caso a las estadísticas que Blogger me da- fue el de agosto. Precisamente el mes en que muchos de los blogs amigos estaban cerrados por vacaciones resulta que el mío es más visitado. No sé si el tedio y el calor estival hizo recalar en mi espacio a muchos despistados, pero en ese mes de poca actividad bloguera yo tuve el mayor éxito del año. Muy raro todo.

   Por eso cuestiono la verdad que encierran los números. Agradezco todas y cada una de las visitas que me hacéis, los que me comentáis y los que solo leéis. A todos os doy las gracias y a mi amiga, la predictora, le agradezco la confianza depositada en mí.

  Independientemente del número a mí lo que me importa es la calidad, si son 100.000 ó 500 me da lo mismo, lo que veo y veré siempre es que me comentáis por el blog o delante de un café o los que no comentáis  pero leéis lo que escribo y eso es lo que me importa. 

   Por cierto, pido disculpas por la calidad de la narración pero he tenido que escribir esto a vuela pluma pues pensé que esa cifra mágica se alcanzaría dentro de unos días y pensaba ponerme con la publicación más adelante pero esta tarde me he encontrado que la cifra estaba sobrepasada. 

    Se ve que las estadísticas de Blogger no coinciden, una vez más, con las mías. 


NOTA: El gadget contador estará visible unos días, pero ya aviso que acabaré quitándolo, sigo en mis trece.


   

10 de diciembre de 2016

Novelas Ejemplares

    A lo largo de este año me he empeñado en homenajear a Miguel de Cervantes en el Cuarto Centenario de su muerte.

   En esta sección he hablado de su aventurera y azarosa vida, de su ingenioso hidalgo don Quijote y de su ciudad natal. Quería recordar y rendir homenaje a tan ilustre escritor.

   Pero el mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor es leer sus obras. Durante este año he ido intercalando entre otros libros la lectura de las Novelas Ejemplares. Esta serie de cortas novelas la leí en su día en el instituto y con su relectura he vuelto a disfrutar de la prosa tan maravillosa de Cervantes y también he rescatado del recuerdo algunos relatos que ya tenía olvidados.

   Novelas Ejemplares es una serie de novelas cortas que escribió Cervantes en un periodo de más de veinte años. Se editaron todas juntas en 1613 tras la gran acogida que había obtenido la primera parte del Quijote. Tienen cierto carácter moral y de ahí lo de ejemplares. Son doce novelas cortas –lo que hoy quizás llamaríamos relatos cortos– que siguen una estructura muy novedosa, al menos en la España de aquella época. De hecho el propio autor se vanagloria de ser el primero en escribir este tipo de novela en castellano:

“A esto se aplicó mi ingenio, por aquí me lleva mi inclinación, y más que me doy a entender, y es así, que yo soy el primero que he novelado en lengua castellana, que las muchas novelas que en ella andan impresas, todas son traducidas de lenguas extranjeras, y éstas son mías propias, no imitadas ni hurtadas; mi ingenio las engendró, y las parió mi pluma, y van creciendo en los brazos de la imprenta.”

   En las Novelas Ejemplares se pueden encontrar historias de lo más diverso. Cuitas amorosas en La gitanilla, una moza pizpireta y salada; raptos en El amante liberal y La española inglesa; violaciones en La fuerza de la sangre o temas de picaresca como en Rinconete y Cortadillo o El coloquio de los perros.

   No voy a hacer las reseñas de todas las novelas que comprenden el volumen, como muestra me centraré en la que más me ha gustado: El licenciado vidriera.



   Tomás Rodaja es de origen humilde pero consigue estudiar en Salamanca gracias al patrocinio de un noble. Se licencia con muy buenas calificaciones y emprende viaje por Italia. Durante este viaje conoceremos las principales características de multitud de ciudades: Nápoles, Génova, Florencia, Luca, Roma, Venecia. También Gante y Bruselas, pues en su periplo visita las posesiones de Flandes.
Finalmente vuelve a Salamanca, la ciudad que “enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”.

   Allí una dama se enamora de él, pero ante la indiferencia de Tomás ella decide suministrarle un filtro de amor. El bebedizo no resulta efectivo, al menos en el modo deseado por la dama, pues Tomás no solo no corresponde a los requerimientos de la mujer sino que pierde la razón y se cree estar hecho de vidrio.

   Pero Tomás resulta ser un loco muy cuerdo, pues en su deambular empieza a dar acertados consejos a todo aquel que se los pide. Adquiere fama y renombre y todos acuden a él para que los asesoren en las cuitas cotidianas. Sus sentencias son acertadas y valoradas pues en su locura demuestra tener más sensatez que el más cuerdo.

“Los azotes que los padres dan a los hijos honran, y los del verdugo afrentan”
“Ningún camino hay malo, como se acabe, sino es el que va a la horca.”
“Los buenos pintores imitan la Naturaleza, los malos la vomitan”

   En sus diatribas para todos tiene críticas. Cervantes con un ingenio muy agudo hace un buen repaso a muchas profesiones, especialmente se ensaña con la de poeta y librero. Pero marineros, arrieros, curtidores, médicos y muchos más tienen su cuota de censura. Aquí debo resaltar que los boticarios también reciben lo suyo. No se libra nadie. Bueno, se salvan los escribanos, a ellos les dedica buenas palabras pues gracias a la letra que se plasma en un papel el olvido no existe.

   He disfrutado mucho con este loco maravilloso que me recordó a otro loco también salido de la pluma de Cervantes. 

   Aunque la historia es muy corta en ella se concentran muchos temas, todos expresados con la genialidad que caracteriza a su autor. Por ejemplo, en un par de párrafos explica las excelencias de multitud de clases de vinos de forma que el propio dios Baco estaría orgulloso de lo que cuenta o cuando describe los lugares por los que el licenciado viaja en un momento dado compara Venecia con Tenochtitlán. 

   La capacidad de síntesis es otra virtud que adorna los muchos méritos de Cervantes y algo por lo que yo especialmente le admiro.

El licenciado vidriera durmiendo en un pajar

   A lo largo de este año del Cuarto Centenario de la muerte de Cervantes he ido leyendo estas historias que me han divertido mucho al tiempo que he disfrutado del verbo agudo y maravilloso de este autor. A lo largo de este año he homenajeado a Cervantes de la mejor manera que se puede hacer con un escritor: leyendo sus creaciones.





7 de diciembre de 2016

La importancia de comentar


    Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, o que más vale tarde que nunca. A mí estos dichos me vienen muy bien para escudarme en ellos y tener una disculpa a mi mala memoria y a mi atolondramiento, defectos que me han llevado a tardar tanto en agradecer un premio que me fue concedido en febrero de este año por una amiga entrañable a la que admiro mucho, como bloguera y como persona. 

   El premio se llama Co.menta y mi amiga se llama Rosa Berros. Muchas gracias, Rosa, y mil perdones por la tardanza.

   El nombre del premio está dividido en dos partes: Co de compañía, compañeros, comunidad, colectivo y confianza; menta se refiere a la frescura, a la que va añadida al comentario dejado en un blog, a ese aire fresco que motiva a seguir publicando.

   El micrófono con la pluma que aparecen en el icono -obra de Francisco Moroz- representan la comunicación, verbal y escrita. Además este premio fue ideado por el diseñador del icono y por otra fantástica bloguera, Emerencia Joseme, con la participación de Chari, Marigem e Inma.

    Este premio se concede a quien, a juicio del que premia, por su participación en los blogs comenta de manera activa y colaboradora. Ni que decir tiene que me sentí muy orgullosa de haber sido merecedora, a ojos de Rosa, de tal distinción. Además, para aumentar ese orgullo compartí podium con otra amiga entrañable, Chelo.

   Un blog es un lugar donde su autor plasma impresiones sobre diferentes temas, o donde publica sus creaciones; comparte con los demás ideas e historias que salen de su mente creativa y/o analítica. Aunque el blog pertenece enteramente a su creador, los comentarios que en él vierten otros participantes enriquecen esas publicaciones. Es la constatación de que se es leido y de que alguien se toma la molestia de opinar y engrandecer ese diario con su participación.

     Cuando visito otras bitácoras procuro pararme con tranquilidad y comentar despacio, con cuidado y así establecer una comunicación entre el escritor y el lector. Creo que aquí reside el alma de esto de 'bloguear': el intercambio de impresiones.

   Por eso me parece tan especial este premio. Sin desmerecer en absoluto a otros que generosamente me fueron otorgados, este tiene un sitio particular.

   Mi blog no se caracteriza por un número exagerado de comentarios -sobre todo si lo comparamos con otros blogs famosos y afamados- pero presumo de que los comentaristas que por aquí pasan lo hacen de manera detallada, dejan sus impresiones de forma extensa y siempre amable (casi siempre amable, he tenido algún "encontronazo" con visitantes enfadados pero solo fueron hechos aislados). Cuando aquí se comenta se hace muy bien, y esto no es mérito mío sino de quien por aquí se pasa. Por eso, y antes de continuar, debo ser bien nacida y dar las gracias a todos:


      Para mí, este premio os lo merecéis todos los que aquí comentáis. De hecho, si sigo las normas debería nominar a otros dos blogs, pero tengo una especial querencia por no seguir esas normas, así que en esta ocasión voy a hacer algo habitual en mí: saltármelas. Pero a cambio haré otra cosa. 

      Hace unos meses publiqué, siguiendo la estela de otros compañeros, las 10 entradas más visitadas de mi blog. Al hilo de aquella iniciativa también publiqué hace unos días las 10 entradas menos vistas, como contrapunto. Pero ahora voy a publicar la lista de las 10 entradas más comentadas, creo que son las que mejor reflejan la aceptación que tuvieron, independientemente del número de visitas (de hecho esta lista no se parece en nada a la de las 10 entradas más visitadas).

   Por lo tanto mi aportación a este premio tan especial es poner esas 10 publicaciones que tuvieron el honor de recibir más comentarios. Antes de ponerme con ella reseñaré que me ha agradado mucho comprobar que hay un poco de todo de lo que se puede encontrar en las diferentes secciones de este blog, algo que me anima a seguir manteniendo todos y cada uno de los nuevos apartados que se han ido incorporando a mi casa.

   Sin más dilación aquí va el "top comment". Pondré de menor a mayor número de comentarios, de forma que el número diez es la entrada con menos comentarios de la lista y el número uno la que más recibió.

10. En un lugar de Alcalá de Henares. Publicación perteneciente a la sección creada para homenajear a Miguel de Cervantes en el Cuarto Centenario de su muerte.

9. El hereje. Reseña de la última novela escrita por Miguel Delibes.

8. El éxito de las demás. Una reflexión sobre la envidia hacia las personas que apreciamos.

7. Josefina de la Torre. Una poetisa desconocida por muchos, en la sección Poemas y Cantares.

6. Carta desde el frente, Tiempo de calabazas y La sanadora. Tres relatos que curiosamente recibieron el mismo número de comentarios.

5. La elegancia del erizo. Una reseña que formó parte de una sección muy divertida que realizo con Chelo, nuestro amado Alalimón.

4. Mendel, el de los libros. La reseña de una de las novelas de Zweig, uno de mis autores preferidos.

3. La amistad y la distancia. El relato de un encuentro muy especial. El que tuvimos unos pocos blogueros en la presentación de un libro.

2. Hipatia de Alejandría. La vida de una excepcional científica y filósofa en la sección Demencia, la madre de la Ciencia.

1. Adorables criaturas. La reseña de una estupenda novela escrita por una estupenda escritora y mujer.


   Quisiera terminar esta publicación reiterando mi agradecimiento a todos y cada uno de los que por aquí habéis pasado para comentar y dejar vuestras opiniones. Sin vosotros este blog no sería lo que es. 

    Gracias por vuestro tiempo y vuestra colaboración. 

    Espero seguir recibiendo el regalo de vuestros comentarios.


NOTA: Por la amable llamada de atención que me ha hecho Eme y ante la "regañina" que me ha dado mi padrino, rectifico (puedo ser una redomada insumisa pero acepto las críticas cuando tienen razón) y paso a nominar a dos blogs para que reciban el premio; si alguno ya lo tiene que me perdone, y si les añado más trabajo que dirijan las quejas a los causantes de esta rectificación, es decir: Francisco Moroz y Emerencia Joseme (es brooooma).

Mis nominados son : Marigem Saldelapuro (Blog: Pequeños Trucos para Salir de la Crisis y Josep Mª Panades (Blogs: Cuaderno de bitácora y Retales de una vida).










4 de diciembre de 2016

Demencia, la madre de la Ciencia: Primer Aniversario




   Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo. Hoy hace un año que decidí  crear una nueva sección en el blog: Demencia, la madre de la Ciencia.

     Me gusta mucho la Ciencia y por tanto las personas que dedican su vida y esfuerzos a esta noble materia. Entre estos científicos destacan los que, a ese afán de investigar, hay que añadirles cierta dosis de locura. Aunque puede que esa locura sea innata a todo aquel que a la ciencia decide dedicar su vida.

    A lo largo de estos 365 días he ido publicando la vida y locuras de algunos de ellos. Me ha resultado muy instrutiva esta labor pues, si bien conocía a grandes rasgos la biografía de todos los protagonistas, había algunos aspectos de sus vidas que ignoraba completamente.

   Los científicos que por aquí han ido desfilando, de una u otra manera, fueron pioneros en su campo y unos auténticos locos: Newton y su paranoia, Tesla y su trastorno obsesivo compulsivo, Einstein y sus despistes, etc. etc.

    Además he podido comprobar que esta sección fue bien recibida por los que aquí soléis comentar, así que la satisfacción es mucho mayor. 

   Hoy celebro esa acogida y aprovecho para anunciar que seguiré un año más adornando esta sección con las peculiaridades de las vidas de otros científicos locos.

   

   

Glosario:

Isaac Newton
Nikola Tesla
Albert Einstein
Ettore Majorana
Marie Curie
Hipatia de Alejandría


3 de diciembre de 2016

Todo esto te daré


    A pesar de no tener buenas experiencias anteriores con la lectura de los premios Planeta me decidí a leer la novela que este año se llevó el galardón.

   El año pasado cometí el grave error de leerme el finalista de 2015, La isla de Alice, pero esa mala experiencia no me impidió que ahora me sumergiera con el primer premio. Y eso que el principio no podía ser peor.

   En La isla de Alice la trama comienza cuando a la protagonista le comunican la muerte de su esposo en un accidente de tráfico y en un lugar donde se supone que no debía estar, resultando que su marido llevaba una doble vida y unas actividades que ella desconocía. Todo esto te daré comienza de manera muy similar; en casa de Manuel aparece una pareja de la Guardia Civil para comunicarle que su esposo, Álvaro, ha muerto en un accidente de coche en la provincia de Lugo, muy alejado de Barcelona, la ciudad en la que se suponía estaba por motivos de negocios.

   Manuel, al igual que Alice, comienza a investigar qué hacía su pareja tan lejos del sitio donde él creía que estaba.

   En este momento de la lectura tuve la desagradable sensación de un “déjà vu”, no me preocupaba lo similar de los comienzos, mi temor se basaba en que aquella primera novela fue un completo desastre y temí que a esta le pasara lo mismo.

   Afortunadamente las similitudes acabaron aquí, aunque esta novela tampoco me acabó de convencer es bastante mejor que la finalista del año pasado. Algo es algo.

   A medio camino entre un thriller y una novela semi-romántica Todo esto te daré cuenta las investigaciones de Manuel para averiguar qué pasó realmente en el accidente de su marido pues las causas de su muerte no están del todo claras. Para ello contará con la aguda de un guardia civil retirado, Nogueira, un personaje algo chusco pero que se convierte en un aliado muy valioso para el protagonista.

   Manuel también quiere saber qué hacía Álvaro en Galicia, y así irá descubriendo muchas cosas que su marido le estuvo ocultando durante su matrimonio. Manuel acabará dándose cuenta de que no sabía nada del pasado de su marido -y eso que llevaban 15 años casados-; un pasado tortuoso y lleno de oscuros secretos. Estos secretos hacen dudar a Manuel de su relación con Álvaro y tambalear un amor que él pensaba idílico.

   Mientras que otras muertes sospechosas salen a la luz, la autora reflexiona sobre las apariencias y los prejuicios sociales. Para ello utiliza un escenario que sabe mucho de esto: la Galicia rural. El servilismo atávico de muchos de sus habitantes hacia los aristócratas que poseen las tierras y  que caracteriza a algunas zonas de esta región es el marco ideal para reflexionar sobre el individualismo y sobre la fuerza de carácter de quien no se pliega a las convenciones.

   Dolores Redondo emplea un lenguaje cuidado aunque en ocasiones adolece de exceso de retórica y es algo almibarado. Y como muestra, aquí van unos cuantos botones:

“Los momentos de tristeza se diluyeron en la plácida invariabilidad de lo cotidiano”
“Sin dejar que la desnudez del alma se convirtiese en pornografía de las emociones”
“La luz que devoraba los estrechos márgenes de la realidad”

   No solo el lenguaje empleado no terminó de convencerme, el desarrollo del argumento y la resolución de los enigmas planteados me pareció algo forzado. Alguna de las situaciones que se plantean están cogidas por los pelos para justificar lo que más adelante se explica, restando a toda la historia credibilidad.

   El final me pareció digno de un telefilm barato de sobremesa dominguera.

   Además, a la novela le sobran páginas. Algunas historias añadidas a la trama principal me parecieron innecesarias y el detalle de algunas explicaciones sobre temas como la vendimia, la recolección de gardenias o el funcionamiento interno de una bodega, solo lastraron una novela ya de por sí densa en cuanto a personajes. Personajes que a mi modo de ver no tienen demasiada profundidad; me he sentido como una espectadora que asiste a todo lo que ocurre desde muy lejos, tanto que no me ha emocionado en ningún momento nada de lo que les ocurre a los protagonistas.

   Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Yo no tengo ninguna duda de que pertenezco a la raza humana si a este axioma me refiero cuando de leer premios Planeta se trata. Ya llevo tropezando con esta piedra muchas veces, y lo peor es que estoy segura de que volveré a tropezar. No aprendo.






Hada verde:Cursores
Hada verde:Cursores